Epafras, Un modelo de fidelidad


Con la revelación de esta identidad, Epafras no era un desconocido para ellos. No se veía a sí mismo de manera diferente o de una posición más alta que otros sirvientes dentro de la iglesia.

Era evidente que Epafras estaba feliz de identificarse con la iglesia de Colosas. Y es que nada es más importante que mi identidad con el cuerpo de Cristo. Un creyente que dice que es fiel a Cristo, pero no lo es a su iglesia, pone en duda aún su fe.

Los creyentes del primer siglo tenían una identidad con Cristo que los lleva a reunirse todos los días en el templo y por las casas. Esta es una cualidad esencial de un verdadero siervo del Señor, porque la iglesia es el cuerpo de Cristo.

Él murió para comprar su redención y darle vida eterna. Y esto es lo que afirmamos, es imposible servir verdaderamente al Señor y negarse a identificarse con la iglesia. La iglesia es la familia de Dios y ella me entenderá más que el mundo.

2. Un creyente con un gran fervor (vers. 12b).

Pablo identificó a Epafras como un ferviente hombre de oración. No era cualquier tipo de oración que él hacía por ellos, sino una que era “encarecidamente”; es la palabra agonízomai, de la que se deriva agonía.

Es una oración de intercesión, donde hay un desgaste de energía física y mental. La oración para que tenga victoria debe tener esta característica. Epafras ejercía esta oración por la iglesia.

No sabemos lo que le llevaba a orar de esa manera, pero así lo hacía, y Pablo conocía esa intensidad. Él tenía una verdadera preocupación por su bienestar. Él estaba comprometido a orar por la iglesia y el trabajo en el que ella estaba involucrada.

Estoy convencido de que estas no eran oraciones usuales y habituales, sino oraciones genuinas y sinceras. Estaba dispuesto a tomarse el tiempo y hacer el esfuerzo necesario para orar por la iglesia. Y esto es algo que todos podemos hacer y, de hecho, todos deberíamos hacer.

Nuestras iglesias llegan a ser débiles porque no estamos comprometidos con la oración. Nada sustituye a la oración ferviente por la iglesia. Detrás de un buen siervo del Señor está una vida intensa de oración. ¿Tiene usted ese fervor por la iglesia?

3. Un creyente con una gran consistencia (vers. 12c).

La oración de Epafras tenía un propósito: “para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere”. ¿Será que la falta de firmeza y madurez en muchos hermanos es por la falta de oración? No sabemos cómo fue la conversión de Epafras, pero lo que él deseaba para su iglesia pareciera ser un reflejo de la transformación de su vida.

Epafras deseaba que la iglesia en su conjunto permaneciera madura en el Señor, conociendo plenamente y entregada a Su voluntad para sus vidas. Lo que Pablo nos muestra es que Epafras nunca estuvo satisfecho con un esfuerzo a medias. Mientras exista la iglesia, debe haber un lugar para su crecimiento.

El deseo de ver a cada creyente llegar a la plenitud de su fe es lo que debe encender el corazón de un pastor que ama a su iglesia. Epafras modela el tipo de vida discipular que todos debiéramos vivir. Él deseaba que cada creyente madurara en su fe.

¡Cuántos creyentes inmaduros tenemos en nuestras iglesias! ¡Cuántos todavía lo que buscan es leche en lugar de viandas! Es posible que nunca hayamos cumplido esa madurez en los creyentes, pero debemos seguir trabajando en discipular a aquellos a quienes servimos y amamos.

4. Un creyente con un gran legado (vers. 13).

Pablo dedicó otras palabras para hablar de la fidelidad de su discípulo Epafras. Las últimas que dijo coronan esa vida ejemplar que nos ofrece este compañero de prisiones. Este siervo del Señor tenía una gran solicitud por los hermanos de Colosa, pero también la tenía por los hermanos de Laodicea y los de Hiriápolis.

Epafras tenía un gran celo por ellos. Este hombre había impactado la vida de muchos. Es posible que no tengamos más detalles de la vida de este amado hermano, pero lo que Pablo nos ha dicho de él es suficiente para que pensemos en la huella que dejó en la vida de otros.

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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