La superioridad del amor

c. Ejercitando la fe sin amor (vers. 2c)

Pablo sigue en esta cadena de enumeración de los dones espirituales de los cuales hemos dicho que él era poseedor. Ahora habla de la fe, pero no como una fe natural, sino el de una fe sobrenatural, de un tipo de fe que es un don como los que ha descrito anteriormente. La idea de Pablo es mostrar que en efecto hay hombres con esta clase de fe que trae e inspira los milagros.

Por cierto, que esto no sería nuevo porque el mismo Cristo, hablando de la importancia de aquella fe nos había indicado que, si tan solo ella fuera como el grano de mostaza, le diríamos a esa montaña que se moviera y se movería (Mateo 17:20). Aquello era una expresión proverbial que significaba “hacer posible lo que se ve como imposible”.

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El asunto es que, si alguien es poseedor de este tipo de este don milagroso, esto sería nada si no está revestido de amor. ¡Qué manera la forma como Pablo aborda este asunto del amor en este capítulo! El hecho de citar estos espectaculares dones donde se pone de manifiesto el uso intelectual, carente de amor, “de nada sirve”. Oh, mis hermanos, qué llamada de atención es esta. Si no tengo amor, pues nada soy.

III. ES SUPERIOR A MI SACRIFICIO PERSONAL

a. Hacer buenas obras sin amor (vers. 3)

Ahora Pablo nos habla de un don que mucha gente no lo tiene, el de la generosidad. Observe que las dos cosas que caracteriza este don: Repartir mis bienes y dar de comer a los pobres. Esto sería como tener el más grande desprendimiento del que se tenga conocimiento.

En el tiempo de Pablo hubo hombres que tenían este don. Uno de los casos más notorios fue el de Bernabé, el llamado “hijo de consolación”. Él tenía este don del que Pablo nos habla. Vendió su propiedad y la trajo a los pies de los apóstoles para que ellos pudieran dar de comida a los pobres.

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Sin embargo, quien no tuvo ese don fue el joven rico, pues al ser increpado por el Señor de vender lo que tenía y darlo a los pobres, el texto nos dice que se fue triste porque tenía muchas riquezas (Mateo 19:22).

El hecho de incluir este don como un sacrificio personal, donde la persona queda sin nada en el banco y en el bolsillo por otros, si no va acompañado de amor, de nada sirve. Son muchas personas que hoy llegan a estos extremos de filantropía, pero que en el fondo sus propósitos podrían ser más para lograr una salvación por obra, que un obrar realmente por amor.

b. Entregar mi cuerpo para ser quemado sin amor (vers. 3b)

Esta última consideración de Pablo para hablarnos de la superioridad del amor pudiéramos decir que es el extremo de un sacrificio personal. La alusión del apóstol sería a los sacrificios de los mártires. Se nos dice por la historia que Nerón alumbraba las afuera de su palacio con antorchas humanas, la mayoría de ellos cristianos que preferían ofrendar sus cuerpos en la pira que negar a Jesucristo como el Señor.

Un precedente de esto lo tenemos con los amigos de Daniel que prefirieron ser lanzados en un horno de fuego, antes de adorar la estatua que el rey había levantado con ese propósito. El asunto es que hasta un sacrificio de este tipo sería en vano si en él no hay ningún tipo de amor al momento de semejante sacrificio personal.

Conocemos de religiones que aprueban la flagelación y en algunos casos hasta los sacrificios humanos. Pero lo que Pablo nos está advirtiendo es que llegar a estos extremos nos aprovechará en nada sino primero no tengo amor por Dios y mi buena voluntad para con los hombres. Cuanto engaño hay en hacer algo para impresionar, sin que haya un real amor.

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CONCLUSIÓN

Hay dos frases distintivas de este capítulo que nos revelan por qué el amor tiene una supremacía sobre las demás virtudes. Una de ella nos dice: “El amor nunca de ser”. En efecto, cómo vemos esto. Piense, por ejemplo, que el dinero se acaba y al final no te da la felicidad. Que la fama se acaba y al final tampoco te da la satisfacción. Piense cuántos terminan con sus vidas aun el tope de su “grandeza”.

Si el amor no es lo que domina todas mis acciones, nada soy. La otra frase que hace grande el amor de este pasaje es cuando termina diciendo que, sin bien es cierto que la fe y la esperanza son importantes, “el mayor de ellos es el amor”.

Lo que dijo Napoleón Bonaparte respecto a su supremacía y la del amor de 1 Corintios 13, encarnado en la persona de Cristo, quedó registrado con estas palabras: “Alejandro Magno, César, Carlomagno y yo fundamos grandes imperios. ¿Pero con qué impusimos la creación de nuestro genio? Con fuerza.

Solamente Jesús creó Su imperio con amor, y hasta el día de hoy millones de personas están dispuestas a morir por Él». Nada hay más grande que el amor. ¿Qué clase de amor hay en su vida?

© Julio Ruiz. Todos los derechos reservados.

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Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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