En el día del conflicto

4. DEBES SABER QUE HAY UNA SALIDA PARA TU CONFLICTO

a. Mira la manera como Dios responde (verss.  3-4)

Por un lado, él conoce tu corazón generoso y hace memoria de tus actos de consagración. “Podemos saber que Dios acepta nuestros sacrificios espirituales si, por su Espíritu, enciende un santo fuego de piedad y amor a Dios en nuestra alma” (Matthew Henry, Comentario de la Biblia Matthew Henry en un tomo (Miami: Editorial Unilit, 2003), 395).

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La memoria del hombre es olvidadiza, pero la de Dios no sufre de amnesia. Lo único que él olvida es el pecado que lanza en el fondo del mar. Los hombres que sufren siempre han sido hombres piadosos. Se nos dice que no había un hombre que igualara a Job en su vida recta delante de Dios, pero nadie sufrió tanto como él por amor a Dios.

Al final Dios tomó en cuenta su consagración, y su tormenta pasó, con lo que glorificó al Señor. Por otro lado, Dios sopesa los deseos de nuestros corazones sean buenos o sean malos. Los malos deseos no pueden estar en su presencia, pero los buenos tienen su premiación. Dios no solo se agrada de tus buenos deseos, sino que los motiva y te da las fuerzas para que se cumplan. Las palabras “cumplir” y “conceder” se distinguen (verss. 4-5).

b. Mira la seguridad de su salvación (verss. 5-6)

Una cosa es pelear en la incertidumbre sin saber que va a pasar, pero otra muy distinta es pelear con la seguridad que habrá una victoria. En las batallas del Señor no hay incertidumbre. El creyente tiene la seguridad que su Dios le dará su salvación, por lo tanto, hay cosas que hace.

Por un lado, se goza al saber que su Dios no lo dejó solo en el combate y que ahora puede levantar “pendón”; eso es, levantar la bandera por el triunfo alcanzando. Pero, además, le da el crédito a su Dios porque él mismo le concedió su petición de liberación.

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Mis hermanos cuando nos acostumbramos a ver las victorias del Señor no temeremos cuando llegue el día del conflicto.

Es cierto que el enemigo tiene victorias temporales, muchas de ellas vistas en las pruebas a las que no le vemos salidas, angustias para las que no encontramos medicinas y en algunos casos tempestades para las que no llega la paz, pero su confianza radica en que él oirá desde sus santos cielos con la potencia salvadora de su diestra” (vers. 6). El creyente sabe que al final de su prueba Dios corona su alma, derrotando a sus enemigos. Hay salvación en medio de nuestro conflicto.

Conclusión

El salmista nos ha hablado que hay un día del conflicto. Que somos visitados por una guerra espiritual que tiene el propósito de probar nuestra fe. Pero hay cuatro cosas que debes saber cuando llegue ese día. Por un lado, debes reconocer que no estás solo.

Escucha estas alentadoras palabras: “Jehová te oiga en el día del conflicto…”. Si el me oye, no importa quien no me atiende. Además, en el día del conflicto debes saber que cuentas con una oportuna ayuda que viene del santuario. Esto significa que no te quedarás desamparado en el conflicto.

También debes saber que tus enemigos serán derrotados. Es alentador confirmar que al final nuestros enemigos “flaquean y caen”, pero el hijo de Dios permanece firme. Y, sobre todo, debes saber que mientras más fuerte arrecie tu batalla, el Señor te ha prometido salvación porque te dice: “Ahora conozco que Jehová salva a su ungido…”.

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Y la prueba final que el Señor te sacará de tu conflicto es que él te dará conforme al deseo de su corazón y te concederá todas tus peticiones. Levántese mi amado hermano. Usted y yo nacimos para estar de pie. Que nada nos derrote. Amén.

© Julio Ruiz. Todos los derechos reservados.

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Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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