Una actitud de valiente

Predicas Cristianas

Predica de Hoy: Una actitud de valiente

Predicas Cristianas Lectura Bíblica de Hoy: Josué 1:6-9

Introducción

Como hombres en la gran mayoría de los casos queremos tener siempre el sartén por el mango, pues en nuestro ADN pudiéramos decir está grabado como una prohibición el recibir órdenes, muy por el contrario deseamos ordenar y es aquí donde se manifiestan los dos mayores errores que afectan nuestro diario vivir.

Cuando aceptamos al Señor en nuestro corazón comienza una carrera donde debemos desprendernos de mucho peso que nos impide seguir hacia adelante,  y eso solo es posible si le damos las riendas a nuestro Dios.

Es aquí donde se manifiesta el primer error:

Actitud de valiente – Permitir a Dios obrar en nuestra vida (Filipenses 2:13).

Como les decía  cuando surge un problema lo primero que hacemos es contarlo a los que nos rodean y tratar de ocultarlo de aquel que puede traer la solución oportuna.

Pedimos oración por nuestro problema y no se lo comunicamos a nuestro Padre, ya sea por temor o por creer que El no estará interesado en solucionarlo, en otras palabras no sedemos el sartén alegando la escusa yo puedo con esto…

Nunca pensemos que es una actitud de derrota el permitir a Dios obrar a nuestro favor.

En nuestra vida nos será necesario perder muchas cosas para poder avanzar pero muchas veces no le entregamos todo a nuestro Dios.

Existen áreas que por muchos años son intocables para nosotros, dejamos obrar a Dios en todas las demás y en esa en específico no puede tocar, viene a ser como el desván que guarda los recuerdos imborrables de nuestro pasado.

Jesús es un caballero él no va a quitar nada de nuestras vidas que no le entregamos con anterioridad, quizás nos preguntemos porque no avanzamos y la posible respuesta está en esto mismo, realmente le hemos permitido obrar a Dios en todas las áreas de nuestra vida.

Actitud de valiente – Dejar que Dios obre según su propósito (Filipenses 1:21).

Por otra parte otro error resulta cuando le entregamos las áreas de nuestra vida, pero queremos manipular a Dios a nuestro favor y en el peor de los casos sugerirle al Señor con las siguientes palabras Señor hazlo de la siguiente forma o de esta manera, creyendo que nuestra posible solución humana será mejor que su propósito divino.

Dios diariamente nos invita a cambiar nuestros planes por los suyos, a vivir por sus promesas.

La tardanza de su obra en muchas ocasiones es la fuente fundamental que nos impulsa a querer hacer y solucionar las cosas a nuestra forma.

Pero para que todo pueda dar sus frutos resultara antes necesario pasar por un proceso que requiere de tiempo.

Es aquí donde debemos preguntarnos:

¿Quieres un Dios que puedas explicar o un Dios que podamos exaltar?

Todo lo que debemos hacer para no caer en ambos errores radica en la actitud o postura que adoptemos.

  • Despojarnos de todo lo que nos aferre al pasado.
  • No permitir al hombre interior que interfiera en el propósito de Dios.
  • Reconocer que la solución de nuestros problemas no esta a la vuelta de la esquina, sino en lo profundo de nuestra oración.
  • Venir ante Dios con un corazón humillado, sabiendo que este no será nunca despreciado por El.
  • Reconocer nuestras culpas ante Dios evitara que el enemigo nos cuestione contantemente.
  • Ser pacientes en nuestras respuestas.
  • Aceptar aun un No por respuesta.

El vivir aferrado al pasado solo limitara tu ascenso al Señor, voltea solo hacia detrás para ver de donde Dios te saco y nuevamente mira al frente para ver todo lo que aun nos falta por recorrer, solo así avanzaremos.

Nuestro hombre interior resulta un gran problema pues cuando este quiere ocupar el lugar que le corresponde a nuestro Dios evita ver su mano obrando a nuestro favor.

Martin Lutero expreso: “Pensé que el Viejo hombre había muerto en las aguas del bautismo, pero descubrí que el infeliz sabía nadar. Ahora tengo que matarlo todos los días”

Muchas veces en nuestro diario andar enfrentamos situaciones que sin esperarlo se levantan como tormentas sin esperarlas y lo peor es que queremos que la mar de problemas se calme muy pronto los discípulos igual se desesperaron y corrían hasta que decidieron comunicar la situación a Jesús el cual dormía tranquilamente.

El Señor esta con nosotros (vers.9; Sofonías 3:17) junto en la barca, pero muchas veces el timonel queremos ser nosotros mismos y es aquí donde se levanta la tormenta y desesperamos, la solución no esta en tus propias habilidades sino esta en la confianza en Dios, la solución está en permitir a Dios ser el que guie nuestra barca.

Vivir una vida en profunda humildad no te hace ser menor y mucho menos echar por tierra nuestra condición de hombría el mejor lugar donde podemos estar es a los pies de Cristo, alguien dijo:

Actitud de valiente – Las mejores batallas son las que se libran de rodillas (Mateo 21:22; 1 Tesalonicenses 5:17).

Esta actitud es digna de imitar es la que permitirá mover la mano de Dios a nuestro favor.

El que se humilla Dios lo exalta (Mateo 23:12).

Por otra parte, cuando cometemos una falta tratamos de ocultarla de Nuestro Dios, ya sea por pena o por temor y esto solo le da una posibilidad más al adversario de constantemente recordarnos en aquello que hemos fallado, seamos transparentes con nuestro Dios y nadie podrá juzgarnos.

Como te expresaba con anterioridad la tardanza en las respuestas de Dios a nuestros problemas debemos verla como un proceso necesario e imprescindible, muy pocas veces la respuesta llega a nuestras vidas de forma instantánea sino por el contrario requiere un tiempo para su cumplimiento, en nosotros esta la necesidad de adoptar la actitud correcta y con paciencia esperar la respuesta oportuna.

Dios tiene tres respuestas para nuestras necesidades Todavía, Si y No

Todavía es la expresión que engendra la paciencia necesaria que te expresaba anterior.

Si es la respuesta mas deseada de todos nosotros

No es la respuesta que más polémica genera, es cuando queremos que Dios nos de los Porque y intentamos invertir esta respuesta

Dios conoce todo lo que necesitas (Mateo 6:8), y tenlo por seguro nunca te dará aquello que te pueda dañar (Lucas 11:11-13); su amor es tan grande por cada uno de nosotros que él te dará lo mejor, aunque esto requiera un No por respuesta.

La humildad es la condición que te abrirá todas las puertas y la paciencia será el motor que lejos de retardar tu travesía te impulsara hasta alcanzar la cima, el saber esperar en Dios es sinónimo de confianza,

Esta es la condición que marcara nuestro andar cristiano una actitud que solo un verdadero hombre de Dios debe asumir, una actitud de valientes.

 Amen.

© Osmany Ramón Morales Aguila. Todos los derechos reservados.

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