La vacuna contra el desanimo

II. EN IMITAR EL EJEMPLO DE LOS QUE SIEMPRE LUCHAN

a. El discípulo como un soldado (vers. 3)

En esta determinación el soldado se prepara para defender a su patria por su juramento de lealtad, abnegación y consagración que hizo cuando se enroló en sus filas. Esto le exigirá los sufrimientos propios de los entrenamientos, del combate en sí, y del sacrificio de estar lejos de sus amados. Le hará muy bien a la iglesia que tengamos discípulos que sufran como buenos soldados de Cristo.

La lealtad y la abnegación debieran ser sellos distintivos de un discípulo de Cristo. La disciplina es indispensable para este fin. ¿Cuál es una de las cosas que debe saber el discípulo de Cristo como soldado suyo?

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Por un lado, que debe estar listo para sufrir penalidades, pruebas, hambre, peligros, trabajos, cansancios, persecuciones y tal vez hasta prisión. Por lo menos esto fue lo que Pablo experimentó (2 Corintios 11:23–29).

Otra de las cosas que un discípulo aprende en la función de un soldado es que siempre estará listo para el combate. Sabe que vienen los tiempos de prueba y los enfrenta. Él es alguien que por su propia naturaleza vence el desánimo porque está agradando al que lo tomó como soldado.

b. El discípulo como un atleta (vers. 5)

Los hombres y las mujeres que finalmente levantan sus trofeos en algún pódium donde tienen sus competencias saben que detrás de sus logros hubo un gran esfuerzo, una muy fuerte disciplina y en una mentalidad puesta en las medallas que colgarían de sus cuellos.

Esta fue la visión que tuvo Pablo cuando pensó en aquellos que corren en el estadio. Al traer esta ilustración con la que quiere que su hijo Timoteo actúe en su vida ministerial, recuerda lo que lo que dijo en 1 Corintios 9:26-27: “Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre…”.

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Al hablar del desánimo en la vida cristiana, nada es más desafiante que tener la mentalidad del atleta. El discípulo cristiano como atleta, en lugar de quejarse de todo, “golpea” su cuerpo porque es tan propenso a abandonar la carrera. Como dijo Pablo “lo pongo en servidumbre”. Al hacer esto, su animo siempre estará arriba. Tenga usted la mente triunfadora de un atleta.

c. El discípulo como un agricultor (vers. 6)

El labrador trabaja muy duro en la preparación de la tierra y en la siembra de su semilla. Su labor está rubricada por la paciencia y la constancia. El fruto no llega inmediato. Habrá que esperar el tiempo que la misma naturaleza determina para que todo esto ocurra.

Mejores ilustraciones no podrían ser dadas para aplicarlas al campo del discipulado. Jesús tuvo la paciencia de tres años, y no fue sino hasta después de su resurrección cuando vio la cosecha en su discipulado. Esta ilustración, a diferencia de las anteriores, es donde el discípulo ya ha trabajo en la preparación de la tierra, y ahora lo que está es esperando el fruto de su cosecha.

Observe esto. Un agricultor no recibe salario semanal o mensual como los demás obreros. Él simplemente necesita esperar que llegue su cosecha para gozar del fruto de su siembra. Él sabe que su cosecha esta sujeta a la lluvia o que no se de por las malas condiciones del tiempo. La paciencia será siempre un arma poderosa contra el desánimo. No claudique, espere la cosecha.

III. RECORDANDO EL MODELO QUE HA VENCIDO

a. “Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David…” (vers. 8)

Como hemos dicho, el desánimo es un virus que ataca más de lo que nos damos cuenta. Las razones pueden ser muchas, pero el discípulo de Cristo tiene su más grande modelo en aquel que venció a los más grandes enemigos: el pecado, Satanás y la muerte, llegando a ser su indiscutible sostén cuando llegan esos momentos a su vida.

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Pablo insta a Timoteo a recordar a Jesucristo, pero note la referencia que hace de él como descendiente de David. ¿Por qué dijo esto? Porque está hablando de las reales promesas que apuntaban a la llegada del Mesías que saldría de la raíz de David.

Al pedirle que se acuerde de él lo hace por el valor y el arrojo con el cual Jesús enfrentó los sufrimientos de la cruz, de modo que sean puntos de referencia para que cuando lleguen esos momentos de soledad, miedo, angustia y desánimo, vea en Cristo su modelo para seguir adelante. El discípulo de Cristo debe saber que estamos en el verdadero. Que el Cristo que fue anunciado es el Cristo vencedor. Sigamos, pues, sus pisadas. 

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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