El que puede abrir el libro

El anciano que consoló a Juan conocía muy bien la profecía que hablaba del “cachorro de León” (Génesis 49:9), que vino en la persona del Mesías. Además, sabía que Jesús era la “raíz de David”. El título «la raíz de David» significa que el Mesías vendría a través del linaje de David como un hijo mayor de David (Lucas 1:32-33).

Además de ser él Mesías calificado como el Ungido de Dios, lo que lo hacía único en autoridad, él ya había vencido a Satanás, al pecado y a la muerte.Por lo tanto, al que Juan ve en medio del trono era el único y verdadero Dios, por ser igual con el Padre, que podía abrir el libro y dar a conocer su contenido. Sólo Cristo puede llevar a cabo los propósitos finales de Dios en la tierra. Nadie más sino él es suficiente para abrir este libro y sus sellos.

b. El Cordero inmolado (vers. 6)

Hay algo majestuoso en toda esta escena. Como Juan oyó al anciano hablar de un león su expectativa pudo estar concentrada en ver salir un a un majestuoso león, pero de repente ve algo totalmente distinto. No ve a un león sino a un cordero. Hay cuatro cosas que deben ser notada acá.

Por un lado, Juan ve al Mesías como un “Cordero”. Así vino él. Así lo reconoció Juan el Bautista y para su Padre él es el Cordero de Dios antes que el mundo fuera. Juan lo ve de esta manera, pero en el centro de la escena.

En segundo lugar, aquel Cordero había sido asesinado. La palabra “inmolado” equivale a ser asesinado, teniendo como contexto el cortar y mutilar un sacrificio animal. Habla de un violento y sangriento sacrificio. La peor figura es la crucifixión en toda su horrenda ejecución. Pero ese cordero está de pie, pues antes estuvo muerto. Él está vivo y está cercano al trono de su Padre.

Pero además aquel Cordero tiene siete cuernos y siete ojos para hablarnos también que el Cordero es omnisciente y omnipotente. No podía haber otro sino solo Cristo, el Cordero Inmolado, el Hijo de Dios que podía abrir aquel libro.

IV. LA VISIÓN DE UNA JUSTIFICADA ADORACIÓN UNIVERSAL

a. Postrarse en su presencia (vers. 8)

Olvidamos con frecuencia que lo primero que debe producir mi alabanza al Señor es postrarme en su presencia. Este concepto se usa de una manera indiscriminada, y aunque motivamos a la gente a manifestar su postración a través de algún acto físico, la verdad es que la motivación mayor debe ser de corazón. Por supuesto que la postración tiene su vehículo de expresión a través de alabanza.

Observe cómo lo hicieron los ancianos y los seres vivientes. Por cuanto el Cordero inmolado fue el único digno de tomar, mirar, leer y abrir el libro todos ellos y después toda la creación prorrumpió en el más grande júbilo y la más grande alabanza que hasta ahora se conozca (verss. 9-10).

¿Cuáles fueron las razones de aquella postración y alabanza universal? Porque nuestro amado Cristo murió y con su sangre nos compró de toda tribu, lengua, pueblo y nación perdonando nuestros pecados, pero además de eso es por la nueva posición que ahora tenemos, pues nos hizo sacerdotes y reyes para que participaran en Su reino (1 Pedro 2: 5, 9). El sacerdocio implica el acceso inmediato a la presencia de Dios para la alabanza y la adoración, así como el privilegio del servicio sacerdotal.

b. El mayor de los reconocimientos (verss. 11-14)

Cuando apareció el único que es digno de abrir el libro y sus sellos se desató en el cielo la alabanza más sublime y universal que se conozca. Mire de cuantas voces estaba compuesto aquel coro de ángeles. Dice que número era “millones de millones”.

La palabra es “miríada”, que es un equivalente a 10,000 veces 10,000. Esto es miles sin número, una multitud incontable. A este número se agrega lo que Juan también oyó de una alabanza universal dada al que estaba sentado en el trono y al Cordero (vers. 13)

¿De qué es digno el Cordero inmolado que tomó el libro y lo abrió? El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.Observe otra vez las siete cosas que ya le pertenecían al Señor, pero que ahora el universo entero le dice al Cordero que las tome. Por supuesto que él ya poseía esto, pero el oír a este coro de ángeles proclamándolo es el reconocimiento que Cristo fue y será el único de abrir el libro de la mano del Padre cuyo contenido serán los juicios venideros y el desenlace del final de los tiempos.

CONCLUSIÓN

Al final de este mensaje no nos queda sino unirnos también a este júbilo universal, y al reconocer al único que fue y será digno de tomar el libro, abrirlo y mirarlo, decir con todos ellos: Digno es el Cordero de Dios de postrarnos en su presencia, de alabarlo por los siglos de los siglos y de reconocerlo porque por medio de él Dios nos compró nuestra salvación por medio de su sangre.  

Que unamos nuestras voces a los millones de millones de ángeles y con ellos digamos Señor tu eres digno de tomar lo que te pertenece. Tuyo es todo el poder. Nadie ni arriba en los cielos, ni abajo en la tierra te iguala en poder.

Pero también tú eres digno de tomar las riquezas, si las riquezas de arriba en los cielos y las de todo el universo. Y así Señor tu eres digno de tomar la sabiduría, más grande que la de Salomón, la fortaleza más grande que la de los gobernantes de las regiones celestes y toda la honra con su alabanza del único Dios a quien le pertenece.

Por último, Señor como los cuatro seres y vivientes y los ancianos, decimos “Amén” y postrados en tu presencia adoramos “al que vive por los siglos de los siglos”. Cuando el libro sea abierto y sus sellos sean quitados se irán revelando los juicios de Dios. ¿Es el coronavirus uno de esos juicios temporales que estaban escrito en aquel libro?

© Julio Ruiz. Todos los derechos reservados.

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Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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