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Un Hijo Excepcional en una Familia Disfuncional

Predicas Cristianas | Estudios Biblicos

Génesis 30:22-24; 50:20

INTRODUCCIÓN:

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¿A cuál hombre o mujer de la Biblia le gustaría parecerse? La Biblia está llena de historias de cientos de hombres y mujeres que tienen algo en común. No importa si el protagonista en un rey, un campesino, un profeta, un general, un pescador o un predicador. El 90% de los que se mencionan, tienen un lado oscuro en sus vidas. Considere estos ejemplos. Noé se emborrachó. Abraham, Isaac y Jacob tuvieron que mentir para salvar su propio pellejo. Moisés cometió un asesinato. David fue culpable de cometer dos grandes pecados: adulterio y homicidio. Salomón era un idólatra. Pedro maldijo y mintió también. Juan el Bautista, el gran profeta, dudó de Jesús. Y la lista de los “pecados de los santos” sería interminable. Pero, ¡sorpresa! El hombre del cual hablamos hoy es alguien fuera de serie. Fue el undécimo hijo de Jacob. Su nombre significa “añadido de Jehová”. Vivió 110 años y no se le conoce ningún pecado en su vida.

Sufrió pruebas y aflicciones, pero en ninguna de ellas se vio que su fe naufragó. No importa si estaba en casa o en la cárcel, siempre fue el mismo hombre. Bien se podía calificar a José como calificó Jesús a Natanael: “He aquí un hombre en quien no hay engaño”. Las dificultades no cambiaron su corazón. Las riquezas y el poder no lo hicieron corrupto. Este hombre era un “hijo excepcional”. ¿Se da cuenta cuánto espacio se dedica en el libro de Génesis a su vida? Los últimos doce capítulos son dedicados a José. Y por vivir esa vida excepcional ha llegado a ser la más grande tipología de Cristo, encontrándose hasta más de cien puntos particulares donde José es un tipo de Cristo.

Lo extraordinario de estudiar a este personaje bíblico es que es un verdadero modelo para cada época, pero sobre todo para la que vivimos de tanta perversidad en la pérdida de los valores cristianos. José nunca cometió una falta. Nunca se quejó. Nunca comprometió sus principios. Nunca perdió su poder espiritual. En la más dura tentación, se mantuvo firme para la gloria de Dios. Su vida demuestra el triunfo de la fe. Estudiemos este personaje bíblico bajo nuestro lema: “Cuando Dios encamina todo para bien”. Hoy está de modo los llamados “hogares disfuncionales”. Entre los males de esta definición están los divorcios, padres ausentes, hijos arruinados… Y la percepción de esto es que quienes vengan de tales hogares serán hijos anormales. Pero con la vida de José se cae esta teoría. Así que no somos finalmente el producto de nuestra crianza. José vivió en un hogar marcado por el pecado, en un ambiente de pleitos y mentiras, pero llegó a ser un creyente modelo. Usted no tiene que repetir la misma historia aunque venga de un hogar disfuncional. En Cristo se rompe toda maldición. Cómo se forma un hijo excepcional de una familia disfuncional.

I. EL MILAGRO QUE RODEA AL NACIMIENTO DE UN HIJO EXCEPCIONAL

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1. Un nacimiento en la controversia (Gn. 29).

¿Cómo se dio el nacimiento de José? Jacob se enamoró de su prima Raquel y acordó trabajar siete años por ella con su tío Labán (v. 18). Jacob cumplió con lo acordado y llegó la noche de boda. Pero Labán tenía a Lea, la hija mayor, por lo que procedió con mayor astucia y en la noche de boda en lugar de darle a Raquel a Jacob, le dio a Lea (v. 23). Así que Jacob pasó su noche de bodas con Lea, y en la mañana descubre el truco (v.25). Jacob se enfrentó otra vez a Labán por Raquel donde le pide que trabaje otros siete años más por ella (vv. 27-28). Y aunque así lo va hacer Jacob no esperó siete años más para tener a la mujer que amaba, pues estuvo con ella la siguiente semana (vv. 27-30). De esta manera, Jacob tuvo dos hermanas como esposas, con dos “lunas de miel” en tan solo dos semanas. ¡Qué le parece! El resultado de todo esto era, que como Jacob amó más a Raquel (v. 30), esto trajo celos amargos en Lea todo el tiempo. Lea le dio siete hijos a Jacob (vv. 32-35), pero Raquel no podía tener hijos, así que le dio a su sierva (30:1-4). Lea hizo lo mismo, dándole también a su sierva (v. 9-13). ¿Puede imaginarse semejante relajo? Al final el Señor se acuerda de Raquel, y allí aparece José (vv. 22-24). Su nacimiento no fue un accidente, como el suyo tampoco.

