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Sin Ropa pero sin Verguenza

Predicas Cristianas | Estudios Biblicos

Texto Biblico: Génesis 39:7-23

INTRODUCCIÓN:

¿Por qué Adán y Eva vivieron en el paraíso desnudos sin avergonzarse? Porque todavía el pecado no había entrado en sus vidas. Pero cuando esto pasó tuvieron que ir al departamento de ropa del paraíso para cubrirse. Curiosamente, y después de muchos años, ahora estamos en presencia de otra desnudez, pero sin sentir ninguna vergüenza. Estamos hablando de José, el gallardo joven que se enfrentó a la más insistente tentación y salió victorioso.

¿Cómo fue que este joven mantuvo su pureza sexual proviniendo del ejemplo del padre y de sus hermanos? ¿Quién le enseñó semejante santidad de vida? Sin duda que José tuvo sus encuentros personales con Dios mientras pastoreaba las ovejas de su padre. La obediencia que le era tan notoria comenzó a llevarlo a niveles de vida más alto. José vio el mal ejemplo de sus hermanos, y alguna de aquellas noches de pastoreo se comprometería con su Dios a vivir apartado del mal y centrado en agradar a Dios en todo. Seguramente se dijo así mismo que ya había suficiente mancha en la familia para seguir añadiendo otra.

La pureza de José parece algo extraña en un mundo donde todos fallaban. Hoy día la pureza de José sería objeto de burla y de menosprecio en una sociedad donde las madres preparan a sus hijas para que se cuidan para tener relaciones sexuales “seguras”. Donde un alto porcentaje de nuestras jovencitas y jovencitos llegan al matrimonio (si es que se casan), habiendo perdido su virginidad. Así que lo extraño es conseguirse a un joven como José que pueda preservarse en la más alta pureza para cumplir con los estándares divinos.

Nuestra permisiva sociedad, amparada por la llamada defensa de los “derechos humanos”, donde se ha dado cabida a la aceptación de un nuevo concepto de matrimonio y de familia, contribuye de una manera abierta para que nuestra juventud rechaza la pureza moral y espiritual y practique, como si fuera algo normal, la vida sexual antes del compromiso del santo matrimonio. Así, pues, José es una obligada referencia para cada época.

Su modelo de virtud y de dominio propio confronta a los creyentes de este tiempo a trazarnos como meta también, la pureza como la más alta distinción en nuestra vida cristiana. ¿Qué lecciones aprendemos de José cuando dejó su ropa en manos de esta mujer?

I. EL PODER DE LA FIDELIDAD ANTE LA TENTACIÓN

1. El descaro de la tentación v. 7.

Cuando la Biblia habla de la belleza de un hombre y una mujer, tenemos que ponderar la importancia de esa calificación, porque si algo sabemos de las Escrituras es que ella nos muestra a los hombres exactamente como son. De José se dice que era “de hermoso semblante y bella presencia” (v. 6). Creo que Hollywood hubiera pagado un gran dineral por contar con un hombre como él para sus películas o para sus novelas. Así que no era difícil para aquella mujer, llena de lujuria y con una descarada seducción, fijar los ojos en el apuesto y hermoso José. Analicemos el descaro de esta tentación. La mujer de Potifar era egipcia y por lo general eran mujeres muy hermosas. Cleopatra es una especie de referencia para cuando se habla de las mujeres de ese país. La mujer de este oficial del faraón tenía que ser extremadamente bella. Ahora note como la insistente tentación siguió el mismo camino al que se enfrentaron nuestros padres: Adán y Eva. El texto dice: “la mujer de su amo puso sus ojos en José”. El trabajo de esa tentación fue continuo (vv. 9-12). Pero José demuestra que la fidelidad a Dios tiene implícito un gran poder que al final trae consigo una gran victoria.

2. La tentación no acepta los argumentos v. 10.

El objetivo de cada tentación es muy claro, hacer caer a su víctima. Cuando Satanás tentó a Eva fue tumbándole todos los argumentos. La fragilidad de la mujer fue cediendo frente a la astucia que el tentador abordó sutilmente. En el caso de José el tentador hizo lo mismo. Aprovechó la ausencia del amo y la soledad del lugar para venir con un ataque total. Mathew Henry ha dicho a este respecto lo siguiente: “La esposa de Potifar demostró que su corazón estaba totalmente dedicado al mal. Cuando comprendió que no podía vencer a José con los problemas y tribulaciones del mundo, pues en medio de ellas, él aún se aferraba a sus principios, Satanás lo asaltó con placeres que han producido más destrucción que lo anterior”. Uno puede imaginarse aquella batalla entre el bien y el mal. Los argumentos de José van tocando varias dimensiones. La mujer de Potifar, entregada totalmente a la concupiscencia, no oye sus palabras. En su corazón hay un solo pensamiento: “Duerme conmigo”. De esta manera trabaja la tentación. El deseo de satisfacer la lujuria lleva a taparse los oídos, como aquellos que mataron a Esteban, hasta lograr su propósito. Pero la fidelidad a Dios hará la diferencia. .

