La familia, el diseño de Dios

Después que el pecado entró, la sentencia para la mujer fue “tu deseo será para tu marido”. Esa frase traía consigo la idea de controlar en lugar de sujetarse.

2. La familia – Como conviene al Señor (vers. 18b)

La sujeción que plantea Pablo acá no es algo forzado ni tampoco impuesto. Le ha hecho mucho daño el comportamiento machista de algunas culturas y la manera, incluso, como se ha legislado para que las mujeres simplemente sean un objeto del capricho de los hombres.

Pero en ninguna parte de la Biblia encontramos que Dios apoye alguna práctica que vaya en contra de lo que ha sido su diseño original.

De manera que la sujeción a la que se refiere acá es en el contexto del amor. Este tipo de relación se puede explicar en la manera hermosa cómo se da esa sujeción en el seno de la Trinidad.

El Padre no domina ni obliga al Hijo a someterse a Él. Tanto la sumisión como la autoridad fluyen en el contexto del amor en la Deidad.

Y como Dios se define como amor el Hijo se somete al Padre voluntariamente. Esto es lo que debe ocurrir en la pareja. Como esposo no estoy llamado a exigir que mi esposa se someta a mí. Más bien ella, al ver mi amor que le tengo, la manera como la cuido, la aliento a crecer en el Señor y cómo le sirvo, se someterá voluntariamente a mi.

No puedo forzarla, ni exigirle que me obedezca porque soy su marido. Cuando una pareja no se sujeta a este diseño original de Dios, los resultados serán una separación, las que son tan comunes, aun en parejas que se llaman cristianas.

II. LA RESPONSABILIDAD DEL ESPOSO EN LA FAMILIA

1. “Maridos, amad a vuestras mujeres” (vers. 19)

Este mandamiento tenía el propósito de redefinir todo lo que hasta ese momento se conocía respecto al trato que se le daba a la mujer. Debajo de la ley judía, la mujer era una cosa. Era una posesión de su marido y también él era dueño de los demás bienes de la casa. Ellas no tenían ningún derecho legal.

El esposo podía divorciarse de su esposa por cualquier causa, pero ellas no tenían derecho de hacerlo. En la cultura griega, una mujer respetable vivía una vida de total reclusión. Jamás aparecía en las calles, ni siquiera para ir de compras. Vivían apartadas de los hombres y no se unían ni siquiera para la comida. Se les exigía total servidumbre y castidad.

Solo el marido tenía los privilegios. Y fue en ese contexto cuando en medio de esas sociedades insensibles y machistas que se oyó la voz de Pablo, diciendo: “Maridos, amad, a vuestras esposas”. Los maridos no amaban a sus esposas. Ellas eran un objeto desechable.

El imperativo dado al marido de amar a su esposa era una especie de revolución donde las mujeres comienzan a ver su libertad. Y al buscar un nivel de comparación de ese amor ninguno podrá superar al que tuvo Cristo por su iglesia, de acuerdo con Efesios 5:25-27.

2. “Ni seáis ásperos con ellas” (vers. 19b)

Aparte del mandamiento de amar a nuestras esposas, se nos manda también a no ser “ásperos con ellas”. Cada vez que me encuentro con la palabra áspero viene a mi mente mi vida en el campo.

Allí vi crecer una planta que producía algo parecido al pepino, llamado “cedazo” (no sé cuál será su nombre científico), que echa una semilla negra y cuando se secaba llegaba a tener varios usos.

Pero lo que quedó en mi mente no fue tanto el uso que las amas de casa le daban en sus quehaceres, sobre todo en lavar los platos, sino lo áspero que era cuando rosaba la piel. ¿Cómo puedo mostrar a mi esposa que la amo?

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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