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Sobreedificando en el fundamento verdadero

Amados hermanos, hoy es un día de gran gozo, hoy hace siete años Dios permitió que iniciásemos con este ministerio. Hoy estamos de aniversario, debemos estar todos gozosos por este día. Pero les diré algo, en todo este tiempo también ha habido momentos duros y desagradables. Hemos visto a personas venir y de la misma manera irse, por motivos que solo ellos conocen, han llegado y se han apartado de Dios.

Aunque estas situaciones causen aflicción y algunas veces desánimo, debemos seguir a adelante sin detenernos. Pues en medio de esta batalla sin tregua, al abandonarnos por el desánimo, estamos permitiendo a que el enemigo gane terreno. No podemos permitir esto, la perseverancia es una de las característ

icas de los verdaderos hijos de Dios. Entonces ¿Cómo hemos podido perseverar en este mundo que se nos opone diariamente? Hermanos, todo lo que se edifique sobre cualquier fundamento que no sea únicamente nuestro Señor Jesús, no durará, no resistirá, no permanecerá. Ésta es la razón por la que este ministerio aún sigue firme, perseverando en la verdad de Dios, porque está constituido sobre un fundamento incorruptible, porque está fundamentado en la persona de nuestro señor Jesús. De igual forma existen muchos que no tienen éste fundamento, y si Cristo no es su fundamento, sin importar cuál sea, no permanecerán. Y con esta brevísima introducción, hoy quiero que todos nosotros estudiemos en la Palabra de Dios, acerca de nuestro fundamento.

Mateo 7:24-27 – Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

Algo que es muy ciertísimo, es que todos a lo largo de nuestro peregrinaje por este mundo creyentes y no creyentes, tenemos una obra que levantar, una edificación que construir. Es apremiante reconocer esta verdad, puesto que toda nuestra vida es un edificio en construcción, y como es de conocimiento general toda construcción que se levante se comienza con un fundamento, y es precisamente esto, el fundamento que usemos, lo que establecerá nuestro destino eterno. Pero nosotros, los que hemos creído, hemos pasado a ser el lugar de morada de Dios. Veamos esto en Juan 14:16-17: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” Confirmemos esto en Efesios 2:19-22 al leer “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, 20edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 21en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; 22en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” ¡Amados, el Espíritu Santo mora en nosotros!

Nosotros, quienes tenemos como fundamento, al único fundamento verdadero, es decir a nuestro señor Jesús, pasamos a ser la morada de Dios. ¡El Espíritu Santo vive en nosotros! Amados, de la misma manera como lo dice Pablo, nosotros tenemos que tener en cuenta la manera en como sobreedificamos (1 Corintios 3:10). Hermanos conforme a la gracia que Dios nos ha dado, debemos examinar cómo estamos sobreedificando. Pues toda nuestra obra será puesta a prueba (1 Corintios 3:14). Oigo al alguien decir: – Pastor ¿Cómo sobreedificaremos de una manera que nuestra obra permanezca? Pues aquí está la respuesta “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.” Es de conocimiento común que para levantar alguna edificación sobre el fundamento que se haya puesto. Es necesario contar con los diseños, planos y gráficos exactos de la estructura a crear, también es de prioridad tener las características técnicas del material a emplear. Además, los que se encuentren a cargo de levantar dicho edificio deben realizarlo estrictamente al pie de los planos y diseños ya trazados, puesto que al obviar éstos planos la estructura colapsaría. Quizás su ruina no sería de inmediato, aunque en ocasiones sí, pero lo seguro es que tarde o temprano ésta llegará. Quiero comentarles y de manera ilustrativa graficarles sobre este tema un hecho que sucedió hace algunos años atrás. En el norte de los Estado Unidos, parte de una edificación de un centro comercial colapsó, gracias a Dios que el incidente aconteció en altas horas de la noche, cuando se encontraba cerrado por lo que no se produjeron víctimas. Fue una noticia de conocimiento en casi todos los estados ¿Alguien aquí la recuerda? El motivo por el cual fue de gran conocimiento general por casi todos los medios de comunicación. Fue porque las investigaciones arrojaron a la luz que dicho edificio o parte de él colapsó debido a que los materiales que habían usado para la construcción, no eran los especificados en los planos. Con el fin de terminar la obra con menos costes y de una forma más rápida, ellos obviaron lo que los planos señalaban de la forma en que cómo y con qué se debía erigir el edificio. Amados, la razón de comentarles acerca este hecho real, es que lo encuentro muy ilustrativo con relación a las palabras de Jesús con respecto a cómo debemos sobreedificar. Miremos lo que el Señor nos dice: “pero cualquiera que me oye estas palabras, y las hace.” Hermanos, el Señor mismo ya nos ha dado los planos, con las especificaciones que debemos seguir para sobreedificar, y éstos planos los podemos hallar en las Escrituras, en la Biblia.

