La Sanidad que trae el Perdón

1. “ Daos prisa, id a mi padre y decidle…” v. 9ª.

Después de la larga reunión de perdón y reconciliación, José da la orden más grande y con la mayor prontitud para ser cumplida: “Daos prisa, id a mi padre y decidle…”. Y, ¿qué le iban ellos a decir? Pues que su hijo, el que se había muerto ahora es hallado. Cuando los hermanos de José le vendieron a los egipcios, el corazón de Jacob su padre quedó muerto. Las ofensas matan el corazón y sólo el perdón lo hará revivir. Ahora hay todo un cambio de escena. Los culpables perdonados tienen la misión de ir al padre ofendido y no solo decirle que José vive, sino tendrían que explicarle también que ellos fueron los causantes de todos estos años de dolor y amargura en el corazón del anciano padre. No sabemos cómo fue el encuentro, pero si el de José con ellos fue tan emotivo, debemos imaginarnos cuál sería la reacción de Jacob cuando supo que su hijo amado vivía. Los que recibimos los beneficios de la gracia no podemos hacer otra cosa que darla a conocer. El acto de haber sido perdonado de mis pecados, tiene que conducirme a dar a conocer la noticia salvadora. Jesucristo perdonó mis pecados para me dé prisa y lo comparta con otros. ¿Lo estoy haciendo?

2. “…ven a mí, no te detengas” v. 9b.

Cuando el perdón trae sanidad al corazón pasa del estado de la esclavitud al de la libertad. Aquellos que vinieron como culpables pecadores, ahora han sido comisionados para llevar el “evangelio de la gracia” a los que están hambrientos y a los que viven con heridas por el hijo que una vez salió del hogar, pero de quien más nadie supo. Analicemos lo que hace la gracia divina por medio del perdón. Veamos el cambio que se dio en los hermanos responsables de haber vendido a su hermano en manos de impíos y pecadores. ¿Y cuál era el mensaje que estos hermanos perdonados ahora deben comunicar? Que sus hermanos lo habían echado de su presencia, pero que ahora José los ha acercadov. 4. Que sus hermanos le habían dejado sin consuelo y sin hogar, pero que ahora su hermano José les ha consolado para que vayan a buscar al padre ausente v. 5. Que mientras sus hermanos estuvieron dispuestos a que él muriera de hambre y de sed en el pozo, ahora José le está enviando a su padre lleno de provisiones para el camino v. 21. El mensaje de la gracia es para que el pecador venga a Cristo y no se detenga. El pecador perdonado de ir de prisa para decirle a otro que han encontrado a José.

IV. EL PERDÓN QUE TRAE SANIDAD CONFIRMA FINALMENTE QUE TODO OBRA PARA BIEN A LOS QUE AMAN A DIOS

1. “… para preservación de vida me envió Dios…” v. 5b.

José no conocía lo que dice Romanos 8:28, pero ya se había adelantado para aplicarlo con la situación de sus hermanos. Él, como ningún otro amó a Dios, y al final “todas las cosas” ayudaron para bien. Las circunstancias en las que llegó José a Egipto no fueron las mejores; y los tiempos por las que pasó tampoco fueron las mejores. Pero él llegó primero que su padre y sus hermanos. Así, pues, José les dice a sus asustados y entristecidos hermanos que “para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros”. El que fue menospreciado y vendido, ahora es el salvador de ellos. La manera cómo Dios trabaja siempre será sorprendente para nosotros. Después que las heridas han quedado sanadas, ahora José les revela por qué Dios le llevó a ese lugar. Mientras pasamos el proceso de la decepción, del desengaño y hasta de rabia por las ofensas hechas, no queremos otra cosa sino el ver cómo la otra persona “paga” por lo que me hizo. Pero todo creyente debiera recordar que las cosas que nos pasan sucederán con un propósito, aún aquellas como la de esta sorprendente historia. Tenemos que aprender a perdonar para que veamos al final cuál ha sido el plan de Dios.

2. “…no me enviasteis acá vosotros, sino Dios…” v. 8.

Estas palabras parecieran cerrar esta historia de “amor y odio”, para ponerle algún título. Si bien es cierto que José encaró con dureza a sus hermanos, valiéndose de su poder (Gn. 42-44) para condenar aquellos caracteres de hombres que necesitan “amar misericordia”, la forma cómo deja ver que detrás de todo lo que le pasó estaba Dios, es sorprendente. Y no era un cuento inventado. Los hermanos de José comprobaron con sus propios ojos que José había sido puesto allí “por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto”. Su investidura de monarca ratificaba que José era “señor de todo Egipto” v. 9. ¿Puede imaginarse cómo la gracia de Dios trabaja en la vida de un cristiano? Dios envió a José a Egipto, no sus hermanos. No deje que el “sol se ponga sobre vuestro enojo” contra algún hermano para que como José que un resultado final de la “sanidad que trae el perdón”, es contemplar que Dios usa todo para bien de los que le aman. Vaya pronto, busque al hermano ofensor, y deje el resto en manos de su Dios.

CONCLUSIÓN:

Este es el final resultado de un corazón que perdona la falta cometida. Ya no hay rencor sino abundancia de gracia. José, por ser dueño de Egipto, invita a toda a su familia a vivir en lo mejor de sus tierras, aunque todavía faltaban cinco años de hambre. Los versículos 10 al 27 hay que leerlos completos para ver la actitud de un corazón sanado por el perdón y robustecido por la gracia de Dios. ¿Qué nos impide perdonar y tener la bendición de José?

(571) 251-6590

Acerca Julio Ruiz

Julio Ruiz
Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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Un comentario

  1. Herberto Figueroa

    Quiero dar las gracias al pastor Julio Ruiz, por estos bellos discursos de predicación, que aparecen publicados en esta pagina.

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