Con todo yo me alegrare en Jehová

c. Dios nos sostiene en todo tiempo.

Es un gran desafío proclamar que nuestro gozo no viene porque tengamos la despensa llena, sino que viene de nuestra confianza y fe que tenemos el Dios que nos sostiene. Qué bueno es afirmar con el salmista cuando dijo: «El gozo del Señor mi fortaleza es».

La escasez de lo temporal no es el fin de nuestra jornada sino, en todo caso, es la pausa para esperar tiempos mejores. Es como lo expresó un comentarista: «No estamos atravesando por el valle del temor, sino por las cumbres de la fe; no por las llanuras del desaliento, sino por las deliciosas cúspides de las montañas orientados por los destellos de la ciudad celestial y los bienes que están por venir».

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Esta es la razón por la que decimos que aunque se «agote nuestra despensa», seguimos gozándonos en el Dios que al final “suplirá lo que os falte conforme a sus riquezas en gloria” (Filipenses 4:21).

II. AUNQUE SE AGOTE LA ESPERANZA NOS GOZAMOS EN EL SALVADOR (vers. 18)

a. La esperanza permanece.

No es fácil para alguien gozarse en la escasez. Es más, el profeta nos deja ver en sus planteamientos que la esperanza humana llega al punto de agotarse. En las preguntas que formula pareciera decir que ya no hay esperanza, que Dios como que se olvidó de su pueblo y de sus promesas.

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En el mismo inicio de su libro levanta una serie de razonamientos directos contra Dios como si se tratara de un desesperado e impaciente al no ver obrar según lo esperaba. Note la forma hasta atrevida de sus preguntas: «¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia?» 1:2, 3.

Tal era la condición en la que vivía el profeta viendo, oyendo y sintiendo las injusticias del proceder del pueblo hacia la ley del Señor. Hay momentos en la vida donde la esperanza pareciera colapsar. Cuando no se sale de alguna crisis, resurge la impotencia. Quisiéramos que las nubes grises del desaliento, que se han detenido sobre nuestros techos, pasaran pronto.

b. La respuesta de Dios tarda, pero es segura.

En el libro se ve que las preguntas tienen prontas respuestas. El profeta se da cuenta que aun cuando su esperanza se agote sigue contando con su Dios, su Salvador. Vea la manera cómo lo reconoce utilizando también preguntas: «¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, santo mío? No moriremos. Oh Jehová para juicio lo pusiste, y tú, oh Roca, lo fundaste para castigar» 1:12.

En la vida hay tiempos donde nos hacemos las mismas preguntas que se hizo Habacuc. La falta de conseguir alivio para un dolor, ver transformado a alguien por quien oramos siempre, ser curado de alguna culpa o encontrar satisfacción para alguna necesidad material, nos pudiera llevar a preguntarnos, ¿dónde está mi Dios a quien amo y adoro?

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Y de esta manera, mientras vienen tales dudas sobre nuestra fe y esperanza, vista en la escasez de las cosas necesarias, debemos decir también como el profeta: «Yo me alegraré en el Dios de mi salvación» vers. 18b. Dios no dejará a sus hijos sin respuesta alguna. Pero se toma su tiempo para lo mejor.

c. Nuestro gozo es independiente de nuestras circunstancias.

Aquí tenemos una verdad eterna. El gozo nuestro es el resultado de la experiencia de la salvación. El apóstol Pablo hablaba de un gozo perpetuo. Las tribulaciones por las que pasó le llevaron a decir: «Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!» (Filipenses 4:4).

En la ocasión del naufragio cuando iban rumbo a Roma, y cuando ya habían perdido todo tipo de esperanza de vivir, exhortó a todos los que iban en la nave a comer y a recobrar el ánimo porque Dios le había dicho a través de su ángel que ninguno de los que allí iban perecería (Hechos 27:20-23).

Mientras el resto había perdido la esperanza, Pablo contaba con el Salvador. Esta sigue siendo la verdad para todo fiel creyente. Habacuc utiliza las dos expresiones de alabanzas que deben brotar de todo creyente: “Aunque… yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. Las pruebas producen gozo.

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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2 comentarios

  1. Tremenda reflexion para estos dias que nos toca vivir.
    Hermosa palabra de Dios para dar ánimo a los crisitanos y amigo a poner nuestra confianza en Dios.

  2. blank
    Freddy L de Guevara A

    Aleluya Gloria a Dios Todopoderoso.

    Pastor JULIO RUIZ, me gustó mucho este mensaje, con su permiso lo tomare cómo referencia para llevárselo a los miembros de nuestra comunidad y de los que me siguen.

    Bendiciones Mil

    Ap Freddy L de Guevara A
    Barranquilla Colombia

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