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Conocer a Jesus

Estudios Biblicos… Predicas Cristianas

Como cristianos, nos urge el conocer a Dios, pero no un conocer por información; sino un conocerle a través de tener intimidad con Él, amándole, estando cerca de Él e imitándole en su santidad. Cuando llegamos a conocer a Dios, instantáneamente conoceremos a Jesús su hijo. La Biblia dice en:

Juan 14:6,7. “Le dice Jesús: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto”

GINOSKÓ = CONOCER EN JUAN

En la lección anterior analizamos el conocer a Dios bajo la palabra hebrea “Yadá”, pero en esta oportunidad, quiero mencionar una nueva palabra griega para CONOCER y ésta es GINOSKÓ. Esta palabra aparece repetidas veces en el evangelio de Juan capitulo 17, con diferentes significados en el CONOCER:

1. Por intuición, (2:24), “Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos”.

2. Por aprendizaje (3:10). 10 respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?

3. Por información (4:1), Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan

4. Por deducción (5:6) 6 Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?

5. Por experiencia de unión e intimidad (Juan 10:15s) 15 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

6. Adquirido por una praxis (17:7,8), 7 Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; 8 porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

7. Por un trato (21:17 cf. 1:48), 17 Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; Tu sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.

Vemos en estos versículos en Juan, que existen muchas formas de conocimiento y creo que esto está vigente hasta el día de hoy; porque muchos dicen conocer a Jesús, pero realmente no lo conocen.

CONOCER A JESÚS.

POR LA HISTORIA.

Vivimos en una sociedad donde la gran mayoría sabe algo acerca de Jesús, se celebra su nacimiento en la Navidad, su muerte u resurrección en Semana Santa y se puede decir que el hemisferio Occidental es conocedor de Jesús. Pero cuando vamos a otros países, por ejemplo a los orientales, casi nadie conoce a Jesús; porque ni siquiera forma parte de la cultura, ni de sus tradiciones.

Recuerdo que una vez estaba interesada en conseguir mirra y no sabia como, una hermana de la iglesia quiso buscarla cuando viajó a Marruecos y allí preguntó por la mirra, los vendedores le decían que no sabia que era eso y ella le insistía y le decía “Si, si, es lo que le trajo el rey mago a Jesús: Oro, incienso y mirra” ellos se quedaban a cuadros sin entender que era lo que estaba diciendo. Después se dio cuenta que allí no saben nada de Jesús.

Nosotros aquí en España, tenemos muchísimas formas de llegar a conocer a Jesús, existen muchos datos de la vida de Jesús, tenemos mucha información al alcance de nuestras manos, investigaciones técnicas y científicas, fotografías de lugares, películas, mapas etc. Pero conocerle así, sería conocer al Jesús histórico y de eso no se trata esta lección.

Jesús, no es un relato o una historia que quiere hacerse pasar por verdadera o que solo existe en la imaginación de los hombres, en otras palabras, no es un mito, El es Dios hecho hombre que vivió en un contexto histórico concreto, y los acontecimientos de su vida, son reales, comprobables. Sin embargo, para conocer a Cristo, es necesario, es imprescindible saber de su amor y vivir una vida que nos asemeje a El.

Tenemos que comprender, que solo mediante la Revelación divina y la fe, podemos pasar de conocerle superficialmente, a conocer con certeza y verdaderamente quién es realmente Jesús, leemos en Mateo 11: 27Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo se lo quiera dar a conocer”, también leemos en Juan 6,:44 “Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió”.

CONOCER A JESÚS POR EXPERIENCIA.

Conocer a Jesús no es algo meramente mental, es algo experimental. Es fácil conocer intelectualmente a Jesús porque como dijimos, la religión y la misma sociedad se han encargado de enseñarlo. Pero esto no es lo que Dios quiere para nosotros. Dios. Quiere que le conozcamos a profundidad, en intimidad y esto sólo es posible a través de un encuentro y de una relación personal con Jesús.

EXPERIMENTAR UN ENCUENTRO PERSONAL CON JESÚS.

Por mucho tiempo aprendí sobre Jesús, desde los 12 años asistí a una iglesia evangélica de corte Bautista y tenían muy buenas enseñanzas, yo comía de la palabra y tenía muy buena retentiva y hasta ganaba premios por saber cientos y cientos de versículos, pero no veía cambios en mi interior.

Recuerdo de una vez que salí con dos amigas del instituto y una de ellas ideo un plan para divertirnos y nos dijo que se había dado cuenta que en la panadería del pueblo, si uno pedía agua, la dependienta tenía que agacharse para sacar el agua de debajo del refrigerador, por lo que propuso que ella iba a pedir el agua y que cuando la mujer se agachara, una de nosotras robaría una caja de chicles que estaba encima de la estantería, enseguida yo salte y les dije: ¡No! yo soy evangélica y no puedo robar, así que yo me quedo afuera y les aviso si viene alguien y así lo hicimos, una pidió el agua, la otra robo los chicle y yo vigile si alguien venía; cuando hicimos la fechoría salimos corriendo, riéndonos por la travesura.

