La Iglesia que Está en tu Casa

1. “… mis colaboradores en Cristo Jesús” (Ro. 16:3b).

El ministerio de Pablo necesitó de muchos colaboradores. De hecho, en este mismo capítulo (el más largo donde saluda tanta gente), menciona a una cantidad de hombres y mujeres quienes fueron sus más cercanos colaboradores. El nombre de Pablo se destaca en la mitad del Nuevo Testamento. No dudamos que su liderazgo acapara la atención de un tercio de la Biblia, por lo menos. Pero Pablo no habría hecho tan grande y bendecido trabajo sino contara con sus colaboradores. Aquila y Priscila fueron uno de ellos. Definitivamente se requiere de otras manos laboriosas y colaboradoras que sostenga la obra. Cuando Moisés peleaba con Amalec tenía que mantener sus manos en alto para que el pueblo de Israel prevaleciera, pero cuando las bajaba, por causa del cansancio, Amalec prevalecía. De modo que optaron por ponerle una piedra para que se sentara, mientras que Aarón y Hur sostenían sus manos. La iglesia requiere de hermanos que sean auténticos colaboradores. Cuando una casa se abre para que allí se enseñe la palabra de Dios, ese es un hogar colaborador. ¿Es usted un colaborador o un espectador? No podemos ser neutrales.

2. “Porque nosotros somos colaboradores de Dios” (1 Cor. 3:6-9).

La segunda parte del texto nos dice que “vosotros sois labranza de Dios”. Otra versión habla que somos “el huerto de Dios”. Hay un mundo de cosas cuando consideramos esta metáfora de la Biblia. No es cualquier cosa ser el “huerto de Dios”. Piense lo que él ha tenido que hacer para convertir esa tierra, en tierra de cultivo, poniendo la buena semilla. Él ha puesto un vallado de protección, pues muchos son sus enemigos. Y al final, como huerto de Dios, él espera que demos una buena cosecha. Para que esto se dé, es necesario que todos participemos. Pablo se identifica como un “colaborador de Dios”. Spurgeon ha dicho: “Dios obra ordinariamente Sus designios mediante una agencia humana”. Y yo añadiría, mediante una “agenda humana”. ¡Qué privilegio para los mortales! La salvación de un alma no es trabajo de una sola persona. Note que en este mismo texto Pablo dice: “Yo sembré y Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios”. Cada hogar que se abre como “la iglesia que está en tu casa”, es un “colaborador de Dios”. Cuánta gente está ahora mismo en el cielo por el trabajo constante y fiel de parejas como Aquila y Priscila. Haga su parte ahora.

IV. LA IGLESIA QUE ESTÁ EN TU CASA ES LA MANERA MÁS PRÁCTICA PARA DESARROLLAR NUEVOS SERVIDORES

A la ciudad de Éfeso llegó un día un judío llamado Apolos, natural de Alejandría; lugar de la filosofía, las grandes bibliotecas, la poesía y las cosas finas del mundo griego. Se nos dice que era un varón elocuente (la palabra en griego expresa el sentido de sabio, culto), pero también era poderoso en la palabra, es decir, que era muy conocedor de la misma, y a su vez que poesía el arte de explicarla con soltura y facilidad. Por seguro que los esposos Aquila y Priscila estaban en medio de aquellos oyentes de la sinagoga, que estarían embelesados oyendo a aquel orador. Pero cuando le escucharon exponer las Escrituras, se percataron que algunas de las cosas que estaba diciendo no eran del toda exactas, o carecían de un mejor fundamento. Así, pues, después que terminó su discurso lo tomaron a parte y le expusieron con más claridad el mensaje del evangelio (Hch. 18:26). Seguramente le hicieron entender la obra de redención por Jesucristo, y la importancia del nuevo nacimiento a través del Espíritu Santo. De esta manera aquel sabio de Alejandría recibió con humildad la instrucción de dos modestos fabricantes de tiendas. La vida de Apolo, quien después llego a ser un gran seguidor de Cristo, fue toda una bendición para la iglesia del primer siglo (Hch. 19:1) Este matrimonio poesía una solidez doctrinal manifestada en sus enseñanzas. Así tenemos, que es una gran bendición para la iglesia cuando dentro de su propio seno se levantan matrimonios preparados para ayudar a otros, especialmente a aquellos que se inician en la obra del Señor. ¿Sabe usted del enorme potencial de liderazgo que hay en cada Grupo Familiar? Necesitamos desarrollarlos. Hay muchos “Apolos” que esperan ser corregidos, orientados y lanzados para el servicio. Hagamos ese trabajo. Seamos como Aquila y Priscila.

CONCLUSIÓN:

El nombre “Aquila” significa “águila” y el de “Priscila”, “la que envejece con dignidad”. Si los ponemos juntos como un matrimonio ejemplar para la obra del Señor, podemos concluir que los dos poseían extraordinarias virtudes que hacían de ellos, esposos con altas calificaciones para el servicio del Señor. Este matrimonio no solamente eran hacedores de tienda; no solo eran grandes expositores de la palabra; no solo eran misioneros itinerantes, sino que convirtieron la casa donde vivían en una «iglesia» para la continua predicación del evangelio del reino.

Los vecinos sabían que allí vivía una pareja con un excelente testimonio cristiano que abrían las puertas de su casa para que los visitantes escucharan el mensaje. Amados, mucha gente no podrá venir a nuestra iglesia, pero podrá ir a su casa. Convierta su hogar en una “iglesia”. Esto podrá ser su más grande obra terrenal. Conviértase en un Aquila y Priscila para el reino de Dios.

(571) 251-6590

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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