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El único digno de abrir el rollo

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Predicas Cristianas Predica de Hoy: El único digno de abrir el rollo

Predica Cristiana Texto Bíblico: Apocalipsis 5:1-14

Serie: Los Grandes temas de Apocalipsis

INTRODUCCIÓN

¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?” (vers. 2). Esta pregunta la escuchó Juan cuando fue arrebatado al cielo donde vio un trono, un libro, un cordero, cuatro seres vivientes y veinticuatro ancianos, y oyó a millones de ángeles, cayendo luego en un profuso llanto, al ver que nadie podía abrir el rollo del que estaba sentado en el trono. Para que sepamos, aquellas lágrimas fueron las únicas vertidas en el cielo por un ser humano, considerando que allá no habrá más lágrimas, ni llanto, ni lamento ni dolor… (Apocalipsis 21:4).

Esta pregunta ha dado lugar para pensar en quién es digno delante de Dios de gobernar al mundo. Muchos han deseado hacerlo, aún desde el mismo cielo. El primero de todos ellos fue Lucifer, hijo de la mañana, el querubín ungido que ahora se conoce como Satanás. Él quiso gobernar al cielo y a todo el universo.

Después han venido hombres quienes han querido gobernarlo, usando su misma astucia y orgullo, pero todos también han fracaso. Y algún día gobernará el Anticristo, el ser humano más despreciable y poderoso jamás visto, y quien vendrá bajo la dirección de Satanás. Ciertamente ese “hijo de Satanás” extenderá su dominio en el mundo, pero al final será destruido junto con el mismo Satanás y la bestia.

El asunto es que, tanto los hombres poderosos, como esos poderes espirituales de las regiones celestes, no triunfarán. La razón para esto es porque sólo hay alguien con el poder de rescatar al universo de su maldición, y ese alguien es el León y el Cordero. Él es la persona central de esta increíble visión, porque nadie es más digno de gobernar como lo es Cristo. Entonces ¿por qué Jesucristo es digno de tomar el libro, abrir sus sellos y revelar su contenido?

I. POR SU CERCANÍA AL QUE ESTÁ SENTADO EN EL TRONO

a. “Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro…” (vers. 1)

El pergamino escrito y sellado por todos los lados del que está sentado en el trono es la mejor manera de representar la soberanía de Dios en la historia de la creación, redención y vida futura en el cielo. Esto significa que el destino final de la humanidad no está en las manos de Satanás, sino en la mano derecha de Dios.

Esa mano derecha es símbolo de autoridad, pero también de seguridad de aquel que rige el destino final de los hombres. Dios está sentado en medio de toda la luz y la gloria y el destello y el trueno y la alabanza y adoración. Pero de allí comienza a moverse. Y lo primero que Dios hace es extender Su mano, una descripción antropomórfica.

Es obvio que Juan ve a Dios visiblemente en algún tipo de forma humana. La pequeña frase “lo vi” se repite varias veces. El versículo 2 comienza: “Y vi“. El versículo 6 comienza: “Y vi“. Y el versículo 11 comienza “Y vi”. El ver de Juan en el cielo, a diferencia del oír de Pablo, es garantía de quienes están en ese lugar, rodeados de una gloria eximia.

b. “… escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos

El rollo en la mano derecha es el foco de atención. Este rollo está lleno de palabras que Juan podía ver escritas tanto en el interior como en el exterior del pergamino (Ezequiel 2:10). La escritura en ambos lados indica la naturaleza detallada e importante de los juicios.

Los romanos sellaban un testamento siete veces, de allí la práctica de sellar los testamentos siete veces. La idea era que se no podía abrir a menos que periódicamente rompieran un sello. Pero de acuerdo con la información de Juan, los sellos sin abrirse nos informan que mientras este plan ha sido resuelto en los eternos consejos de Dios, se ha ocultado y sólo uno debidamente autorizado, puede abrirlo para leerlo y ejecutarlo.

El período de gracia y la larga paciencia de Dios estará llegando a su fin. Ahora observe cómo la pregunta hecha puso en silencio a todo el cielo. “¿Quién es digno de abrir el libro y romper sus sellos?” ¿Quién dio el anuncio? ¿Por qué no hubo respuesta?

Juan debió saber que, si los propósitos de Dios fracasaban, entonces toda la vida carece de sentido. Si nadie puede abrir el rollo, ninguno de los propósitos de Dios vendrá a pasar. La triste verdad es que si Cristo no obra, habrá solo lloro, por lo tanto, alguien debe abrir el rollo.

II. POR LO QUE HIZO EN SU OBRA REDENTORA

a. Él es el león de la tribu de Judá (vers. 5)

La mayoría de los comentaristas dicen que los 24 ancianos representan a la iglesia levantada en el cielo, compuesta por los redimidos de Israel y los redimidos gentiles. La iglesia conoce muy bien la profecía cumplida en la vida de Jesús como el esperado Mesías que provendría del linaje de David.

De esta manera Jesús se nos revela como un Cordero inmolado, pero también como el León de la tribu de Judá. Como León había logrado la victoria sobre todos los enemigos de Dios, y por lo tanto tenía la autoridad para abrir el rollo y liberar su contenido. El título “la raíz de David” significa que el Mesías vendría a través del linaje de David como un hijo mayor de David (Lucas 1: 32-33)

El que vino después de David como descendiente de David también estaba delante de él como la Raíz (Apocalipsis 22:16). Como último ungido de Dios, solo Jesús poseía la autoridad necesaria para esta tarea. Él venció a Satanás, el pecado y la muerte para poder implementar los propósitos de Dios para el futuro y la apertura de ese rollo lo comprobó. Sólo Cristo puede llevar a cabo los propósitos finales de Dios en la tierra.

b. Él es el cordero inmolado de Dios (vers. 6)

Imagínese la escena en el cielo. Con gran expectativa Juan espera ver salir a un majestuoso león para confirmar lo dicho por el anciano, pero de repente ve algo totalmente distinto: ve a un león en lugar de un cordero. Y con estas dos figuras como parte de la naturaleza de Jesús, llegamos a este pensamiento: Quien rechaza a Jesús como el Cordero, tendrá que enfrentarlo como León en el juicio.

El propósito de la primera venida del Señor fue humilde. Él vino a “buscar y salvar a los perdidos” (Lucas 19:10). Pero el propósito de Su segunda venida será diferente. Llegará el momento cuando todos los hombres deben tratar con Cristo como “León”. Su continuo llamado hasta ahora es como el “Cordero inmolado de Dios”.

Ahora vea lo importante de este texto. De acuerdo con el (vers. 7), Jesús va a ejercer su autoridad al venir y tomar el rollo de la mano derecha del Padre. Esto simboliza una transferencia de mando del Padre al Hijo para revelar el futuro y ejecutar el juicio. Cuando esto ocurre se desatará una adoración universal (verss. 13-14). Es como una “ola” en un partido de fútbol, extendiéndose a toda la creación.

c. Cordero y león a la vez.

Como cordero, Jesús es hombre-Dios. Su carácter es humilde, manso, sumiso, tierno para con sus amigos, visto en su encarnación del Verbo y como Cordero de Dios. Pero a su vez es León en su dignidad, arrojo, fortaleza, invencible y furia hacia sus enemigos.

Como Cordero sufrió el desprecio de los hombres, quienes le infringieron profundo dolor, hasta morir en la cruz, el justo por los injustos. Pero como León él ahora reina, habiendo vencido a Satanás en todos los terrenos donde combatió con él. No hubo un lugar donde el León no derrotó a Satanás.

Ahora como Cordero intercede por nosotros, con sus súplicas y continuas ofrendas delante del Padre, con su paciencia que nos tiene a todos los hombres. Pero como León ahora nos protege del mismo Satanás. El Cordero es el León invencible, porque jamás ha sufrido destrucción. Y en el día del juicio final, él será el León de la tribu de Judá entrando en los cielos “llevando cautivo a la cautividad”.

III. POR LA ADORACIÓN FINAL DEL CUAL ES OBJETO

a. “Y cuando hubo tomado el libro…” (vers. 8)

Juan ahora ve al Cordero moverse para tomar el rollo. Aquel debió ser una visión conmovedora y acogedora. Este es el gran acto culminante de la historia humana. Ese rollo contiene los juicios finales, y este es el momento para su ejecución. Ante esto, los primeros en postrarse ante el Cordero fueron los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos.

¿Quiénes eran ellos y a quiénes representaban? Los “cuatro seres vivientes” con esa descripción (Apocalipsis 4:6-9) son como los querubines guardianes de la gloria de Dios, y por estar tan cerca de ella, salen de esta manera y se postran en exaltada adoración. A ellos se les unen los “veinticuatro ancianos” quienes representan a la iglesia y al Israel redimido.

El orden cómo Dios preparó el reconocimiento a su Hijo es sublime. Él aprobó su muerte, ahora se asegura que le sea traída toda la gloria por estos seres, porque ese rollo contiene el juicio y la redención final del universo. Esta es la exaltación.

b. “Y cantan un canto nuevo, diciendo…” (vers. 9)

Apocalipsis es el libro de las “novedades”. Así tenemos que habrá un “nombre nuevo” (2:7), una “nueva Jerusalén” (3:12), un “cielo nuevo y nueva tierra” (21:1), y todo será “hecho nuevo” (21:5). Y en medio de todo lo nuevo del cielo, se escucha “un canto nuevo”.

La alabanza de este canto comienza a desarrollarse en un “creciente y ascendente crescendo” de adoración, hasta llegar a un clímax donde la misma creación se involucra en una gozosa alabanza. Jamás el mundo habrá escuchado algo parecido. Ninguna otra orquesta con ese coro universal habrá preparado algo parecido.

¿Cuál es ese cántico nuevo? La primera estrofa reconoce Su obra redentora: “Digno eres… porque tú fuiste inmolado…”.

La muerte de Cristo fue hecha como el acto de expiación de nuestros pecados. La segunda estrofa reconoce a su sangre que “nos has redimido para Dios”, eso habla de la libertad del pecado. Y la tercera estrofa reconoce el trabajo de Jesucristo en nuestras vidas al constituirnos “en un reino y sacerdotes para nuestro Dios”. Nadie ha hecho más por nuestra dignidad como Jesucristo. Solo él es digno de exaltación.

c. “El número de ellos era miríadas de miríadas y millares de millares” (vers. 11)

Este texto nos muestra ahora a todo el cielo desatado en un reconocimiento celestial. La palabra “miríada” es el número mayor en griego, y significa 10,000 veces 10,000. Aquí significa miles sin número, una multitud incontable. Este asombroso número excede a los límites del lenguaje humano y nuestra capacidad de comprender. Miles de miles de millones están unidos adorando en el cielo al muy amado Cristo.

Estas características de las cuales Jesús es digno (poder, riquezas, sabiduría, fortaleza, honor, gloria, bendición) son cosas que Él ya poseía en el cielo. Por lo tanto, la alabanza de estos ángeles implica que es digno de romper los sellos y abrir el rollo.

Esta nueva canción nos revelará la riqueza, la sabiduría, el poder, el honor, la gloria y la bendición que nuestro Señor es digno de recibir. La alabanza celestial que los ángeles le dan Dios y Padre, ahora se les permite tributar al amado Hijo por lo que él ha hecho. Ninguna escena pudo ser más maravillosa que esta jamás vista.

d. La creación completa también se une en alabanza (vers. 13)

En este tercer canto se une la adoración a Dios Padre e Hijo de un modo precioso y sublime. La escena que Juan contemplada es como si fuera un gran concierto universal con la presentación de varios coros, músicos y cantantes, y después de los primeros cantos, ahora termina toda la creación en una alabanza al “Cordero” emprendida por todos sus componentes: lo creado en el cielo, lo creado en la tierra, y lo creado en el mar, a todos ellos Juan “escuchó decir”.

Se ha dicho que el pecado afectó tanto a la creación que su canto es triste, melancólico y en algunos casos hasta temeroso (léase un huracán, por ejemplo). Pero este canto es diferente. Ahora todos los seres inanimados, y sin voces, Dios los pone a hablar (como a la burra de Balaam), para que adoraran al que está sentado en el trono y al Cordero con este canto (vers. 13b). Hay tres expresiones en el canto de la creación que resumen su reconocimiento al que está sentado en el trono: alabanza, honra y gloria. Así pagó el tributo toda la creación al Cordero inmolado.

CONCLUSIÓN

La pregunta que hizo el ángel “fuerte” (algunos creen que pudo ser Gabriel porque eso significa su nombre) donde no se encontró a alguien digno de “abrir el libro y desatar sus sellos” nos lleva a la visión de Juan en el vers. 6, porque en medio de esa indescriptible escena celestial Juan ve “en pie un Cordero como inmolado”. Observe que aun cuando su apariencia es la de un cordero sacrificado, este Cordero está de pie, simbolizando su total y completa victoria, haciéndolo digno para lo que viene.

La pregunta del ángel fuerte pudiéramos verla así: “¿Quién puede acabar con el poder demoníaco? ¿Quién puede destruir a los pecadores? ¿Quién puede borrar el pecado? ¿Quién puede revertir la maldición sobre toda la creación? ¿Quién puede hacerlo? ¿Quién tiene el poder y quién tiene el privilegio? ¿Quién tiene las fuerzas para acabar con todo lo que el diablo y el pecado hicieron? Y ante el llanto del anciano apóstol, la respuesta es: Jesucristo, tú eres digno. Tienes el derecho porque tú eres Dios.

Tienes el derecho porque has vencido al enemigo. Tienes el derecho porque eres el brazo derecho de Dios. En fin, tú tienes el derecho de abrir y promulgar lo que está escrito “por dentro y por fuera” de ese libro, con todos los juicios que se aproximan. Pero, sobre todo, tú tienes el derecho de abrirlo porque “con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación” (vers. 9). Y frente a todo lo visto por Juan, sigamos haciendo como los 24 ancianos y los cuatro seres vivientes (vers. 14).

© Julio Ruiz. Todos los derechos reservados.
Iglesia Bautista Ambiente de Gracia, Fairfax, VA.

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1 comentario en «El único digno de abrir el rollo»

  1. wow, increíble mensaje, preciso estoy en este libro del apocalipsis y gracias al espíritu santo de Dios que me direccionó, a esta enseñanza que me ayuda a entenderlo mucho mejor.

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