El inconveniente se suscita cuando el hombre obvia estos planes, desviándose de lo ya establecido, y aún peor, establecer sus propios diseños y ejecutarlos a la vista de su propia opinión y juicio. Sin entender siquiera que por muy prudentes o sabios que pensemos que somos, nuestras directrices nunca podrán semejarse y ni siquiera ser mejor que las que Dios nos ha revelado. Observemos esta advertencia en Proverbios 3:7: “No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal.” Lo que se vuelve común en ocasiones en algunos es que al comenzar la obra de edificar sobre el fundamento, sobre la roca, el cual es Jesús, comienzan a cambiar el único material aceptado, con algo que no tiene el mismo valor. ¿A qué se refiere con esto Pastor? Amados, me refiero a la fe, invito a ustedes al libro de Hebreos 11:6 y leamos “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” En una construcción el fundamento es lo más importante, pero sabemos también que en una construcción la mezcla y el hormigón son partes importantes para la edificación que se lleva a cabo. El hormigón el cual sirve para unir o fundir permanentemente todas las piezas de la estructura representa nuestra fe; con esto no quiero decir que nuestra fe coopera con el fundamento, el cual es Cristo. Si no más bien, que toda la estructura armada y unida por el hormigón que es nuestra fe, descansa en el fundamento, el cual es Cristo. Hermanos, cuando todo lo que hayamos edificado se encuentra unido por el cemento de nuestra fe y ésta a su vez unida y puesta sobre el fundamento, sobre esa roca incorruptible, el cual es Cristo, podemos estar seguro que permanecerá, lo dice el Señor “Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.” Nuevamente les digo ¡Todo lo que edifiquemos sobre este fundamento el cual es Cristo permanecerá! Hermanos sin importar las circunstancias, si estamos fundamentados en Cristo, permanecerá, todo será a nuestro favor, veamos en Romanos 8:28: cuando leemos “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Al estar fundamentados en Cristo, todas las tempestades, y corrientes que se levantan en contra de los hijos de Dios, no podrán derribarnos, y el Señor nos guardará de cualquier ruina hasta el final. Esto queda bien claro en 2 Timoteo 4:18 al leer “Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.” También hay que indicar que la obra de muchos que sobreedifican puede caer, ya que no están edificando sobre el único fundamento verdadero. Podemos observar en la Palabra de Dios acerca de este fundamento incierto, el cual Jesús lo menciona. Debemos decirle a las personas que tengan cuidado dónde están edificando.

Observemos lo que aquí se dice “Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.” Al construir nuestra vida sobre cualquier fundamento que no sea el verdadero, por la autoridad de la Palabra de Dios les digo que no permanecerá y se dirá de él “… y fue grande su ruina.” Atendamos a esto, es preciso que nuestras vidas estén fundamentadas sobre la roca y unidas al fundamento por medio del hormigón que es nuestra fe, porque de caso contrario vendrán las tormentas, vendrán las corrientes y sufriremos la pérdida, y ésta pérdida será tan grande. Por medio de este mensaje cristiano y la ayuda de Dios quiero persuadirlos a que se deshagan de toda estructura fundada sobre la arena y unida con fe falsa, buscando agradar más a los hombres que a Dios. Imagínense la gran pérdida que se avecina por edificar sobre fundamentos inciertos y no sobre la persona más maravillosa que es Jesús.

Una fe simulada es tan abominable para Dios, que te ruego que no sigas provocando su ira contra ti. Puesto que aquel quien finge servir a Dios, y solo busca llamar la admiración de los hombres, es la hipocresía en su esencia. Pero si tu estructura está unida por una fe falsa, es algo tan cierto, como que al día le preside la noche, que tu ruina no tardará. Pues bien, otra verdad es que como cristianos podemos caer en la hipocresía, puesto que no somos perfectos y aún vivimos en este cuerpo de maldad. Pero si nuestro fundamento verdaderamente es Cristo, si realmente en Él hemos edificado nuestra estructura, aunque hayamos caído, arrepintámonos de todo pecado, deshagamos de toda obra de maldad, y volvamos a sobreedificar sobre el fundamento perfecto en el cual se encuentran nuestras vidas. Aún tienes tiempo.

Les invito a leer en Mateo 14:30-31: “Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! 31Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” Hermanos a ustedes, aunque muchas veces nuestra fe tambalee, nótese algo muy importante, por más pequeña, o débil que se encuentre nuestra fe (aunque no es lo ideal) por diferentes circunstancias, tormentas o corrientes; no es lo grande o fuerte de tu fe lo que te hará permanecer en pie, sino sobre qué persona está puesta, o fundamentada tu fe. Amados, también debemos hallar esas áreas donde flaquea nuestra fe y buscar a Dios y aferrarnos a Él, observemos en las Escrituras en Isaías 55:6: “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.” ¡Busquemos cada día el poder fundamentarnos más en aquella roca que es Cristo Jesús! ¡Aferrémonos a Él!

Para concluir. Hermanos, sobre edifiquemos sobre el fundamento el cual es Cristo, y sobre edifiquemos siguiendo las instrucciones de aquel amado Señor y perfecto arquitecto, para que así pasada al fuego nuestra obra pueda permanecer en todo momento. No intentes crear tus propios planes o seguir la voz de tu propia prudencia.

Recordemos siempre que nuestras vidas son templos, son moradas del Espíritu Santo. Lo peor sería engañarnos a nosotros mismos, creyendo que estamos edificando sobre la única roca perfecta, y tener que un día escuchar de la propia voz del Señor éstas palabras, leamos en Mateo 7:22-23: “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.”

Hermanos recordemos siempre que en este mundo tendremos aflicciones, como lo dijo nuestro Señor, y la única forma de perseverar y permanecer de pie, es que estemos fundamentados en Cristo. También como se los he dicho, como hijos de Dios toda nuestra obra será probada por el fuego, veamos esto en 1 Corintios 3:13 al leer “la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.” Lo ven hermanos, así que sobreedifiquemos sobre el único fundamento verdadero que es Cristo Jesús ¡Gloria sea dadas a Dios!

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