3. Huir de la tentación v. 12.

Se dice que cuando la lujuria ha conseguido el poder, se sacrifican la decencia, la fama y la conciencia y eso fue lo José no quiso sacrificar. Un momento de placer sería arruinar su testimonio hasta ahora incuestionable de parte de su papá y sus hermanos, pero también traer la ofensa al Dios que hasta ahora le ha dicho: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti” (Is. 43:2). En las palabras que José le dirige a la tentación hay dos consideraciones dignas de notar. Por un lado está el peso de la responsabilidad que tiene hacia su amo, quien lo dejó a cargo de todo, y respecto a la esposa ha dicho: “…y ninguna cosa me ha reservado sino a ti…” v. 10. Pero el argumento más fuerte lo ha expresado a través de una de las preguntas que debiera estar siempre en el corazón de cada creyente cuando está al frente de una obstinada tentación: “¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?”. Así que frente a todo lo que implicaría ceder a la tentación, José “dejó su ropa en las manos de ella…”. La Biblia nos va a decir que la mejor forma de enfrentar la tentación es huir de ella (2 Tim. 2:22; Ef. 6:11).

II. LAS PRUEBAS QUE VIENEN CUANDO ENFRENTAMOS LA TENTACIÓN

1. “Un hebreo para que hiciese burla de nosotros” v. 14b.

Una acusación falsa jamás podrá prevalecer contra una actitud inocente. La mujer de Potifar es la representación del mal en su más alta definición. De este modo vemos que si José es la tipificación de Cristo, esta mujer lo es de Satanás. La presente batalla entre el bien y el mal es tan parecida a la que Cristo sostuvo en la soledad del desierto contra las propuestas de Satanás. Cuando el enemigo no logra doblegar a un hombre lleno del poder de Dios con una tentación frontal, buscará desacreditarlo por alguna otra vía. Eso fue lo que hizo esta mujer. Pero por lo que se va a ver más adelante, Potifar no se comerá todo el cuento de la burla del hebreo por parte de su esposa. Alguien ha dicho que la mentira tiene “patas cortas”. Potifar supo que en José había el “poder de los dioses”, como calificarían ellos la actuación y el carácter del joven hebreo. A pesar de esto, Potifar le dio a su mujer “el beneficio de la duda” poniendo a prueba la llamada burla del hebreo. Debemos estar preparados para la llegada de una prueba cuando resolvemos agradar al Señor.

2. “Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel…” v. 20.

Potifar escuchó las acusaciones de su mujer y se enfadó. Lo interesante de este pasaje es imaginarse contra quién se enojó realmente Potifar. ¿Se enojaría contra José con la historia que le contó su esposa? ¿No estaría más bien enojado contra ella porque de antemano sabía que era una mujer inclinada a la lujuria y la concupiscencia? ¿Estaría enojado consigo mismo porque no tuvo el coraje de ponerse de pie contra aquella esposa posesiva y dominante? O, ¿estaría enojado porque estaba pensando en todo el dinero que iba a perder con el escándalo que había armado su mujer v. 5? La verdad es que no sabemos, pero a juzgar por el hecho que Potifar no mata a José, él ya percibía la inocencia de este joven, aunque las ropas estaban en las manos de su esposa. Pongámonos en las sandalias de José por un momento. Todo lo que le ha venido pasando es por portarse bien. Las pruebas que se han desatado en su vida han tenido que ver con su rectitud. El hecho de enfrentar la tentación, lo llevó a uno de aquellos calabozos egipcios. Así que si por soportar una tentación ha tenido que entrar en una “cárcel de la prueba”, escuche al Señor decir. “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen…y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo”.

III. LA PRESENCIA DE DIOS EN MEDIO DEL FUEGO DE LA TENTACIÓN

1. “Pero Jehová estaba con José…” v. 21.

