¿Qué impide que yo sea bautizado?

Estudios Bíblicos

Prédica de Hoy: El Bautismo – ¿Qué impide que yo sea bautizado?

Estudios Bíblicos Lectura Bíblica de Hoy: Hechos 8:35-40

INTRODUCCIÓN:

En el presente pasaje tenemos a un diácono evangelizando (probablemente) al ministro del tesoro de Etiopia. Una de las labores de un diácono es ser evangelista. Para ello fue necesario el llamado de un ángel y luego la intervención del Espíritu Santo. Este es un pasaje lleno de preguntas, por lo menos contamos cuatro.

Todo parte de la lectura de Isaías 53 que venía leyendo el etíope después de adorar en Jerusalén. Felipe hizo la primera pregunta: “Pero ¿entiendes lo que lees? vers. 30. Esa primera pregunta fue respondida con otra: “¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare?” (vers. 31). En esa pregunta había una ignorancia obvia.

Este hombre era muy preparado en otros estudios, pero en la lectura que está haciendo ahora tiene una ignorancia total. La próxima pregunta originó en este hombre culto una confusión mental, pues no sabía si la persona que describe el profeta tenía que ver con otra distinta a él.

¿Cuál fue su pregunta? “¿De quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro?” vers. 24. Felipe se aseguró en presentarle a Cristo como el cumplimiento de esa promesa. Y su próxima pregunta fue: “¿Qué impide que yo sea bautizado?”. He aquí el anhelo inmediato de un auténtico creyente. Qué aprendemos de la pregunta de aquel solitario viajero quien tuvo un encuentro con Jesucristo.

I. QUE EL BAUTISMO ES MI IDENTIFICACIÓN CON CRISTO

1. 1. Conociendo al personaje (vers. 35).

La pregunta que hizo el etíope fue una excelente ocasión para Felipe, pues este, “abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús”. Aquel fino y distinguido hombre fue impactado por el mensaje del evangelio. La singularidad del “hombre de Galilea” caló profundamente en su ser.

La profecía de Isaías, hablando del “siervo sufriente”, le convenció y por eso tomó la decisión de aceptar a Jesucristo como el Mesías de Isaías 53. ¿Qué le predicó Felipe? Bueno, por lo visto este diácono-evangelista estaba preparado para la tarea. Él tuvo una ocasión única, porque partiendo la lectura que este hombre venía haciendo, le presentó un mensaje lleno de profundo contenido.

Puede uno inferir que, por cuanto este hombre venía de celebrar la pascua, seguramente Felipe le hablaría de Jesús como el verdadero cordero pascual. Por lo tanto, al conocer bien al personaje, se decidió por él. En esto consiste el bautismo bíblico. Cuando alguien escucha el mensaje del evangelio sobre la persona de Jesús, su deseo inmediato es identificarse con él. En ese sentido, mi bautismo será en su muerte y en su resurrección. Es el acto más significativo de mi identificación con Cristo.

1. 2. Confesando al personaje (vers. 37).

Las palabras del etíope acerca de Jesús fueron un acto de confesión inmediato. Así lo dijo: “Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios”. Este hombre estaba en una genuina búsqueda. El hecho de venir de Jerusalén suponía su asistencia a la gran fiesta de la Pascua. Pero como muchos de ellos, aquella fiesta parecería no tener ninguna incidencia profética, por ser más la celebración del rito que el auténtico significado escondido en la Pascua.

Así pues, este hombre, una vez entendió el “evangelio de Isaías”, hizo la confesión más importante que todo hombre debe hacer. Él creyó en Jesucristo no solo como el Mesías esperado por Israel, sino como el “Hijo de Dios”, lo cual plantea la aceptación de la segunda persona de la Trinidad.

Esta confesión nos lleva a la más completa identificación con el Señor. Pablo después lo resumió de esta manera en su carta a los Romanos 6:3-4. Cuando nos bautizamos estamos confesando la muerte y resurrección con el Hijo de Dios. Morimos y resucitamos para él.

II. QUE EL BAUTISMO ES UN MANDATO

2. 1. Un deseo profundo de obedecer.

En el caso del etíope vemos el impacto inmediato que produce la conversión en una persona. Así fue como la iglesia del primer siglo concibió la idea del bautismo. Cuando un hombre y una mujer se entregaban al Señor el acto seguido, sin demora de tiempo, era bautizarse.

¿Cuánto tiempo debería durar una persona para ser bautizada? Tan pronto como nos arrepintamos de nuestros pecados, creamos al evangelio y recibamos al Señor Jesús en nuestros corazones.

