En el día del conflicto

El santuario es una grata imagen del lugar en el que nos encontramos con Dios. Para Israel lo era el templo, allí donde iban todos para enderezar sus pensamientos, de manera que hubiera corrección y dirección en ellos. Aquel era el lugar donde se encontraban con Dios y allí escuchaban su palabra.

El “santuario” acá es una referencia al cielo mismo donde están las despensas con las provisiones para nuestra ayuda. Hay mucha gente que está en calamidad que esperan la ayuda de otros países. Las tragedias naturales a las que es sometido nuestro mundo, es un ejemplo de ello.

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El conocer que la ayuda proviene del santuario es una seguridad para todos los que enfrentan su día de conflicto. Saber que la ayuda viene de allí, es estar seguros de que no seremos olvidados y a la vez que será oportuna. Hay ayudas que vienen a destiempo, la divina no se hace esperar.

b. La ayuda que viene de Sión (vers. 2b)

¿Por qué el salmista habla del santuario y de Sión? ¿No es lo mismo? La verdad es que no son sinónimos. Otra vez, la idea de santuario es una referencia al cielo mismo de donde viene la ayuda, pero cuando habla de Sion se refería al centro de adoración donde los habitantes se congregan para pedir al Dios que está en el santuario.

La idea es que lo que mueve la mano de Dios siempre estará ligado a la adoración que el pueblo hace en la tierra. El salmo no lo dice específicamente, pero es de suponer que, del rey para abajo, incluyendo a los sacerdotes y al pueblo, buscaban al Señor para prepararse para la guerra.

Cuando pensamos en esto llegamos a la conclusión que nada le hace más bien a nuestra vida que, frente al día del conflicto, la ayuda provenga de “Sion”. Aquí podemos comparar a “Sión” con la iglesia donde los hermanos interceden los unos por los otros, de manera que la carga que llevamos en el día del conflicto se haga menos pesada. Nada es más poderoso que un ejército de intercesores delante de Dios. Clamemos por esta ayuda siempre.

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3. DEBES SABER DE LA FUERZA DE TUS ENEMIGOS EN EL CONFLICTO

a. Ellos tienen una confianza en la fuerza natural (vers. 7)

Este texto es un contraste en lo que es confiar en la fuerza humana y confiar en el poder de Dios. Muchas naciones han puesto su confianza en su armamento militar. La manera como se equipan y hasta se enorgullecen de su poderío tiene como propósito intimidar a los que pretendan combatir con ellos.

Pero al final, la confianza en al armamento humano depende del poder de lo que esto hace, porque está sujeto a un poder mayor que ellos. En el ámbito espiritual, los enemigos con los que peleamos son poderosos, esa es la ilustración de los carros y los caballos de guerra, pero son hombres los que los conducen, sin embargo, cuando comparamos el poderío del enemigo frente al Todopoderoso Dios, habrá siempre una desventaja entre confiar en el hombre y confianza en el Señor.

Una de las cosas que sabe el creyente es que toda su fuerza no viene de los hombres, sino de la fe y seguridad que tenemos en el nombre del Señor. En el día del conflicto nada es más alentador que saber de dónde viene nuestro socorro. Nuestros enemigos confían en sus caballos y en sus carros, pero nosotros confiamos en el brazo del Señor.

b. Ellos flaquean y caen… (vers. 8)

El salmista seguramente tiene la imagen de la guerra misma. Él sabe que en una batalla los hombres flaquean y son derribados, eso es la naturaleza de la batalla. Cuando nuestra confianza está puesta en los hombres, al final nos damos cuenta de que hay decepción, que los hombres fallan, que las riquezas se acaban, que la fama es efímera, que los placeres de este mundo son temporales.

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Bien pudieran los enemigos ensañarse contra nosotros, pero este texto nos revela que llega el día cuando ellos “flaquean y caen”. En el “día del conflicto” el enemigo podrá gozarse y burlarse de nosotros, pero es allí donde nuestra confianza en Dios se agiganta de modo que podamos decir también: Mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie”.

Esto solo lo puede decir alguien que sabe de dónde vienen sus fuerzas. En la dura batalla a la que nos enfrentamos ahora surge esta promesa alentadora. Una palabra parecida a esta dice: “Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse…” (Proverbios 24:16). En el día del conflicto no nos quedaremos en el piso, derrumbados, apesadumbrados, deprimidos… Nacimos para estar en pie porque somos hijos de Dios.

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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