La familia, el diseño de Dios

La respuesta es sencilla, directa y entendible: No seas áspero con ella. La idea de la palabra griega “pikraíno”, que define algo áspero, le recuerda al marido que no debe tratar a su esposa de una manera tosca, ruda, con aspereza o maltratarla.

Pedro, quien fue un hombre casado, y que al parecer tenía un carácter fuerte, recomienda a los esposos que vivamos con ellas “sabiamente”, y sobre todo que las tratemos como a “vaso más frágil” (1 Pedro 3:7).

Interesante que Pedro nos dice que al tratar así a nuestras esposas, nuestras oraciones no tendrán estorbo. Esposos ¿cómo es su trato con esposas?

III. LA RESPONSABILIDAD DE LOS HIJOS EN LA FAMILIA

1. La familia – “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo…” (vers. 20)

El imperativo y mandamiento para los hijos es que obedezcan a sus padres. Interesante que a las esposas se les pide “sumisión”, mientras que a los hijos se les demanda obediencia. ¿Hay alguna diferencia?

Si bien es cierto que al principio no se ve alguna diferencia, pues se puede ser obediente sin someterse. ¿O no es cierto que a veces los hijos obedecen a los padres porque temen algún castigo?

El sometimiento conlleva la idea de hacerlo en amor. Hay una historia que narra que un niño aceptó sentarse por la fuerza después que sus padres habían insistido en que lo hiciera. En seguida, exclamó: “¡Me voy a sentar, pero por dentro, seguiré parado!”.

Otra vez, este texto pareciera fuera de moda. La rebeldía de la moderna sociedad nos revela que lo último que quieren hacer algunos hijos es obedecer a sus padres. La desobediencia que se ve en tantos hijos, hasta ser contumaces y rebeldes, ha dado al traste con la armonía de muchos hogares.

Y a veces nos preguntamos ¿quién es el responsable de la desobediencia de los hijos? Pues con tristeza hay que decirlo que los padres han sido parte de eso.

¿Qué podrá salir de hijos sin una adecuada disciplina? Los hijos obedecen lo que reciben.

2. “Porque esto agrada al Señor” (vers. 20b)

La última parte del texto anterior dice “en todo”. Como hijos no se nos pide una obediencia parcial, porque la promesa bíblica de honrar al padre y a la madre viene con una mayor bendición: “Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra” (Efesios 6:2-4).

Pero, además de ese mandamiento con promesa, lo que este texto nos dice debiera ser una poderosa razón para que nuestros hijos obedezcan a sus padres.

El saber que cuando hagamos lo primero que estamos agradando será al Padre celestial, el más padre de todos. Lo que Pablo nos está enseñando es que Dios es suficientemente poderoso para lograr sus propósitos a través de los padres.

De modo que lo que todo hijo cristiano debe hacer es confiar en el Padre que tenemos en el cielo aceptando las palabras y el consejo de nuestros padres.

Se ha dicho que “hijos dóciles son los que más probablemente prosperen, como asimismo los hijos obedientes”. A un hijo se le debe enseñar este texto y por el resto de su vida él debiera tenerlo consigo para recordarlo, pues de su aplicación para su vida, todo irá bien.

Al final, un hijo cristiano sabrá que, con su obediencia, a quien más agradará será al Señor, pero su desobediencia tiene el desagrado de Dios.

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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