La Voluntad de Dios es Prioridad

Jesucristo condenó abiertamente la hipocresía de la religión organizada de su tiempo, que se interesaban más en verse santos ante los hombres que ser santos para Dios. Anhelaban la admiración y la alabanza de la gente. El Señor les dice: “…hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres…” (Mateo 23:5).

Jesús no sincretizó el mensaje del evangelio que predicaba con las tradiciones y reglas de aquellas sectas religiosas (Lucas 5:33-39). No copió sus estilos de hacer discípulos, más bien los cuestionó (Mateo 23:15).

Al igual que Jesús la verdadera iglesia ni mezcla ni sincretiza la verdad de la biblia con la cultura, las corrientes religiosas de actualidad, ni el liberalismo actual buscando popularidad, finanzas y aplausos de la gente.

En este sentido Pablo fue bien directo al advertir que si alguno de nosotros o un ángel del cielo les predicara un evangelio distinto del que les hemos predicado, ¡que caiga bajo maldición!” (Gálatas 1:8 NVI).

El celo de Pablo por el evangelio era tan grande, que prefiere que el juicio de Dios caiga sobre él si llegara a distorsionarlo. Pablo no admitía poner en juego la gloria de la obra redentora de Cristo y el destino de las almas.

Nunca olvidemos que la iglesia es portadora de la Gloria de Dios. El Señor le delegó su autoridad para que predicara el evangelio con poder. La iglesia que predica a Cristo y su evangelio tendrá oposición, sufrirá persecución, porque “Es imposible predicar la verdad sin molestar o estorbar a los que enseñan el error, corrompen la verdad y trastornan los caminos del Señor.” Wayne Partain

Así como Cristo no se dejó dominar por la religión organizada de su tiempo, la verdadera iglesia de Cristo no puede dejarse dominar por las nuevas corrientes religiosas ni el falso ecumenismo global, porque la voluntad de Dios es prioridad para la iglesia.

III. JESÚS NO SE DEJÓ INFLUENCIAR POR LA POLÍTICA NI LOS POLÍTICOS DE SU TIEMPO

No encontramos en los evangelios, ni en ninguna otra literatura extrabíblica, que Jesús buscara protección y apoyo político y financiero en el imperio romano que dominaba durante su ministerio público.

Jesús rechazó la oferta del Diablo de gobernar sobre “todos los reinos del mundo” (Lucas 4:6-8). Él sabía que con la política no se resuelve el grave problema del hombre que es el pecado.

El evangelista Juan nos dice que Jesús “Sabiendo que estaban a punto de venir y prenderlo para hacerlo rey, se retiró otra vez a la montaña, él solo” (Juan 6:10-15; 18:36). Jesús se negó a intervenir en la política de su tiempo.

Jesús y sus apóstoles nos enseñaron que la verdadera iglesia nunca pierde de vista el propósito para el que Dios la estableció en la tierra. El objetivo de la iglesia, de acuerdo con el propósito de Dios, no se encuentra en el activismo político.

En ninguna parte de la Escritura se nos ordena invertir nuestra energía, nuestro tiempo, o nuestro dinero en los asuntos gubernamentales. Nuestra misión radica, no en cambiar a la nación a través de reformas políticas, sino en cambiar los corazones a través de la Palabra de Dios. (Juan 18:36).

Si como iglesia (cristianos) queremos que un país cambie, que las familias se vuelvan a Dios, que los jóvenes se comprometan con Dios, la respuesta la tenemos en la predicación de la Palabra de Dios. Es un error pensar que es trabajo de los políticos defender, difundir y guardar las verdades bíblicas y los valores cristianos, esa tarea Dios se la asignó a Su iglesia.

Es indiscutible que un país gobernado bajo principios cristianos fundados en la Biblia es una bendición. La biblia dice: “¡Dios mío, tú bendices al pueblo que te reconoce como Dios! ¡Tú bendices a la nación que te acepta como dueño!” (Salmos 33:12 TLA).

Lo que hace que existan mejores hombres, mejores padres, mejores familias, mejores ciudadanos en el mundo no es la política ni las filosofías humanistas, sino Jesucristo obrando en el corazón de los que lo reciben como Señor y Salvador. Por eso seguiré predicando a Cristo como el único que puede transformar los corazones de piedras en corazones de carne como dice la biblia (Ezequiel 36:26).

Así como Cristo no se dejó influenciar ni manipular por la política de su tiempo, la iglesia de hoy no debe dejarse manipular por la política ni los políticos de esta época, porque la voluntad de Dios es prioridad para la iglesia de todos los tiempos.

CONCLUSIÓN

Si Jesús no se dejó manipular por la gente de su tiempo; ni se dejó dominar por el sectarismo religioso de su época; ni se dejó influenciar por la política ni los políticos de su tiempo, Su iglesia, la que Él compró a precio de sangre en la cruz del calvario, debe seguir su ejemplo.

En un mundo social y políticamente convulso y globalizado, infestado por una filosofía humanista y ecuménica, donde se intenta imponer un nuevo orden económico mundial, la verdadera iglesia de Cristo debe estar alerta, despierta, porque Cristo viene pronto y por lo tanto debe centrar su atención en Jesucristo y Su evangelio.

La iglesia responde a los intereses del cielo, se sujeta a los planes de Cristo, su asignación es establecer el reino de Dios en el corazón de los hombres.  Y por encima de todo, tener siempre presente que La voluntad de Dios es prioridad.

© Pastor David N. Zamora. Todos los derechos reservados.

Central de Sermones… Predicas Cristianas

Acerca David N. Zamora

Ministro Ordenado de las Asambleas de Dios, Pastor Principal de la Iglesia Misionera, A.D.,Inc., Tampa, Florida, EUA. Siendo muy joven comienza a servir al Señor en la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios), de Las Tunas, donde se desempeña como maestro bíblico desde el año 1978. Su intensa y activa labor Pastoral en Cuba comienza en Enero de 1991. En abril de 1996 se gradúa de Bachiller en Teología y Biblia, por los Estudios Dirigidos de Superación Bíblica (EDISUB) de las Asambleas de Dios en Cuba. Obtiene su Licenciatura en Teología por medio del Instituto de Superación Ministerial de las Asambleas de Dios de América Latina (ISUM). El Pastor Zamora lleva mas de 42 años de casado con su esposa Raquel González. De esta unión matrimonial nacieron dos hijos: Merlyn David y Otoniel Zamora, quienes se desempeñan activamente, como Ministros de Música y Predicadores del evangelio de Jesucristo.

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