Salvos y Libres

Predicas Cristianas

La palabra de Dios es viva y eficaz, y decimos que es viva porque en cada lectura el Señor nos puede dar una revelación nueva, es decir que de un pasaje podemos extraer múltiples enseñanzas.

Leamos la palabra de Dios

Juan 11:32-45María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró. Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?. Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?. Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!. Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él”.

Como dije en un principio, la Palabra es viva y eficaz, y de este pasaje se pueden extraer muchas cosas, pero ahora veremos sólo una de ellas. Fíjense que Lázaro había sido resucitado por Jesús, salió de la tumba y había recobrado la vida, pero seguía atado.

Esta es la situación de gran parte del pueblo de Dios, es la situación de esos muchos que a pesar de haber sido hechos salvos, siguen estando atados. Las ligaduras del pasado creadas por sus propios pecados y su vana manera de vivir lo mantienen prisioneros, recuerden que “Mejor es el muchacho pobre y sabio, que el rey viejo y necio que no admite consejos; porque de la cárcel salió para reinar, aunque en su reino nació pobreEclesiastés 4:13-14.

A los largo de nuestro pastorado podemos comprobar que verdaderamente hay cristianos que después de recibir a Cristo en medio de llanto y congoja al haber sido confrontado con su vana manera de vivir, al ser confrontado con sus pecados y el dolor que le causarán a Cristo, pasa el tiempo y siguen viviendo igual que cuando eran incrédulos y mundanos, es decir, siguen atados a cosas y a comportamientos del pasado, de ese pasado que ya el Señor les ha borrado con su sangre derramada en la cruz.

Ha pasado un buen tiempo en que se congregan regularmente, y hasta cumplen con las actividades de la congregación, pero su carácter no ha cambiado, su economía sigue endeudada, su matrimonio sigue en crisis, es decir, no fueron desatados, no fueron llenados de la unción de Dios pues en realidad su corazón no se ha abierto a pleno:

Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová Hageo 1:5-8.

El Señor les ha devuelto la vida, pero como Lázaro, muchos creyentes siguen llevando las vendas sobre su rostro, mantienen la ceguera espiritual y esto les impide ver las oportunidades que el Señor les presenta, y las cosas grandes que Dios tiene para ellos, a pesar de que se lo ha dicho de muchas maneras y a través de muchas personas.

Jesús dice: “Desatadle y dejadle ir”, esta es la función de la Iglesia, porque Cristo es el que salva pero la Iglesia es la que debe desatarles llevándoles al conocimiento de la verdad, pero la realidad es que se trata de una obra que tiene dos actores, por un lado la iglesia con su obligación de enseñarle la verdad para ser hecho libre, pues:

Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libresJuan 8:31-32.

Pero también está el otro actor, nosotros, los que llegamos a los pies de Cristo con nuestra carga de pecados y un pasado lleno de complicaciones y que para ser desatados necesitamos primeramente reconocer que tenemos una atadura en una, o varias, áreas de la vida de las cuales necesitamos ser liberados, pues si no nos reconocemos atados en vano es el trabajo de la iglesia.

Y así como es una muestra de humildad el reconocer nuestras ataduras, debemos tener la humildad para buscar ayuda, ya que no podemos desatarnos solos; y una vez que buscamos la ayuda de la iglesia, es necesario dejarnos desatar, pues muchos no quieren desprenderse de su pasado y llevan las vendas como si fueran trofeos conquistados en vez de librarse de ellos para disfrutar de la vida plena y de las bendiciones del Señor.

El problema de aquellos que mantienen las vendas que los ataban es que esas vendas les impiden moverse con libertad, es decir, se estancan en un punto de su vida cristiana:

Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad? Esta persuasión no procede de aquel que os llamaGálatas 5:7-8.

De manera que para ser liberados debemos vencer la mentalidad de sobrevivientes, pues tenemos la tendencia natural a sobrevivir y esto nos hace conformistas, entonces con ser salvos ya está bien, y sin darnos cuenta estamos renunciando a la libertad y a las bendiciones del Señor, esto se hace presente tanto en situaciones extremas como en las simples y cotidianas.

Acerca Ricardo Hernandez

Servidor de nuestro Señor Jesucristo. Entregue mi vida a Cristo hace más de 20 años, y me gusta compartir los mensajes cristianos que Dios pone en mi corazón.

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