La verdad de Josué

A los cristianos les ha sido dada toda bendición espiritual. Pero, ¿de cuántas de estas bendiciones, disfruta usted hoy en día? ¿Cuántas realmente son suyas? Usted tiene derecho a ellas. Tiene el título de propiedad de ellas.

Pero, ¿ha tomado posesión de ellas y está usted disfrutando de estas bendiciones como Él anhelaba que usted las disfrutara? Piense en los muchos cristianos que son bendecidos con toda bendición espiritual, y sin embargo, viven como si fueran pobres espiritualmente.

Dios las ha puesto a nuestra disposición, pero nosotros tenemos que apropiárnoslas. Dios nos las ha asignado, pero si las vamos a disfrutar, hay batallas que tenemos que librar y victorias que ganar.

III. LA RESTAURACIÓN

El pecado de Acán fue el pecado de Israel, en el campamento mismo. Ahora, los pasos en los pecados de la carne son, según los expresó Acán en el 7:21.

  • Primero, vi, o sea el paso físico:
  • En segundo lugar, codicié, o sea el paso mental;
  • Y por último, tomé, o sea el paso volitivo o voluntario, la acción misma.

Y no puede haber ninguna liberación, hasta que el pecado sea tratado y juzgado en la vida de un creyente. Leamos Josué 7:1: “Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema; porque Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel.”

Este versículo nos dice que los hijos de Israel cometieron una prevaricación, pero fue solo un hombre, Acán, el que cometió el pecado. Sin embargo, la nación entera se vio afectada y tuvo que sufrir a causa de lo que Acán había hecho.

Los hijos de Israel pues, se sentían muy emocionados de haber ganado una victoria. Habían vencido a Jericó. En realidad fue la victoria de Dios, pero después de poco tiempo, los israelitas creyeron que habían sido de ellos. Josué envió a algunos hombres a que reconocieran a Hai. Y después de examinar la ciudad con mucho cuidado, dijeron: “Hai no es nada comparada con Jericó”.

Hai era pequeña y no parecía tener gran importancia estratégica. Muchos cristianos tienen éxito en vencer a los valores e ideas del sistema del mundo, y creen que han vencido a su naturaleza humana también, cuando en realidad no la han sometido todavía.

Continuemos ahora leyendo de Josué 7:4-5: “Y subieron allá del pueblo como tres mil hombres, los cuales huyeron delante de los de Hai. Y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; por lo cual el corazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua.”

Los israelitas fueron derrotados por los hombres de Hai. Fueron derrotados por lo que aquella ciudad simboliza, es decir, por la naturaleza controlada por el pecado. Habían salido victoriosos en Jericó porque habían obedecido las órdenes de Dios. Pero fallaron en Hai porque no siguieron las instrucciones de Dios. Y estimado oyente, no se pueden usar las mismas tácticas para vencer la naturaleza humana, que las que se usan para vencer al sistema mundano. Los israelitas no se dieron cuenta de su propia debilidad.

El apóstol Pablo sabía que él era débil cuando dijo en su carta a los Romanos, capítulo 7, versículo 18: “Y yo sé que en mí, esto es, en mi débil condición humana, no habita el bien; por eso, aunque tengo el deseo de hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo”.

¿Ha notado usted oyente cristiano, que no tiene fuerza ni poder dentro de usted mismo, frente a su carácter o personalidad? A usted no le es posible vivir la vida cristiana, y Dios nunca le pidió que la viviera. Dios mismo quiere vivir la vida cristiana a través de usted.

En el capítulo 7 de la carta del apóstol Pablo a los Romanos, la que acabamos de citar, el apóstol descubrió que no había ningún bien en su vieja naturaleza. También descubrió que no había ningún poder en su nueva naturaleza.

La nueva naturaleza quiere vivir para Dios, pero no tiene el poder para hacerlo. En el capítulo 8 de esa carta a los Romanos, se nos presenta al Espíritu Santo de Dios. Y es sólo cuando somos llenos del Espíritu Santo de Dios, es decir, cuando estamos controlados por Él, que podemos vivir la verdadera vida cristiana. Continuemos ahora con los versículos 6 y 7 de este capítulo 7 de Josué:

Entonces Josué rompió sus vestidos, y se postró en tierra sobre su rostro delante del arca de Jehová hasta caer la tarde, él y los ancianos de Israel; y echaron polvo sobre sus cabezas. Y Josué dijo: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Por qué hiciste pasar a este pueblo el Jordán, para entregarnos en las manos de los amorreos, para que nos destruyan? ¡Ojalá nos hubiéramos quedado al otro lado del Jordán!

Acerca Franklin Riera

Franklin Riera
Pastor de la Iglesia del Pacto Evangélico del Ecuador por casi 20 años actualmente estoy radicado en la ciudad de Ibarra. Representante de las Iglesias del Pacto en Ecuador.

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2 Comentarios

  1. Es una bendición poder leer estos preciosos sermones, Dios derrame abundantes bendiciones en su vida.

  2. Muchas Bendiciones Pastor. Dios le continúe bendiciendo y en gran manera. Excelente estudio, sólo gratitud a Dios por su vida.

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