No manches tus vestiduras

Jesús decía: “El que come mi carne halla la vida, no morirá jamás”. La carne es la palabra, comer su carne es oír la palabra de Dios con fe.

Pero Sardis vivía de la gloria pasada y no miraba el presente

¿Qué les está pasando a las iglesias? Han dejado de predicar que Jesucristo es Dios, y que vino para prepararnos un nuevo nacimiento. Para que crean en el de todo corazón y ser llevados ante su presencia. Estamos a las puertas de irnos, y esto significa que los huesos no se van, se va lo espiritual. Cuando eres un hueso duro no puedes sentir el dolor de los demás, la amargura de los otros.

Si somos duros de corazón el Espíritu Santo no hará morada en nosotros él quiere vasijas limpias, no perfectas, la perfección la diseña el, la disposición la ponemos nosotros.

A Dio solo sorprende la gente de Fe (mujer sirofenicia), para llegar a lo más alto es necesario renunciar se requiere estar de rodillas ante Dios para poder estar de pie ante los problemas, la iglesia santa es la que Dios hace no la que nosotros fabricamos Sardis estaba muerta porque había cerrado su corazón, sus obras eran muertas así como su condición, pero así como por Adán entro la muerte , con Cristo entro la vida a través de su sacrificio

En otro tiempo llevábamos ropas viles estábamos llenos de pecados, por nuestra vieja naturaleza pero Cristo cambio nuestras vestiduras, El transforma de ropas viles a vestidos de gala que representan una vida limpia, justa, pura y digna con este traje blanco es que nos presentaremos ante el Padre para celebrar la boda del cordero.

Así como el Padre al ver al hijo prodigo volver pidió cambiar sus vestiduras Dios cambia, limpia y muda nuestro corazón y debemos de permanecer así delante de él, pero esto representa un nueva manera de vivir, alejados del pecado y todo lo que ofende a Dios.

Como lograremos mantener nuestras vestiduras blancas, pues es el Espíritu Santo el que santifica, y si nos sometemos a él nuestras vestiduras serán puras, sin mancha ni arruga, aceptables a los ojos de Dios.

Nosotros hombres y mujeres con pasiones y deseos en contra del Señor y de su voluntad, nos era imposible alcanzar su gracia y el don de poder llegar a Dios, pero vino Jesús y tomo nuestras vestiduras de pecado, no las quito y en Apocalipsis nos muestra que habían lavado sus vestiduras en la sangre del Cordero y que de ese modo habían quedado tan blancas como la luz.

«Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.» Apocalipsis 7:13-14.

Únicamente las vestiduras provistas por el Señor son las que te darán el acceso a lo sobrenatural del Padre.

«Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.»  Apocalipsis 3:18

El principal problema radica en que hoy en día existen lavanderos y tejedores por cuenta propia y quizás no entiendas, lavanderos porque son aquellos que justifican todo lo mal echo e intentar resolverlo por si solo y tejedores por cuenta propia porque se fabrican sus propias vestiduras, no sabiendo que lo que elaboran son como trapos de inmundicia delante del Señor.

Conclusión

La iglesia que el Señor viene a buscar es la que sigue sus mandamientos y los pone en práctica aquella que escucha su palabra por dura que esta sea, la que la guarda y pone en práctica. El pueblo que él está llamando y viene a buscar es un pueblo santo o un pueblo que no ha manchado sus vestiduras, un pueblo que ha puesto la mirada en Jesús y no en las adversidades de este mundo.

Cuando Pedro puso la mirada en el mar comenzó a hundirse, nadie entrara a las bodas si no trae el vestido apropiado que Dios ha dispuesto por tanto lleva presente esta gran verdad el Señor viene a buscar una iglesia viva no muerta, donde se respire espiritualidad en fin como dice la escritura una iglesia sin arrugas y sin manchas.

Si en esta noche haz admitido que tus vestiduras están un poco arrugadas por los embates y ofertas de este mundo y todavía existen manchas que por más que te esmeres no puedes quitar yo te invito a que te puedas poner en pie pues quiero orar por ti.

Dios te Bendiga.

© Osmany Ramón Morales Aguila. Todos los derechos reservados.

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4 Comentarios

  1. Gonzalo Orozco

    Dios te bendiga Osmany, Gracias por tomarte el tiempo para redactar esta predica, me hace reflexionar de como estoy llevando mi vida espiritual.

  2. Muy hermosa reflexión, creo que todo anhelamos las vestiduras blancas.
    Para un día no muy lejano Dios nos levante…

  3. Muy buena reflexión nos lleva a pensar cómo debemos conducirnos en nuestro día a día con el Señor

  4. Precioso muy buenos bendiciones.

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