2. Un nacimiento anhelado (Gn. 30:1).

Si bien es cierto que Jacob pudo estar orgullo de sus diez hijos y su hija Dina, él oía incesantemente a su amada Raquel decirle: “Dame hijos, o si no, me muero”. Jacob no podía estar feliz mientras veía el sufrimiento de su amada (v.2). Así que Dios escuchó a Raquel y nació José, lo cual tuvo que traer para ambos el más grande regocijo. Los padres que nunca han tenido un hijo y ven ese milagro en sus vidas, tienen que saber lo que significa la llegada de esa criatura, llenando de resplandor toda la casa. Los celos y los pleitos con Lea ahora desaparecieron. Ya Raquel no era la mujer desdichada y el objeto de la vergüenza. Los años de sufrimiento han sido compensados por un flamante triunfo con el nacimiento de un hijo que sería excepcional en medio de esa familia disfuncional. Así que el nacimiento de José nos muestra que Dios sigue siendo el Señor de la historia y de sus propósitos. No importa en qué condición nació, usted no es un accidente. Su llegada fue el asunto más esperado por Dios. No importa cómo nació, sino para qué vivirá. Esto hará la diferencia, y eso es lo que importa.

3. Un nacimiento en desventaja (22).

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Vea ahora el siguiente cuadro. Cuando José nació ya su padre tenía unos cuantos hijos. De modo, pues, que José llegó a ser el undécimo hijo que le nació a Jacob. ¿Qué planteaba todo esto? Pues que el primogénito de esta familia era Rubén y eso creaba una desventaja para el joven José. Una mirada muy rápida a la vida de José nos indicaría que no había mucha esperanza para su futuro en la familia. José se vería siempre relegado por el resto de los hermanos, y sobre todo, sin tener muchos derechos en el asunto de la herencia familiar. Imagínese tener que lidiar con diez hermanos más que no son hijos de su mamá. Así que desde el punto de vista humano este nacimiento estaba en desventaja, pero desde el punto de vista divino, tenía todas las ventajas. Qué bueno es estar dentro de los planes de Dios. Cuando eso sucede, “todas las cosas ayudan para bien”. Nuestro destino no está determinado por las circunstancias en las que nacemos o en el ambiente donde crecemos. Lo que seremos no lo determinan los astros, sino el creador de los astros. La verdad del salmo 139:16 sigue vigente. José nació en desventaja, pero Dios cuidó de su nacimiento.

II. LOS EJEMPLOS QUE MARCAN LA INFANCIA DE UN HIJO EXCEPCIONAL

1. Sobreviviendo a los primeros años (31:17-21).

En la biografía de José descubrimos la difícil tarea de su formación. Sus primeros años parecieron pasar como por un gran campo de minas. Es increíble que alguien pudiera sobrevivir al dolor y la agitación de los años con su cordura, su integridad y sus emociones intactas. No todos pasan esa edad sin que les queden cicatrices. A José le tocó lidiar con el problema de su hogar y los hijos de su padre en tantas mujeres. Pero también, porque se dio cuenta que la preferida de todas ellas era su mamá. Esto tuvo que crear una fuerte envidia entre los demás hijos, pues se nos dice que Jacob amada a José más que a los demás. Tomemos un momento para mirar a algunos de los acontecimientos que marcaron la vida del joven José. Salió precipitadamente de la casa de su abuelo (31:17-21), y cuando Laban encuentra a Jacob, tiene palabras duras. Su madre se robó los dioses domésticos de su padre, y miente, por el asunto de la herencia (31:22-35). Después José no verá más nunca a su abuelo. ¿Sabe lo que esto significó? Y los problemas de esta familia disfuncional siguieron (Gn. 34:1-31; 35: 21-22). Su madre al tener a su hermano Benjamín murió (35:16-20). ¿Se identifica con esta historia juvenil?

