La humanidad

Estudios Biblicos

Estudio Biblico Texto Biblico:Entonces jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” (Génesis 2:7)

Introducción

Dios creó esta tierra y puso al ser humano en un lugar especial en toda la creación. Lo colocó en un huerto con fuentes de agua en donde el ser humano solo debía extender su mano para alimentarse. El huerto se autosustentaba y no había ninguna necesidad dentro de él. Sin embargo el pecado entró en la humanidad por la desobediencia y Dios los sacó de ese lugar maravilloso.

Desde entonces el hombre ha estado trabajando para buscar los recursos que en ese lugar se encontraban. Con sacrificio y dañando muchas veces la naturaleza para sustentarse y subsistir. 

Pero Dios ofrece a la humanidad un lugar como el primero, donde Él estará en medio de ellos para siempre. Es una ciudad nueva donde no exista el pecado y podamos estar por la eternidad como al principio lo fue.

Origen del hombre

En el libro de Génesis se relata cómo Dios creó todo lo que existe donde no existía nada. La creación de Dios fue perfecta. Vemos cómo Dios creó todas las cosas, pero al final creó al ser humano. Dios preparó primero el lugar donde había de ponerlo y al final de todas las cosas creó, del polvo de la tierra, al hombre.

La característica especial del ser humano es que fue creado a imagen de Dios. Esto no se refiere a la apariencia, pues Dios no tiene un cuerpo físico, Dios es Espíritu. Se refiere más bien a la parte inmaterial del ser humano, pues tenemos un espíritu dado por Dios y esta parte es eterna. Se refiere también a que fuimos creados con salud, pues antes de la desobediencia no existía enfermedad y estábamos destinados a vivir al lado del Señor.

Pero el ser humano no es solo el cuerpo material que vemos. También hay un componente espiritual en cada uno, el cual es eterno. Dios puso en nosotros ese aliento de vida, puso un espíritu y somos un espíritu, por eso vivimos. El ser humano tiene tres partes: espíritu, alma y cuerpo.

Lo que vemos y se manifiesta en este mundo material es el cuerpo, pero en realidad somos un alma, con voluntad, con razón y sentimientos. Esta alma dará cuentas a Dios y Él decidirá si nuestros actos nos llevarán al cielo o al lago de fuego por la eternidad. El espíritu volverá a Dios, quien lo dio desde un principio.

El pecado y la redención

Pero Dios puso al ser humano en ese huerto con una advertencia, que no comiera del fruto del árbol del bien y del mal, pues al comerlo ciertamente moriría. El ser humano no tenía enfermedades, estaba destinado a vivir por siempre en esta tierra. Sin embargo la serpiente, que es el enemigo de nuestra vida, engañó a la primera pareja y ellos comieron. De esta manera entró el pecado en el ser humano, cuando desobedecieron la instrucción de Dios e hicieron lo que ellos quisieron y no tomándole a Él en cuenta.

Es así como el pecado entró en la humanidad y con él la muerte. Así el cuerpo humano ya fue susceptible de enfermedades y dolores. Pero Dios no pudo permitir que el ser humano estuviera en el huerto, por su desobediencia. Sabemos que Dios no soporta el pecado y no tiene relación con él. Así es que desde ese momento Dios estuvo dispuesto a restaurar esa relación o proveer de un medio por el que el ser humano fuera expiado por sus pecados para poder relacionarse con él.

Vemos como Dios les dio pieles de animales para cubrirlos cuando ellos se vieron desnudos, justo después de comer del fruto prohibido. Este acto se convirtió en el primer derramamiento de sangre para cubrir las faltas. Después en la historia vemos cómo Dios proveyó para el pueblo de Israel ceremonias donde se sacrificaban animales y se derramaba su sangre para cubrir los pecados del pueblo. De esta manera quedó instituido el derramamiento de sangre para el perdón de pecados.

Pero era necesario un sacrificio, uno que fuera suficiente para alcanzar no solo al pueblo de Israel, sino a la humanidad entera. Un único sacrificio que cubriera todos los pecados de ese momento y todos los que estarían por venir en las próximas generaciones. Un sacrificio que fuera suficiente, el cual solo pudo venir del cordero de Dios. Es por eso que vino el Señor Jesucristo a esta tierra y aceptó morir por toda la humanidad. Fue humillado y no se defendió, pues sabía que con este sacrificio estaba salvando a la humanidad entera de la condenación eterna.

Lo interesante de este sacrificio es que Él no tenía que hacerlo, es Dios y no tenía que morir por la humanidad. La humanidad no lo merecía, habíamos decidido pecar y alejarnos de Dios. Pero el amor de Dios fue tan grande que aceptó hacer el sacrificio y por eso el Padre le ha sentado a su diestra. Jesús murió, pero resucitó y fue recibido en el cielo donde espera el momento para volver por una iglesia santa.

Características del ser humano

El ser humano es una creación especial de Dios, pues nos permitió ser creados a su imagen y semejanza. Como tal tenemos la capacidad de conocer, amar y servir a Dios. Esto no lo tienen las demás especies creadas en esta tierra. 

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