La mujer de Potifar hizo mal sus cálculos. Ella siempre quiso todo lo quería. Seguramente pensó que José, por ser esclavo de su amo, también podía disponer de él. Pero lo que ella no sabía era quién era el real dueño de José. Por eso, y en medio de esa cruda tentación, la Biblia nos dice diáfanamente: “Pero Jehová estaba con José…”. Esta declaración hace la diferencia en la vida de este joven de la historia. No importaba donde estuviera José si le acompañaba la presencia de Dios. Y así debemos seguir diciendo. Si la presencia de Dios nos acompaña, la cárcel se convertirá en un templo y el hospital en un santuario. Si la presencia del Señor está con nosotros, no importa quién está contra nosotros. Los amigos de Daniel fueron acusados de no adorar la imagen que Nabucodonosor había levantado, y fueron lanzados en el horno de fuego, pero una vez llegaron al fondo el rey se asombró al ver que no se quemaron, sino que caminaban y hablaban; pero lo más sorprendente para él fue ver a un cuarto hombre caminando con ellos como “semejante a hijo de los dioses” (Dn. 3:25). Es en esos momentos difíciles de tu vida es cuando Dios más se hace presente.

2. Pero Jehová estaba en la cárcel también v. 22.

En la cárcel hay dos tipos de presos. Los que tienen una conciencia culpable por haber quebrantado la ley, y los que tienen una conciencia tranquila por estar allí injustamente. José es uno de estos casos. Así que los que tienen una buena conciencia estando presos, saben que cuentan con un buen Dios. ¿Qué sucedió con José cuando llegó a la cárcel? Pues que convirtió a todos los presos. José nació para arreglar todo aquello donde vivía. Note el testimonio de este texto. José pasó de ser mayordomo de la casa de Potifar a mayordomo en la cárcel. De allí se convertirá en mayordomo del faraón. Quien es dirigido por Dios en todo lo que hace, prosperará aun estando preso. Bienaventurado el creyente que donde llega es una bendición. No podía ser de otra manera. Cuando la presencia de Dios dirige nuestras vidas, cualquier lugar donde estemos será testigo que en nosotros hay algo distinto. Esto lo decimos porque un hombre bueno hará el bien donde esté y será una bendición aun estando en cadenas y prisionero. ¿Por qué sucede esto? Porque Dios se encarga de poner una especial gracia delante de aquellos con quien vamos a relacionarnos. Él no desampara su obra.

3. “Lo que hacía, Jehová lo prosperaba” v. 23.

Si tuviéramos que calificar a los creyentes como el mundo califica los lugares de alta distinción, como un hotel que es llevado a cinco estrellas por su lujo y confort, entonces un creyente como José sería uno de “cinco estrellas”. Note como este texto pone de relieve estas palabras: “Lo que hacía (José), Jehová lo prosperaba”. ¿Cuál era el secreto de la prosperidad de José? La fidelidad que mantuvo en su vida en todos los escenarios que le tocó vivir. La fidelidad en la vida cristiana es lo que hará de cada uno de nosotros personas realmente prósperas. No en vano las características del “Varón Bienaventurado” del salmo 1 están respaldadas por las palabras “… y en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche”. La cárcel puede ser sinónimo de sufrimiento, pero aún en esos valles de depresión el señor los utiliza para su gloria. No son pocas las personas que aun viviendo en las garras de una intensa enfermedad son usadas por Dios para bendecir a otros. Lo mismo puede hacer con alguien que no teniendo un centavo Dios puede utilizarlo. Dios espera que tú seas fiel en el lugar donde estés. Cuando eso hacemos, Dios será glorificado. ¿Qué tan fiel somos?

CONCLUSIÓN:

José es el hombre de la ropa en la Biblia. Su padre le hizo una túnica con la cual será distinguido como hijo amado y como hijo que lideraría el clan familiar. Pero a sus diecisiete años perdió su túnica y fue vestido como un vil esclavo. Luego pasó de la ropa de un esclavo a la ropa de un mayordomo. Pero pronto sería despojado de esa ropa para ponerse la ropa de un carcelero.

La mujer de Potifar, una representación de la lujuria en su más alto nivel, lo acosó, y como su honor y nombre iba a ser manchado, prefirió dejar su ropa en manos del pecado y tener un rato de placer, que haber destruido el plan de Dios que duraría hasta el día de hoy. José prefirió andar desnudo por el palacio, pero vivir sin avergonzarse por el resto de su vida. Su lema fue: “¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? Este debe ser el lema de vida de todo creyente.

Es preferible dejar la ropa en manos del pecado, para vestirse después las ropas de la realeza divina. La fidelidad es el gran secreto de la prosperidad. ¿Vivimos esta prosperidad?

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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