2. Influencias positivas (32:24-32).

Pero no todo fue negativo en los primeros años de José, como ha pasado con otros. Él fue testigo del cambio de su padre después que luchó con el Ángel del Señor toda una noche, mientras se preparaba para el encuentro con su hermano Esaú. Allí el Señor le cambió la vida de engañador y lo convirtió en Israel: “príncipe de Dios” (32:24-32). De allí Dios llama a Jacob que vaya a Betel. Jacob pide a toda su familia que dejen sus ídolos. Este hombre es otro. Los cambios espirituales son evidentes y José ahora está viendo ese ejemplo. Jacob llama a su familia a adorar a Dios, construyendo un altar para el Señor (35:1-4). Desde allí ellos siguen viajando, pero ahora bajo la mano poderosa de Dios. José, quien a diferencia del resto de sus hermanos que eran violentos, homicidas y fornicarios, aprendía de la bendición de estar en un lugar como Betel, donde se adoró al Señor. Si bien es cierto que al igual que José podemos pasar tiempos difíciles en la infancia, también es cierto que hay tiempos cuando vemos que Dios reveló su gracia en nuestras vidas. Usted podrá recordar a esa edad a las personas que fueron una gran influencia que la agradece hasta el día de hoy. Nunca se puede subestimar la importancia de las influencias positivas en la vida de un niño. En el caso de José, esto tuvo más impacto que lo negativo. Creo que lo mismo puede decirse acerca de su vida y la mía también.

III. EL MENSAJE QUE APRENDEMOS DE ESTE HIJO EXCEPCIONAL

1. El pasado no determina mi presente.

Esto fue una realidad en José. El haber pasado mi infancia en un hogar disfuncional no determina una continuidad en el resto de sus miembros. José se crio viendo el mal ejemplo de su padre quien tuvo trece hijos de cuatro mujeres diferentes, pero eso no determinó que él repetiría ese modelo. José tuvo una sola mujer en su vida. José supo de la conducta de sus hermanos, todos con un mal comportamiento, pero no él no fue igual que ellos. Al contrario, José denunciaba delante de Jacob aquel mal comportamiento. José vio como sus propios hermanos lo vendieron como esclavo, pero jamás se vengó de ellos, al contrario, la final dijo: “Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo” (Gn. 50:20). De esta manera comprobamos que su pasado no puede determinar su presente. Ni lo que sus padres y sus hermanos hicieron tiene que determinar la vida que lleva hoy. No culpe sus acciones por lo que sus antepasados hicieron. En la vida de José notamos que se puede romper con la cadena de mentiras, abusos, y violencias que son propias en los hogares. Usted no tiene que ser el mismo del pasado.

2. Oro puro de una mina en ruinas.

La forma cómo Dios trabajó en la vida José es como el oro puro que se puede extraer de una mina donde no había muchas probabilidades de sacarlo. Pero si podemos alegrarnos que Dios sea capaz de tomar aquel mineral que se encontraba escondido en ese joven; luego refirmarlo como el oro puro hasta hacer de él un extraordinario instrumento que honró su nombre y exaltó su gloria. El trasfondo familiar donde se crio José le daba muy poca credibilidad para ser un joven de éxito. Pero Dios es quien determina cómo será la vida, a pesar de su procedencia. Esto nos da esperanza como padres. Si bien es cierto que los padres hemos cometido errores, Dios puede preservar a nuestros hijos para que no tengan que ser iguales con mis fallas. Hay niños que habrán tenido una infancia muy mal al lado de una familia disfuncional, vista en un padre divorciado, violento, mundano y abusador, pero todavía Dios está en el plan de encaminar cada vida al mejor estilo de José. Cuando pensamos en nuestro pasado, lleno de sinsabores, marcados por terribles experiencias de las cuales pareciera no haber victorias, vemos que Dios es el alfarero divino que puede hacer de esa vasija quebrada emocional y espiritual, una vasija de bendición. Dios puede sacar a un José aunque viva en la casa de un Jacob, rodeado de hermanos con el estigma del mal. Génesis 50:20 se sigue cumpliendo todavía. Recuerda que la obra final de su vida es Dios quien la acabará (Fil.1:6).

CONCLUSIÓN:

Cuando Dios buscó a un apóstol para los gentiles, no fue al interior de la iglesia donde ya estaban algunos de los que Jesús había formado, más bien fue afuera y se encontró con Saulo, quien tenía un celo por él, pero estaba mal orientado. Cuando Dios quiso un rey para Israel, Dios desechó los demás fuertes hijos de Isaí, y se proveyó de un pastorcito de ovejas e hizo de él al a “un hombre conforme al corazón de Dios”.

Cuando Dios quiso liberar a su pueblo Israel de la esclavitud, no buscó entre los candidatos que mejor conocían las condiciones de su pueblo, sino que fue a buscar a un fugitivo de ochenta años que mantenía las ovejas de su suegro, y lo llamó para guiar a su pueblo a la libertad. Así, pues, Dios sacó a José de una familia disfuncional y lo convirtió en un hombre excepcional. Él puede hacer lo mismo contigo. Ven al Señor cómo estás, él hará la diferencia en ti. Tu pasado no tiene que marcar tu presente. Tu futuro está marcado por Dios. Ven a él como eres y estás.

(571) 251-6590

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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