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Un abogado en el tribunal de la gracia

(1 Juan 2:1-6)

INTRODUCCIÓN:

Un abogado es aquel que ha sido llamado por las partes afectadas para que defiendan su derecho. Cualquiera sea el conflicto que tenga que enfrentar, un abogado es alguien encargado de ayudar a su cliente delante del juez. Su tarea será bregar con todos sus argumentos hasta demostrar la inocencia de su defendido. No siempre los abogados ganan los casos. Es más, siempre habrá un abogado ganador y uno perdedor, a menos que lleguen a ciertas concesiones. Por otro lado, algunos abogados se han ganado la fama de ser tramposos y buscar subterfugios para ganar sus casos.

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¿Qué opinión nos merece Jesús como nuestro abogado? ¿Cuáles son sus cualidades? Bueno, lo primero que nos dice el texto es que tenemos un abogado “para con el Padre a Jesucristo el Justo”. Con semejante calificación ya damos por sentado cómo será nuestra defensa delante del trono de Dios. Jesucristo está acreditado por el Padre para defender la causa de los pecadores, no delante de un juicio terrenal sino del celestial, en el trono de gracia. La defensa de Jesús no es contra la acusación del pecado, de donde Satanás su primer acusador y la ley de Dios su condenatorio.

Entonces, ¿cuál es el trabajo de Cristo como abogado delante de Dios? Bueno está allí para evitar que el pecador se le declare convicto y condenado a la separación eterna. Esta delante de ese trono para evitar su ejecución. Y aunque si bien es cierto que Jesús no podrá prevenir su sentencia condenatoria, por ser irrevocable, si podrá evitar que sea enviado a la muerte eterna. Se da por un hecho que si Jesús ha sido seleccionado por el Padre para defender al pecador, eso forma parte de la bondad de Dios para alguien que no la merece. Consideremos, pues, a Jesucristo como el abogado justo que puede estar delante del Padre para defendernos del acusador de nuestras almas.

I. JESUCRISTO ES EL ÚNICO ABOGADO PERMITIDO PARA DEFENDER AL PECADOR DELANTE DEL PADRE

1. Por ser un Intercesor ante el Padre v. 1b.

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Hemos dicho que un abogado es alguien que se contrata para que haga justicia cuando un caso particular así lo amerita. Así que el propósito de su presencia será para defender de las acusaciones y evitar una condenación final del imputado. El hombre pecador está bajo la más inexpugnable posibilidad de salvación. Una sola sentencia pesa sobre él: el castigo eterno. Así que frente a un hecho que es irremisible, Dios mismo se asegura de contratar a un Abogado para que sea el único mediador entre la causa del pecador y el juicio que él necesita aplicar. Esta decisión del Padre pone una distancia con aquellos que pretenden traer otros intercesores delante de su presencia, como si el que ya Dios ha asignado no fuera suficiente. Nadie más podrá interceder delante de su presencia. Tenemos que decir que la actitud de Dios de asignar a Cristo como Abogado de los pecadores nos muestra una actitud benigna por parte de si mismo. Esta acción divina nos habla del interés que tiene el Padre celestial en la salvación y protección del hombre a quien creo para su alabanza eterna. ¿Se ha dado cuenta que Dios no hizo esto con Satanás y sus demonios? Esta acción de Dios sólo es explicada por el amor que nos ha tenido (Jn. 3:16).

2. Por la justicia que representa Jesús v. 1c.

Juan califica a este Abogado ante el Padre como ¨Jesucristo el justo¨. ¿Por que lo designa así? Porque frente a lo que va a defender nadie más cumple con este requisito. Los hombres que han llegado a ser justos, no lo han sido porque tengan méritos personales sino más bien como una dádiva de Dios en base a su fe (Ro. 4:5). Pero vea la diferencia con nuestro Abogado eterno. Jesús también es llamado “el Justo” primeramente porque ha sido el único ser humano justo que ha pisado esta tierra. Su justicia formó parte de su carácter. Él era justo en todo sentido. Véalo en todas las cosas que hizo. No se halló ninguna injusticia en ellas. Véalo en su forma de vivir. Aún sus enemigos tuvieron que admitir que ningún mal había hecho ese hombre. Sus palabras fueron reconocidas con autoridad y provenientes del cielo, por lo tanto Jesús califica como el único justo que puede ser aceptado delante de Dios. En todo estuvo sumiso al Padre y manifestó su luz y amor al mundo a través de su justicia. Y por esa justicia aceptada por el Padre, Jesucristo gobernará como Rey con los pecadores justificados en su reino venidero (Is. 32:1; 11:5).

3. Por su sacrificio por todos los pecados v. 2b.

Juan comienza este capítulo con dos declaraciones en torno al pecado: ¨estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado…¨. Y por esta realidad del pecado es que se presenta un Intercesor delante de Dios. Ahora bien, la razón por la cual el Padre califica a Jesús para ser su Abogado es por lo que él hizo algo que ningún abogado terrenal hará por sus defendidos: morir por cada uno de ellos. Entonces, ¿qué significa la “propiciación” hecha por Jesús en relación con nuestros pecados ? Pues que Jesucristo hizo el sacrificio que satisfizo al Padre celestial. ¿Quién tenía que quedar satisfecho? Pues nuestro Dios, porque nuestros pecados le causaron una gran ofensa. El pecado se considera como un acto de rebeldía contra Dios, que ha violado su honor y su santidad. Esto pone de manifiesto que si Dios nos va a perdonar tiene que satisfacer su propia justicia. Esto es propiciación. Y propiciación fue lo que hizo Jesús, pues el que no conoció pecado por nosotros lo hizo pecado. Así que la la muerte expiatoria del inocente satisfizo la justicia divina. Eso lo que Pedro dice del ¨justo por los injustos¨ (1 Pe. 3:18). Note que en el sacrificio de Cristo nadie queda excluido según lo apunta Juan (v. 2b).

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Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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