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Jesús hijo de David

Aquí es donde se manifiesta claramente que en la persona de Jesucristo se estaba cumpliendo la promesa del Mesías prometido por Dios. De allí la declaración- <<Jesús Hijo de David>> <<Jesús Hijo de David>> Ciertamente Jericó tuvo que haber presenciado la gloria del Mesías, pero NOTEMOS que el éxtasis del mensaje en el relato, se presentó y aconteció en las afueras, nunca en los adentros, es en las afueras donde se encuentra remarcada la meta y culminación del mensaje. “Jesús Hijo de David” De modo que Bartimeo en otras palabras, estaba anunciando: <<Jesús, yo se que tú eres el Mesías prometido>> <<Jesús, yo se que tú eres el Mesías enviado por el Padre>> <<Jesús, yo se que en ti, se encuentra mi esperanza>>

Mesías – significa Ungido. Y podemos constatar que Jesús era el UNGIDO porque las obras del siervo enviado por Dios de Isaías 42, se cumplen en Jesucristo, y en este caso particular de Bartimeo se relaciona perfectamente porque la primer evidencia del Siervo o ungido era precisamente dar vista a los ciegos. Isaías 42.7 pero ahora ¿Cómo se mostrará y se aplicará este RELATO a mi vida? La aplicación para la Iglesia no tiene mucha ciencia, porque si analizamos cual era el trabajo del Mesías, sabremos cual es el trabajo hoy para la Iglesia? Miremos las características del ungido de Dios;
Isaías 42.

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Ahora miremos lo que hace el ungido de Jehová. Isaías 61 ¿No son estas las mismas palabras que tomó y apropió Jesús en Lucas 4.18 Iglesia? ¿No es acaso las señales que seguirán a la iglesia en la proclamación del evangelio de Marcos 16? ¿No son acaso las obras de Jesús, las mismas que debe realizar la iglesia? Él dijo: “El que cree en mi, las obras que yo hago él las hará también y aún mayores hará, porque yo voy al Padre, y todo lo que pidieres al Padre en mi nombre lo haré” ¿Para que Iglesia? Para que el Padre sea glorificado en el hijo. Juan 14:12-13 . ¿Recuerda las palabras de Jesús referente a la enfermedad de Lázaro de Betania? <<Esta Enfermedad, no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado a través de ella>> Esa fue una, de las muchas tareas del mesías, Esa fue una, de las muchas tareas del enviado de dios, Esa fue la obra del ungido, pero no la máxima Jesús dice al Padre en Oración. <<Yo te he GLORIFICADO en la tierra, he acabado la obra que me diste que hiciese. >> Juan 17. 4-8

¿Dónde encontramos la obra máxima del Mesías Iglesia? ¿Tiene acaso nombre esa máxima obra? La obra completa se llamó:

  • Sacrificio
  • Muerte y resurrección
  • Expiación
  • Rescate o redención La obra máxima se llamó: Reconciliación y es a nosotros Iglesia que se nos encargó el ministerio de la reconciliación.

De nada sirve levantar y glorificar su nombre dentro de estas cuatro paredes, sino levanto su nombre a las afueras de mi Iglesia. Volvamos a Bartimeo [52] Notemos como es que Marcos guiado por el Espíritu Santo, busca llevarnos no a lo que trae consigo la felicidad de una sanidad física de Bartimeo , sino la sanidad interna, la sanidad del alma. Esta sanidad no sería el resultado de la observancia de medicamentos, no sería resultado de una operación quirúrgica como hoy en la actualidad, no era una sanidad que necesitara un precedente de reposo absoluto.

¡No señores! 20 milagros anteceden a éste, donde Marcos nos presenta al Cristo ungido y facultado para dar de alta al instante, fuera parálisis, fuera lepra, o ceguera, nos presenta al médico de médicos, al especialista por excelencia, un médico en quien no cabe la negligencia, ni el mas mínimo y diminuto error, él es el médico perfecto. Pero su relato no podía quedar allí, en una simple sanidad física; si no que trasciende mas allá, Y es que sería imposible para Marcos pasar por desapercibida aquella esperanza que abriga todo cristiano, Sin duda alguna la sanidad física por fe, trae gozo, pero en este momento, no me refiero una restauración física. Y no mal interprete mi comentario Seguro que conozco al igual que usted a un Cristo que sana, porque me a sacado del Hospital por medio de la oración. Pero jamás podremos comparar la sanidad física con la sanidad del alma. Jamás podremos compararla con nuestra esperanza de vida eterna a través de la salvación en Jesucristo. ¡Es la sanidad del alma la que merece nuestra mayor atención!

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DIGNA CONCLUSIÓN

La de Jesucristo “Vete, tu fe te ha salvado…” Al mencionar Bartimeo aquella declaración “Hijo de David” lo estaba aceptando en su corazón como el salvador tan esperado. Iglesia, antes de buscar don de sanidad o milagros, clamemos a Dios para ver almas quebrantarse por su palabra. Antes de levantar al paralítico, despertemos y levantemos los corazones de la humanidad Antes de ver al ciego recobrar la vista, llevemos al hombre a mirar a Cristo Antes de buscar ver resucitar muertos, seamos testigos como el hombre pasa de muerte a vida. ¡Dios nos permita ser testigos del mejor y máximo milagro realizado por Dios. La salvación!