Yo me pregunto ¿Conocía verdaderamente a Jesús?. Con el tiempo he entendido que conocer a Jesús, no es algo mental, sino relacional.

Cuando cumplí 16 años tuve un encuentro personal con Jesús, esto fue diferente, ya no era algo mental, sino que había nacido a una nueva relación con Jesús y mi vida comenzó a cambiar.

Encontramos en las iglesias a muchos hermanos que pasan años y años siendo cristianos, pero sus vidas siguen siendo las mismas y no hay cambios en sus vidas, ¿Qué pasa en estos casos? Pues que les hace falta tener un encuentro genuino con Jesús; porque cuando esto sucede, nunca más volvemos a ser los mismos. Nuestra vida comienza un proceso de transformación que ya no parará hasta el día de nuestra muerte.

EXPERIMENTAR INTIMIDAD CON ÉL.

Aparte de tener en encuentro personal con Jesús, en donde le hemos dicho que Él sea el Señor, dueño y amo de nuestras vidas; necesitamos incrementar ese encuentro y permitirle caminar a nuestro lado, todos los días y a todas horas; es decir que tenemos que pasar a un nuevo nivel de relación con Jesús y es el tener tiempo de intimidad con Él.

Pablo comprendió esta necesidad y dijo que lo tenía todo por basura a fin de Conocerle (Fil. 3:10). Podemos preguntarnos, ¿Cómo puedo conocerle íntimamente? Pablo mismo nos da la respuesta en lo que dice el resto del versículo: “a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”. Para conocerle en intimidad, hemos de morir con Él, resucitar con Él, y experimentar y compartir su vida de resurrección, no solamente en doctrina, sino en la práctica.

A. MURIENDO CON CRISTO.

Tiene que haber un día cuando morimos a todo lo que somos en la carne, un día de renuncia como lo tuvo Pablo, cuando estimamos todos nuestros logros y todo lo que somos en la carne como basura y nos deshacemos de ellos. Luego está la experiencia de morir diariamente: “cada día muero” (1 Corintios 15:31). Nunca podemos conocer a Cristo si vivimos en nuestra carne, porque no podemos relacionarnos con Él en la carne. Chocamos. No hay relación posible. Si no morimos con Él, no podemos resucitar con Él.

B. SUFRIENDO CON ÉL.

Llegamos a conocerle participando en sus padecimientos. Esto quiere decir siendo consecuentes. Es imposible vivir en comunión con Cristo sin padecer, porque tenemos a un Amigo que la gente del mundo no quiere. Le rechazan. Le persiguen. Si tenemos sus valores y hablamos como Él, vamos a crear enemigos y vamos a sufrir.

Pero en este sufrimiento llegamos a conocerle cada vez más. Aprendemos a vivir como Él y tenemos comunión con Él, teniendo experiencias semejantes a las suyas. Así le comprendemos. Y así disfrutamos de su compañerismo. Pablo en la cárcel vivió la experiencia de Jesús cuando él fue prendido y pasó la noche como preso. Con falsos acusaciones, vivió lo de Cristo cuando fue acusado falsamente.

Cuando sus amigos le abandonaron, experimentó lo de Cristo cuando pasó por el abandono de sus discípulos. Al ser azotado, comprendió lo que Cristo pasó. Al pasar hambre y sed comprendió a Cristo cuando pasó lo mismo. En los intentos contra su vida vivió lo mismo que su Señor.

También sintió la presencia de Cristo en estas experiencias. Fue real e íntima. Así llegaba a conocerle, un poco más con cada experiencia que vivió en comunión con Él. Y esta es la manera en que nosotros llegamos a conocerle, siendo consecuentes. Las experiencias vendrán por si solas; e iremos conociendo cada vez más al que ya conocemos.

C. RESUCITANDO CON ÉL

No importa las experiencias difíciles que tengamos que pasar en este conocimiento íntimo del Señor porque Pablo también nos enseña que cuando somos partícipes de sus sufrimientos y su muerte; también viene sobre nosotros el poder de su resurrección.

Este poder nos dará las fuerzas necesarias para levantarnos, sea cuál sea la dificultad. Solo fueron 3 días en la tumba, al tercer día resucitó. Te digo de parte del Señor: “Tus sufrimientos tienen fecha de caducidad, porque el poder de resurrección que levantó a Cristo, también te levantará del sitio en donde estás”. Amén.

© Moreiba Cabrera

Acerca Moreiba Cabrera

Soy Moreiba Cabrera, pastora principal de la iglesia Nueva Vida de Madrid.

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Un comentario

  1. Nadia leida rojas figueroa

    Pastora lindas palabras en medio de tantas dificultades, espero encontrar a Jesús, pero todavia no he podido allar el camino. Gracias por sus palabras… no deje de mandarmelas

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