Oveja perdida

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Texto Bíblico: «Por que el Hijo del Hombre ha venido a salvar lo que se había perdido. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se ha descarriado, ¿no deja las noventa y nueve en los montes, y va en busca de la descarriada?  Y si sucede que la halla, en verdad os digo que se regocija más por ésta que por las noventa y nueve que no se han descarriado.…» Mateo 18:11-13 (LBLA).

Predica de Hoy: El Pastor y Su Oveja Perdida

INTRODUCCIÓN:

Encontramos en esta sencilla parábola, como la primera de las tres incomparables parábolas que se encuentran en el cap. 15 del evangelio de Lucas. Quizás nuestro Señor repitió la parábola más de una vez. Es una revelación de lo más profundo de su corazón, y por lo tanto, una revelación del mismo corazón de Dios. Toca las fibras más profundas de su relación con los hombres y presenta los pensamientos de él, en tal forma que ningún hombre había osado imaginar. Hace todo esto por medio de una imagen sencilla y por medio de la apelación a los instintos más puros.

El pastor más sencillo busca su oveja perdida. ¡Y cuánto regocijo se siente cuando uno halla una cosa perdida! Puede ser que las cosas pérdidas no sean tan valiosas como las que no se han perdido. Sin embargo, aunque no sean muchas las ovejas que se han perdido, y una solamente sea la descarriada, se experimenta un gozo más profundo por la recuperación de una, que por la posesión de las noventa y nueve que no se descarriaron.

Ese sentimiento en un hombre puede ser únicamente egoísmo; pero, por corriente que parezca, cuando el que pierde es Dios, y los perdidos son los hombres, dicho sentimiento llega a ser un medio para proclamar e ilustrar esta verdad concerniente a Dios, la cual ninguna religión, excepto la de la cruz, ha sido bastante audaz para proclamar: Que Dios se preocupa más por los descarriados que él se regocija más por el regreso de uno que se descarrió, que por los noventa y nueve que nunca se han descarriado. Hay algunas diferencias significativas entre este relato de la parábola y el que está en el evangelio de Lucas.

Allá, en el de Lucas (15:1–7), se relata la parábola para excusar la acusación de que Cristo se relaciona con los publicanos y los pecadores; y aquí, en el relato de Mateo, se menciona para señalar la lección de que no debe despreciarse al último y más insignificante de los hijos de los hombres. Allá, el pastor que busca es claramente Cristo; aquí, el Pastor que busca es más bien el Padre celestial;

Esto se concluye por las palabras del siguiente vs.: «Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los Cielos, que se pierda uno de estos pequeños» (Mateo 18:14). Allá, según Lucas, la oveja está perdida; aquí, según Mateo, la oveja se descarría. Allá, según Lucas, el pastor la busca hasta que la encuentra; aquí, según Mateo, el pastor, probablemente, no la encuentra, pues nuestro Señor dice: «Y si acontece que la encuentra …».

Pero no voy a aventurarme en todos los pensamientos que sugiere esta parábola, ni siquiera voy a tocar la lección principal que enseña. Solamente deseo considerar las dos figuras: la oveja descarriada y el que la busca …

I. LO QUE REPRESENTA LA OVEJA DESCARRIADA:

Casi es innecesario que recordemos la aplicación inmediata de la parábola que encontramos en el evangelio de Lucas; las noventa y nueve eran personas respetables; ellas creían que los publicanos y las rameras eran demasiado corrompidos aun para tocarlos; y consideraban como dudosa la conducta de parte de este joven Rabí de Nazaret al mezclarse con aquellas personas de reputación dudosa, con quienes nadie que se considerara impío podría relacionarse. Jesús justificó su actitud dando a entender que él, en realidad, era un Pastor.

Por supuesto que un pastor va tras de las ovejas perdidas y cuida de ellas. No pregunta cuánto valen ni ninguna otra cosa respecto de ellas. Sencillamente sigue a la oveja perdida porque se halla perdida. Puede ser un pobre animalito, pero está perdido, y eso es suficiente.

Y así se aclara  él mismo ante las noventa y nueve, y con su actitud les hace entender que ellos no lo necesitan, porque no están perdidos; y que aunque él los estima según el valor que ellos mismos se han adjudicado, la misión de él es para con los descarriados.

Sin embargo, al examinar más de cerca y profundamente los hechos del caso, tenemos que reconocer que las noventa y nueve también eran ovejas descarriadas, y que todos los hombres están descarriados si se usa esta parábola en su significado más amplio.

Recordando pues, esta aplicación universal de la parábola, señalaré algunas cosas acerca de la condición de estas ovejas descarriadas, que incluyen a toda la raza humana. Las noventa y nueve pueden representar para nosotros una gran cantidad de seres celestiales no caídos, cantidad inmensamente más grande que las multitudes de almas descarriadas que han vivido aquí a través de las edades y que han sido víctimas del pecado y la aflicción; pero esto no nos preocupa por ahora.

a) Notemos en seguida el cuadro de la oveja descarriada:

La palabra significa literalmente «que se descarría», no «que se ha descarriado». Describe el proceso del descarrío, no el resultado a que ha llegado.Vemos a la oveja, pobre e incauta criatura que no va a ningún lugar en lo particular, pero que viendo por allí un poco de pasto verde y agradable va errante a ese lugar, ve más allá un poco de tierra donde el caminar es fácil, y allá va; y así, paso a paso, sin intentarlo prosigue sin saber a dónde va, y sin saber que va a un hogar definido.

La oveja va alejándose hasta que al final se encuentra fuera de su camino en una colina (ya que generalmente las ovejas se conservan en la falda de las colinas, como cualquier pastor podrá afirmarlo). y entonces comienza a balar. Y siendo la oveja la más indefensa de todas las criaturas, temblando y excitada se precipita entre las espinas o los abrojos, o se sume en el cieno o en alguna otra parte, y nunca encuentra su camino para volver por sí misma, sino hasta que alguien viene por ella.

Acerca Franklin Riera

Pastor de la Iglesia del Pacto Evangélico del Ecuador por casi 20 años actualmente estoy radicado en la ciudad de Ibarra. Representante de las Iglesias del Pacto en Ecuador.

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