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Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Texto Biblico: «Porque así como en un cuerpo hay muchos miembros, y no todos los miembros tienen la misma función, así también nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a los demás.» Romanos 12:4-5 

Introducción

De esta manera nos llamó Cristo a servirle, en unidad. No en contiendas ni divisiones, sino en amor de Dios. Así como hacían los primeros cristianos, sintiendo todos una misma cosa. El amor por las almas debe ser igual para todo buen cristiano que haya aceptado el llamado de Dios para servir en su obra. 

Débiles en la fe (Romanos 14:1)

Cada uno es diferente y como cuerpo de Cristo somos miembros del cuerpo de Señor. Algunos para obrar en determinado lugar y otros en uno diferente. Todos realizamos una función diferente en el cuerpo pero todos pertenecemos al mismo cuerpo de Dios. Cristo es la cabeza y nos gobierna a todos por igual. Ninguna función que realicemos debe ser menospreciada, pues todos somos miembros del mismo cuerpo. 

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Pablo escribe que recibamos los débiles en la fe, no para contender con ellos, sino para engrandecer el nombre del Señor. Si alguien tiene alguna duda podemos mutuamente fortalecernos en la fe, estudiar su palabra juntos y obedecer el llamado que Él hizo a cada uno.

La lucha que tenemos tampoco es individual, sino de todo el cuerpo de Cristo contra el enemigo. Quizá el enemigo ataque a alguno individualmente, pero para eso está toda la iglesia para orar por él. Para interceder por esa persona. No tenemos lucha contra sangre ni carne, y es aquí donde la iglesia del Señor debe estar unida contra los ataques del enemigo. Juntos como un solo cuerpo actuar contra las asechanzas del diablo. Pelear cada uno su batalla pero unidos en Cristo Jesús.

De Dios somos (Romanos 14:7-8)

Cuando venimos al conocimiento de Cristo nuestra vida cambió totalmente. Ahora formamos parte del ejército de Dios y estamos aquí para pelear una batalla espiritual. Una batalla que tiene por fin la eternidad de nuestra alma, en el cielo con Dios o en condenación. Nuestra alma tiene dos posibilidades donde pasar la eternidad. 

Al conocer al Señor pasamos de muerte a vida, y dice su palabra que ya no vivimos para nosotros mismos. Todo lo que conocíamos ahora tomo otro sentido. Ya no vivimos para satisfacer los deseos de la carne, sino los del espíritu. Debemos aprender este nuevo camino para vivir conforme la voluntad de nuestro Señor. 

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Ni siquiera morimos para nosotros mismos. La luz de este mundo se apagará y no nos quedaremos así. No morimos para nosotros mismos tampoco. Sea que vivamos, o que dejemos este mundo somos del Señor. A Él pertenece nuestro cuerpo a quien ponemos en servidumbre. A Él pertenece nuestra alma y pasara la eternidad con Él. Y suyo también es nuestro espíritu con el que nos dio vida. 

Enteramente pertenecemos al Señor y únicamente a Él debemos servirle cada día de nuestra vida. Esto mismo para todos los que hayamos creído, en cualquier tiempo, en cualquier parte del mundo, en cualquier circunstancia. 

No juzgues a tu hermano (Romanos 14:13)

Así que Dios nos llama para recibir al débil en la fe, no para contender con el. Todos somos iguales ante el Señor, hemos sido igualmente llamados por Él. Dios también nos invita a no juzgar a nuestro hermano. Si cree en nuestro Dios y al igual que nosotros ha sido llamado a servirle hermanos somos y no debemos estar en contiendas ni divisiones. 

En esto mostramos el amor de Dios dice su palabra, cuando nos amamos los unos a los otros. No pongamos tropiezo a nuestro hermano, no sea que Dios nos juzgue por ello. Si mi hermano también alaba a Dios y obedece su palabra no debemos estar divididos. 

Esto es difícil para el ser humano pues, como vimos, todos somos diferentes y cumplimos funciones diferentes. Pero uno es Dios y su amor excede todo conocimiento, también es suficientemente grande para cubrir esas diferencias para que en Él seamos uno solo. 

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Hay un solo Dios

Debemos tener nuestra mirada no en nuestros defectos, sino en el autor y consumador de la fe, en Jesucristo. En Él debemos concentrarnos y obedecer. Porque hay un solo Dios y tiene un solo cuerpo, su iglesia. Somos un mismo cuerpo, aprendamos a respetar a nuestro hermano, no pongamos tropiezo y vivamos nuestra fe como Dios nos llamó a vivirla. 

Porque un día, mi hermano y yo nos encontraremos en el cielo, adorando al Rey de Reyes y Señor de Señores. Ahí no habrá diferencia en tamaño, raza, posición social sino que todos estaremos a una alabando al señor. 

Toda diferencia debe ser derribada, toda división debe ser atacada y unirnos contra el enemigo que todos tenemos en común. Vengamos al conocimiento de la voluntad de Dios, sin atacarnos unos a otros. Si Jesucristo es nuestro Señor, debemos estar unidos y servirle como Él nos lo ordenó. Uno es Dios, una también su iglesia. Un solo cuerpo en Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador.

© Raimundo Linares. Todos los derechos reservados.

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Acerca Raimundo Linares

Me gusta trabajar para la obra de Dios, y publicar redacciones de predicas cristianas para compartir con mis hermanos en la fe. Saludos y muchas bendiciones desde Maracaibo, Venezuela.

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Un comentario

  1. Virgilio Menelo Barrazuet ortega

    Un mensaje muy emotivo, Dios lo bendiga amado Pastor.

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