¿Qué es la gracia de nuestro Señor Jesucristo?

a) Por amor

Todo esto lo hizo el Señor por amor. No lo hizo para castigarnos ni para que continuáramos en la misma vida de maldad, sino que lo hizo por amor, para que tuviéramos vida en abundancia. No ha habido ni habrá un sacrificio mayor que este, el que uno sin pecado da la vida por los pecadores y recibe el castigo de ellos en sí mismo. 

Debemos ser agradecidos y aceptar ese amor de Dios en nuestras vidas y que se manifieste también a otros a través de nuestra misma vida. Ahora que hemos recibido ese amor, debemos proclamar que es real y que está disponible para todo aquel que quiera.

b) Para transformarnos

Jesús se hizo hombre, se humilló a sí mismo, se hizo pobre para que nosotros fuéramos enriquecidos. También llevó nuestras enfermedades en su cuerpo para que por Él seamos sanados. Llevó nuestros pecados para que por Él fuéramos justificados delante de Dios.

Dios nos transforma y nos da lo mejor, nos regala sus eternas bendiciones pues Jesús ya lo pagó todo, pago por nuestra salvación, pero también por nuestra salud y por nuestra riqueza. Debemos aprender a vivir de esa manera que a Dios le agrada, de la manera que Dios quiere ver a sus hijos, debemos vivir de gloria en gloria y de victoria en victoria.

c) A toda la humanidad

Muchos quieren tener bendiciones materiales, quieren tener éxito en la vida, pero no la buscan donde se encuentra la bendición. El mundo busca la bendición en la riqueza, buscan la bendición en cualquier cosa menos donde realmente se encuentra. Toda bendición procede de Dios, por lo tanto a Él debemos buscar y sus bendiciones viene por añadidura.

Cuando buscamos a Dios primero y le damos a Él la importancia que merece, las bendiciones nos seguirán aunque no las busquemos, pues nuestro Padre nos bendice con sus riquezas, con su gloria.

5) Sobreabunda (1 Timoteo 1:14)

Cuando venimos a Dios la gracia no viene de forma limitada, sino que viene a nuestra vida y está sobreabunda. Sus misericordias se multiplican cada día y cada vez podemos ver nuevas misericordias, nuevas bendiciones que ni siquiera pensábamos que existían. Aspi es Dios nos da sus riquezas y sus riquezas no tienen límite.

a) En fe

La gracia del Señor se manifiesta a través de la fe. Sabemos que sin fe no podemos agradar a Dios, por lo tanto es necesario acercarnos a Él confiando en su amor y su misericordia. Cuando nos acercamos con fe es cuando la gracia se manifiesta en nuestra vida.

b) En amor

La gracia también se manifiesta en el amor. No hay amor más grande que dar la vida por nosotros, no hay amor más grande que este, por lo tanto debemos amar a Dios porque Él nos amó primero.

En ningún otro hay salvación, nadie más murió por nosotros, nadie más dejó el trono de gloria por venir a salvarnos. Solo Jesucristo dio su vida para que tengamos la vida eterna, por lo tanto solo a Él debemos amar, solo a Él debemos servir, solo a Él debemos adorar por toda la eternidad.

Conclusión

La gracia de Dios se manifiesta a través de la sangre del Hijo, sangre que fue derramada por toda la humanidad para que por medio de ella alcancemos la salvación de nuestra alma. Sangre que no merecía el castigo que tuvo, pero que así lo decidió en su soberanía el Señor. Sangre que nos purifica, que nos limpia del pecado y nos permite obtener el regalo de la salvación.

Esta es la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el que nos haya dado vida cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados. Esa gracia nos transforma y nos permite pasar de la muerte a la vida. Esa gracia nos transforma en nuevas creaturas, engendrados por voluntad de Dios.

La gracia del Señor sobreabundó en los corazones de los que le obedecen, de los que escudriñan su palabra y le buscan cada mañana. La gracia del Señor es con todos los que le hemos creído y le buscamos con un corazón contrito y humillado. La gracia del Señor sobreabundó en los corazones de aquellos que se rinden completamente a Él y le adoran en espíritu y verdad.

Recibamos la gracia del Señor, recibamos el regalo de la salvación, pues Él ya pago por nuestros pecados, solo resta recibir el regalo y aprender a vivir para Él.

© Mauricio Alvarez. Todos los derechos reservados.

Central de Sermones… Predicas Cristianas

Acerca Mauricio Alvarez

Siervo de Jesucristo desde 1,999, amante de la palabra de Dios. El Señor me ha concedido servir con jóvenes y posteriormente con Escuela Dominical. Predicador de un Dios vivo a quien damos toda la gloria.

También Revise

Un llanto en el cielo

Un llanto en el cielo

Predicas Cristianas. Lo que nos dice las Escrituras es que en el cielo no habrá ni más llanto, ni dolor ni tristeza. Sin embargo con gran sorpresa encontramos..

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *