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La rebelión de la Reina Vasti. El Feminismo

Estudios Biblicos – Predicaciones Cristianas

TRASFONDO BÍBLICO.

LEER ESTER 1:10-22.

Hace 8 días empezamos con los primeros 8 versículos, hablamos de las características negativas del rey Asuero.

En este pasaje observamos al rey Asuero, quien está gobernando, reinando, es el soberano…pero en este caso vemos varias amenazas a su autoridad, la primera de ellas empieza con la rebelión de la reina Vasti.

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Primero que nada, hemos de entender que Asuero es el rey, y Vasti su esposa, la reina. Un rey es soberano. Tiene autoridad final. Lo que dice o decide, se hace. Pero vemos que al mandar a llamar a Vasti ante él, ella no quiso comparecer.

Muchos aplauden a Vasti por su desobediencia: ¡Bien hecho! ¡No se someta! Pero, ¿qué dice Dios? 1 Pedro 2.17, Tito 3.1; Romanos 13.1. es Bastante diferente…

A pesar de lo que usted cree que fueron las intensiones del rey, Vasti pecó.

Segundo, el rey no quiere que Vasti se presente desnuda. Otra vez, vemos el mismo fenómeno: Gente lee algo que no está en el texto. Esto es lo que nos pintan los maestros hoy día: Asuero es un perverso bien borracho que manda a traer a su esposa con la corona regia (y sólo la corona regia) para entretener a los hombres de la fiesta (que acaba de convertirse en orgía). Por favor…

Si quiere una idea de cómo la reina se presentaba a la rey: (Ester 5.1) el vestido real…Lo que Asuero pide de su esposa no es nada diferente de lo que líderes hoy día piden de la “primera dama”.

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• Quiere que esté con él… entre el pueblo… bien vestida para lucir su belleza. Entonces, entendiendo que el rey no le pidió a Vasti nada “poco apropiado”, ¿qué pide?

Primero, el rey quiere a Vasti en su presencia.

El rey manda a sus 7 siervos eunucos para que traigan a la reina a su presencia.

Segundo, el rey quiere a Vasti con la corona regia.

“Regia” quiere decir “del rey, de la realeza”. Mostraba que Vasti reinaba con Asuero.

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Tercero, el rey quiere que la reina muestre su belleza a todo el pueblo.

1. Vasti era hermosa: su nombre quiere decir “mujer bella / hermosa”. Y con el vestido real y la corona regia… ¡habría sido una maravilla de belleza para ver!

2. Lo que el rey pide de ella es lo que un presidente pediría a su “primera dama”. No le pide nada indebido. Ella está ahí, a la par del rey, para hacerlo a él lucir (con su belleza).

El hecho de haber desobedecido al rey es grave. Pero, hay otro riesgo aquí… más grande aún. La reina puede llegar a ser un ejemplo para las demás esposas en el reino de Asuero. Si no hay un juicio severo sobre este pecado, otras esposas seguirán el ejemplo. Entonces, vemos que Memucán quiere, primero que nada, preservar el orden.

(Gen 3.16) Recuerde que este pecado se trata del orden establecido por Dios. El hombre es cabeza de la mujer, y su esposa debería estar sujeta en todo (ayuda idónea). Nada ha cambiado en este orden, aun en nuestros días bajo en Nuevo Testamento.

(v17) Un peligro que corren: Si las noticias de la rebelión de la reinan llegan a los oídos de las otras mujeres en el reino, ellas “tendrán en poca estima a sus maridos”.

(v18) Otro peligro que corren: “Habrá mucho menosprecio” (de parte de las mujeres) y por tanto mucho enojo (de parte de los maridos, como Asuero en el v12).

Este es “el pecado” de la mujer en el matrimonio. Este es “el gran error” de la mayoría. Puede ser que haya otros, pero este destruye más matrimonios que cualquier otro.

Así que:

Entienda, entonces, las 2 maneras de destruir su matrimonio.

1. Que la mujer se amarre los pantalones para tratar de gobernar su casa.

Tenga en poca estima a su marido… menosprécielo… trate de manejar la casa. (1Tim 3.4, 12) La tarea de “gobernar” (ser líder) en la casa le toca al hombre.

Este fue el error de Vasti. Ella era mandona y bocona, y causó su propio divorcio (como muchas mujeres hoy día, aunque ellas jamás lo reconocerán).

(v17) Vasti tenía en poca estima a su marido, y por esto no se sometió a su liderazgo.

(v18) Vasti menospreciaba a Asuero. Esta es la actitud de corazón que se manifestó en su rebelión y desobediencia. No le obedeció porque lo menospreciaba.

(Est 1.13-18) El Gran Final del Matrimonio –

2. Que el hombre sea pusilánime, irresponsable, inmaduro y débil.

Si el hombre no es el hombre que debería ser, acabará con su matrimonio, porque, en esta situación, la mujer tiene que asumir el papel de “gobernar la casa”. El hombre no lo hace (porque no puede o porque no quiere). Entonces, no hay opción para la mujer.

Esto no fue el caso de Asuero. Vasti fue la única responsable por lo que pasó. El consejo de Dios para el hombre es sencillo: (1Rey 2.1-2) “¡Sé hombre!” Recuerde que el privilegio de gobernar en su casa viene con la responsabilidad de ser un buen líder para su familia (alguien que su familia puede seguir).

i. Usted no tiene derecho de mandar en su casa si es un borracho.
ii. Usted no tiene derecho de mandar en su casa si es un mujeriego.
iii. Usted no tiene derecho de mandar en su casa si es un vago que no quiere trabajar, ganar dinero para poner pan en la mesa.

Creo que hay un buen aviso para todas nosotros hoy día: Vasti era feminista y por eso destruyó su matrimonio.

¿Cuál debe ser la relación entre el hombre y la mujer?

Con sólo plantear la pregunta, muchas personas sentirán un toque de reacción. Muchos han sido lastimados en familias, trabajos y hasta iglesias que no tienen una perspectiva bíblica sobre el asunto.

El mundo parece ofrecernos solamente dos formas de responder a esta pregunta. Por un lado está el machismo. El clásico machista dice: Soy hombre, y las mujeres están para servir mis antojos. El hombre, bajo este sistema, tiene el poder social, y la mujer pretende alcanzar el poder mediante el uso de su atracción sexual. Es un sistema deshumanizante, aunque parece divertido por un tiempo – para algunos.

Por el otro lado está el feminismo. Este movimiento empezó en el siglo XIX con metas muy lógicas: el voto para las mujeres, educación y oportunidades laborales. En las últimas décadas el movimiento se ha radicalizado, a tal grado que muchas feministas actuales consideran que todos los problemas de la mujer nacen de su opresión por los hombres a través de la historia.

La solución, según estas personas, es que la mujer declare su libertad total, que tenga libertad para tener hijos o para abortarlos, si le da la gana, y que se borren las diferencias entre los hombres y las mujeres. Esta postura choca contra las obvias diferencias biológicas que existen entre los hombres y las mujeres. La mujer “liberada” de hoy, que trata de tenerlo todo – familia, carrera y libertad – se termina preguntando por qué está tan cansada y por qué se siente tan culpable.

La respuesta a esta encrucijada está en buscar la verdad bíblica acerca de la relación entre los sexos. ¿Por qué nos creó Dios como hombres y mujeres? La vanguardia cultural insiste en que las distinciones sexuales son simplemente creaciones sociales, productos de la sociedad humana, y que el individuo liberado los puede aceptar o rechazar a su antojo.

La Biblia, en cambio, nos enseña que la distinción entre hombre y mujer – y la relación mutua que existe entre los sexos – refleja la realidad más básica del universo. El hombre y la mujer juntos reflejan el ser de Dios. Dios creó al hombre y a la mujer juntamente a su imagen.

Pongamos algunas bases bíblicas para comprender, desde la perspectiva divina, la razón por la que Dios nos hizo hombres y mujeres. Empecemos desde el principio.

Lectura: Génesis 1:26-27

1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Vemos en este pasaje un anticipo de la Trinidad, ya que Dios dice: “Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza”. Se han ofrecido varias explicaciones del plural hagamos, pero ninguna es convincente. Sólo tiene sentido este pasaje si comprendemos que las tres Personas de la Trinidad – Padre, Hijo y Espíritu Santo – están deliberando entre sí.

El resultado de la deliberación es la creación del ser humano a imagen de Dios. Ahora bien, puede surgir cierta confusión en este punto. En las traducciones más antiguas, leemos: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Alguien podría leer este texto, y pensar que sólo el hombre está creado a imagen de Dios.

En los idiomas bíblicos, sin embargo, tanto el griego como el hebreo, hay una palabra que denota al ser humano y otro que se refiere al hombre a distinción de la mujer. El idioma castellano carece de esta colección exacta de palabras. La palabra “hombre” puede referirse al ser humano en general, o puede referirse al ser humano masculino.

Para evitar esta confusión, varias traducciones modernas ponen “ser humano” en lugar de “hombre”. Esto evita el error de pensar que sólo el varón ha sido creado a la imagen de Dios. El texto dice claramente que varón y hembra han sido creados a la imagen de Dios.

Esta era una realidad revolucionaria en el mundo antiguo. La mayoría de las culturas a través de la historia humana han menospreciado a la mujer. Para tomar solamente un ejemplo, en muchas culturas la educación de la mujer se consideraba de poca importancia o imposible. El machismo es una expresión de esta mentalidad que es tan antigua como el pecado mismo.

¿Qué dice Dios? Dice que tanto hombre como mujer son creados a su imagen. Todo lo que implica la imagen de Dios es posesión tanto del hombre como de la mujer. El valor del ser humano surge de su creación a la imagen de Dios, y tanto hombre como mujer poseen esta imagen. La Biblia no da cabida al machismo.

Es tan triste ver cómo, en países como India y China, se abortan a las niñas porque se prefiere al hombre. Dios no valora a un sexo sobre el otro. Tanto el hombre como la mujer son creados a la imagen de Dios, y poseen esta imagen.

Esta realidad se refleja en el establecimiento del pacto de salvación. La voluntad salvadora de Dios alcanza tanto a hombres como a mujeres sin distinción.

Lectura: Gálatas 3:28

3:28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
En Cristo, Dios no ama más al judío que al gentil. No ama más al que es de buena posición. No ama más al hombre que a la mujer. Ante él, todos tenemos el mismo valor. Para la salvación, no hay distinción de género.

Jesús dio increíble valor a las mujeres. Las escogió para ser portadoras del mensaje de su resurrección. En una cultura que no daba peso al testimonio de la mujer en las cortes legales, Jesús escogió a mujeres para ser testigos de que la tumba estaba vacía.

Es más, antes de aparecerse a los once discípulos, Jesús habló con una mujer – María Magdalena. Jesús respetó y honró a las mujeres. Los que somos sus discípulos hemos sido llamados a ser como él. Por este motivo, no hay lugar en la iglesia para el machismo.

De hecho, la Biblia nos enseña que la falta de respeto hacia las mujeres resulta en una pérdida de poder espiritual.

Lectura: 1 Pedro 3:7

3:7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

El apóstol Pedro aquí dice a los esposos que, si no tratan con el debido respeto a sus esposas, sus oraciones serán estorbadas. El favor de Dios no descansará sobre un hogar donde haya opresión, violencia u obligación. Dios llama a los esposos a honrar a sus esposas, así como Jesús honró a las mujeres que lo seguían.

Tomando todo esto en cuenta, sin embargo, hay algo más que debemos de saber. Dios ha dado papeles diferentes al hombre y a la mujer en el hogar y en la iglesia. La solución al machismo o al feminismo no es tratar de borrar toda distinción entre los sexos; la solución es comprender los papeles distintos pero complementarios que Dios ha dado a los hombres y a las mujeres.
Lectura: Efesios 5:22,25

5:22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 5:23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 5:24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella.

Dentro del hogar, la esposa es llamada a la sumisión, mientras que el esposo es llamado a cuidar de su esposa, a amarla, a valorarla. El papel de la esposa es de apoyo a su esposo, y el papel del esposo es de sacrificio por su esposa. En la sumisión voluntaria de la mujer y el sacrificio voluntario del hombre se refleja la relación entre el Señor Jesús y su iglesia.

Acerca Moreiba Cabrera

Bendiciones a todos. Soy Moreiba Cabrera, pastora de la iglesia Nueva Vida de Madrid.

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2 comentarios

  1. Bendiciones muy lindo, Jamás Dios nos pondrá en autoridad, si antes no nos sometemos a ellas, en la iglesia, el hogar y el trabajo y la policía. .
    Sigamos adelante.

  2. Gloria a Dios muy buen mensaje. Edificador. Bendiciones.
    Que La Paz de nuestro Seńor Jesucristo esté con vosotros ahora y por siempre.

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