BARTIMEO UN EJEMPLO VIVO DE LOS CREYENTES

<< Jesús Hijo de David, ten misericordia de mi>> << Jesús Hijo de David, ten misericordia de mi>>

¡No eran palabras ligeras iglesia! ¡Las declaraciones de Bartimeo tenían sentido! Bartimeo no solo estaba acostumbrado al rechazo de los transeúntes y peregrinos, además de eso Bartimeo experimentó el rechazo espiritual. Este es un claro ejemplo de los hombres que han experimentado rechazo no solo de los de afuera (del mundo) sino también de los de adentro (la iglesia) Esas dos expresiones buscando misericordia, venían acompañadas de:

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† Años de miseria
† Años en los que no alcanzó misericordia del hombre
† Años en que la ley lo excluía por deficiencia física
† Años en los que ni siquiera leer la ley podía

Imagine cuánto dolor, cuánto lamento, tantos años recibiendo burlas y golpes del hombre como para callar en el momento más importante de su vida, esas declaraciones no tocaron los corazones del hombre años antes, igual sería ese día, pero gloria a Dios que si llegaron esas palabras al corazón indicado. Al de Jesús, su Ungido. Dios nos libre de tapar nuestros oídos ante el clamor de los hombres que piden misericordia, ¿Seremos acaso uno de los que el Señor recrimine diciendo?:

† tuve hambre y no me diste de comer
† estuve enfermo y no me visitaste
† en la cárcel y no te importo mi sufrimiento

Pero ahora vayamos al otro extremo. Ahora cambiemos de postura, ya no somos los indiferentes, ahora estamos en la condición de Bartimeo ¿Acaso eres tú el que se siente desplazado por la iglesia? ¿Aquel que dice – no me toman en cuenta? ¡Nadie me visita, ni me hablan por teléfono! ¡Miremos a Bartimeo!

¡No hay excusa para que tu fe y mi fe flaqueen!

† Bartimeo no tenía el privilegio que tu tienes de entrar a una iglesia y escuchar su palabra.
† El no podía sentarse en la banca o silla donde tu te sientas por que la ley no se lo permitía.
† Bartimeo ciertamente no tuvo los privilegios, que tu y yo tenemos.
† La ceremonia religiosa no era parte de su vida.

Lo único que formaba parte de él era una fe que no flaqueaba y mucho menos fluctuaba por lo que el hombre y aún la Ley lo excluía. Su FE nunca lo excluyo, sino que lo hizo partícipe de una sanidad física, pero sobre todo lo hizo parte desde ese momento de la familia de Dios. ¿Qué te excluye de Dios? ¿El Que te critiquen y juzguen? ¿El Que no te consideren? ¿El Que no te llamen por teléfono? ¿El Qué te lastime y se burle el hermano de ti? ¿Será acaso mi fe como la de Bartimeo, que aplaste el que dirán? ¿Seré acaso ciego al mirar el error del hermano y no mirar la perfección de Cristo?

DISCÍPULOS Y SIERVOS

Deseo que analicemos los diez versículos que anteceden al milagro para poder relacionar el nombre de Bartimeo con la petición que realizan los dos hermanos Jacobo y Juan (hijos del trueno) [35-45] Nos dice el relato que Jacobo y Juan le pidieron el honor de sentarse el uno a la derecha y el otro a la izquierda del trono de Jesús, esta petición no estaba fuera de orden ya que Jesús les prometió 12 tronos para sus discípulos anteriormente, la situación es que estos DOS no miraban lo que Jesús veía:

Ellos ya se veían en los tronos y Jesús se visualizaba en la cruz. Al pedir que se les conceda honor, no se daban cuenta que estaban pidiendo un honor que implicaba sufrimientos, y estos discípulos no podían escapar de estos. Lo que significaba era, que también ellos tendrían que sufrir como Jesús. También ellos se tendrían que enfrentar con:

† Los reproches
† La vergüenza
† La angustia
† El sufrimiento
† Y la muerte.

Y sin duda eso es precisamente lo que ocurrió en sus vidas. Estos dos hermanos formaron una especie de “paréntesis” del martirio, dentro del cual todos los apóstoles, al llegarles el turno a cada uno de ellos, fueron asesinados por amor a Jesús. Jacobo fue el primero de los discípulos en morir, como dice el capítulo 22 de Los Hechos. Fue llevado y asesinado, decapitado por Herodes, el primer de los apóstoles en morir como un mártir y el otro Jacobo (Juan) fue el último. No se nos dice exactamente cómo murió Juan, fue exiliado a la isla de Patmos por el testimonio de Jesús y tuvo que pasar por muchos sufrimientos, vergüenza y castigo por causa del Señor. Por lo que Jesús les concedió su petición. Pero ¿cuál es la relación? En primer lugar, nos damos cuenta de que hay una repetición bastante fuera de lo normal en el nombre de Bartimeo.

Acerca Eduardo

Inspirando a través de la Biblia.

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