Real sacerdocio

Acceso directo a Dios

En aquel no existía acceso directo a Dios, pero hoy Cristo portador y realizador de un nuevo pacto, nos abrió el camino. El velo antiguo se partió en dos para allegarnos ante él, como sacerdotes reales, con su propia sangre este nuevo pacto se ha cumplido, porque ha sido constituido ya no solo como Sumo Sacerdote, sino también como sacrificio, Jesucristo ha sido perfectamente calificado, Aprobado, perfecto y sin mancha ( 1 Pedro 2.5).

<<Por eso también puede salvar por completo[a] a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos. 26 Nos convenía tener un sumo sacerdote así: santo, irreprochable, puro, apartado de los pecadores y exaltado sobre los cielos. 27 A diferencia de los otros sumos sacerdotes, él no tiene que ofrecer sacrificios día tras día, primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo; porque él ofreció el sacrificio una sola vez y para siempre cuando se ofreció a sí mismo. 28 De hecho, la ley designa como sumos sacerdotes a hombres débiles; pero el juramento, posterior a la ley, designa al Hijo, quien ha sido hecho perfecto para siempre.>> Hebreos 7:25-28 (NVI)

Depositaron su confianza en el hombre

El verso 15 del capítulo 28 nos presenta como el pueblo desecha a Dios haciendo pacto con Egipto, en vez de confiar en su Dios depositaron su confianza en el hombre. Pero por otro lado el verso 16 del capitulo 28, nos presenta como Dios establece un pacto en el que ya no solo ellos serían su pueblo. Él establecería salvación universal.

De Sión saldría esa piedra escogida, esa piedra que ellos desecharon para nosotros sería aceptada. Aquella piedra escogida de la cual habla Isaías, el Apóstol Pedro la ubica en la persona de Jesucristo y nos dice: <<He aquí pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que Creyere en Él [Cristo] no será avergonzado. Para ustedes pues los que creen [la iglesia] >> (Isaías 28:16)

La escritura nos declara como, el sacerdocio levítico presentaba sacrificio a Dios desde un monte alto, y el altar tenía que ser edificado con piedras y posteriormente sobre las mismas quemar la ofrenda. Sin embargo ahora desde la perspectiva de la Gracia, nosotros somos colocados ya no solo como sacerdocio espiritual, sino que también somos las piedras del altar y además la ofrenda a Dios.

Cristo a sido constituido Sumo Sacerdote, Principal piedra del Ángulo y ofrenda de Expiación.

De allí que nosotros tengamos que ser edificados como piedras vivas sobre esa piedra angular, el fundamento es lo más importante para edificar. El cimiento es Cristo y para que en altar de Dios el fuego esté encendido nosotros tenemos que ser edificados sobre el fundamento que es Cristo. Solo cuando logremos edificarnos sobre el como piedra angular lograremos ser aceptos ante nuestro Padre (sacerdocio aceptable).

No podemos olvidar la declaración que Cristo hizo a Pedro, ustedes son las piedras y sobre mi, que soy la roca, la peña, el cimiento estable, la piedra angular, el fundamento, es que ustedes deben ser edificados.

El apóstol Pablo al respecto nos menciona que solo Cristo es el fundamento de la Iglesia.

Pero ¿dónde es que buscas ser edificado? Necesariamente para edificar un altar tienes que subir al monte. Al [Ariel] – el Monte de Dios. ¿Recuerdas a Abraham? Abraham subió al monte en angustia, confundido, con dolor en el corazón pero en la voluntad de Dios.

Era menester subir en consagración y subir limpio y sin mentira, al cuestionarle Isaac sobre el cordero solo se guardó en decirle: hijo “Dios proveerá” . Subir al monte no es nada sencillo, quizá al igual que Abraham subamos confundidos y con el corazón quebrado de dolor y angustia.

¡Adelante! no desmayes en subir, existe un propósito detrás de la densa oscuridad, sube al monte, lucha por subir el monte. Cuando llegues a la cima y no puedas mas solo ríndete ante él. Será necesario que llegues sin fuerzas para que entonces no seas tu  quien edifique el altar.

Será su Espíritu quien te tomará, él sabrá cómo edificar, él pondrá las piedras necesarias, porque en nuestra debilidad es que Él y solo Él se hace fuerte. Te aseguro que después de ello, bajaras investido de su poder, su unción, respaldo, gracia.

Abraham bajó del monte con regocijo, fortalecido y sobre todo en la voluntad de Dios.

Moisés bajó irradiando su gloria. ¿Quieres un ministerio de poder? ¿Buscas dones? Subirás ciertamente luchando, pero descenderás en victoria ¡! (Éxodo 24:12).

Es solo cuando nos encontramos en la peña del monte que encontramos revelaciones, es allí donde se manifiestan las visiones. Es arriba donde escuchamos su palabra, las más altas revelaciones, las más gloriosas visiones se tienen sobre un monte.

El Señor se transfiguró en un monte. Desde un monte ascendió a los cielos. El Espíritu llevó a Ezequiel y a Juan en Patmos sobre un monte alto para mostrarles la Santa Ciudad. Súbete al monte, lucha un momento, sube primero. Cuando camines a solas y busques madera, empezarás a entrar al canal de bendición, a solas con el Señor. Él te confrontara, tratará contigo personalmente, para descender con autoridad, para descender con unción, con respaldo, con revelación, sube primero para que desciendas en victoria. [Éxodo 32:15]

CONCLUSIÓN

Así que inválido sería considerarnos sacerdotes espirituales sin antes edificarnos en Cristo. Inválido es argumentar ser sacerdocio, sin antes ofrecernos como sacrificio vivo. Arriba, en el monte de la oración es que podremos presentarnos como ofrenda viva, agradable a Dios.

© Emmanuel Eduardo. Todos los derechos reservados.

Ministerio: Templo el Salvador

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