Las palabras sobre las cuales actuar, son arrepentimiento y salvación. A Pablo se le dijo: “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate” (Hechos 22:16). Los creyentes modernos piensan más en tomar una decisión para bautizarse que la que tomaron para aceptar al Señor.

La diferencia entre los antiguos creyentes y nosotros fue la de una obediencia sin condiciones. Los creyentes del primer siglo jamás concibieron una conversión a Cristo sin un acto inmediato del bautismo. Así que la pregunta del etíope revela cuán importante era la obediencia. Una prolongación para el bautismo es un acto de desobediencia.

2.2. Una decisión sin demora.

La Biblia no presenta períodos prolongados de espera para bautizar a una persona. Aunque creemos en la importancia de “preparar” al candidato, la gran comisión pareciera sugerirnos que la parte de “enseñándoles que guarden todas las cosas” pareciera ser lo que vendría después de la conversión.

Considere los siguientes casos bíblicos para afirmar lo que estoy diciendo. El día de Pentecostés, las tres mil personas que se arrepintieron de sus pecados “fueron bautizadas…”, el mismo día (Hechos 2:41).

Los samaritanos fueron bautizados en agua “…cuando creyeron” (Hechos 8:12). En el caso del etíope fue bautizado inmediatamente después que creyó en Cristo (Hechos 8:35-38). El Apóstol Pablo fue bautizado inmediatamente por el primer discípulo cristiano que se acercó a él (Hechos 9:17-18).

Cornelio y su familia fueron bautizados inmediatamente después que creyeron (Hechos 10:48).

El carcelero de Filipo y su casa fueron bautizados la misma noche que creyeron en Cristo (Hechos 16:30-34). Los creyentes de Éfeso fueron bautizados por Pablo tan pronto como creyeron (Hechos 19:4-5). Son muchos los que han sido robados de las grandes bendiciones del bautismo al decir: “Estoy preparando mi corazón. Tan pronto como esté listo, obedeceré el mandamiento de ser bautizado en agua”. Esas frases no son bíblicas. Ahora es el tiempo “aceptable”. No retrases la decisión.

III. QUE EL BAUTISMO DEBE SER HECHO POR INMERSIÓN

3. 1. “Cuando subieron del agua…” (vers. 39)

Los puntos de vista sobre la manera de bautizar han dividido al cristianismo a través de la historia. Tal división ha dado como resultado que algunos practican el bautismo según la tradición recibida, mientras que los otros lo hacen según lo señala la Biblia.

Es por esto por lo que para algunos la forma no tiene mucha importancia ni trascendencia, sin embargo, Cristo se bautizó en el rio Jordán. Cuando el eunuco le dijo a Felipe: “Aquí hay agua, ¿qué impide que yo sea bautizado?”, seguramente Felipe le predicó la doctrina del bautismo por inmersión. En distintos cuadros que se nos representa a Juan bautizando a Jesús, aparecen las formas de “aspersión” o “inmersión”, dependiendo del enfoque hermenéutico del momento.

Pero si atendemos bien a lo que nos dice el texto de Marcos 1:9, allí notaremos la frase: “… y saliendo del agua”, porque Jesús estaba dentro cuando fue sumergido por Juan. Por otra parte, la forma de inmersión es lo que ayuda a entender lo que Jesús dijo: “Para que se cumpla toda justicia”. Allí, en ese mismo pasaje la palabra “baptizo”, es la palabra inmersión en el griego.

3.2. Donde había muchas aguas (Juan 3:23).

Jesús caminó la distancia de 90 km hasta el Jordán donde todos los hombres venían y eran sumergidos en agua. Allí se nos dice que “Juan bautizaba también en Edón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas”, lo cual comprueba aún más la importancia del término bíblico.

El mismo acto de ver a Jesús descender y ascender de las aguas sugiere un acto de sumersión total. Si el bautismo de Jesús hubiera sido por “aspersión”, qué necesidad tendría él de haber viajado tan lejos para ser bautizado. En Jerusalén se podía haber dado esta ceremonia. En el acto del bautismo por Juan, el Señor reveló todo lo relacionado a la forma, lo cual plantea un análisis de la palabra bautizar en su sentido único y original.

El término “bautismo” y “bautizar”, literalmente significa: “sumergir”, “sepultar”, “introducir en agua”, o “cubrir bajo agua”. La enseñanza de la Biblia no da lugar para otra forma. La existencia de un bautisterio, o ir a un rio o un lago, es señal manifiesta que la forma bíblica para bautizar al creyente es donde haya suficiente agua para el completo “entierro” y la total “resurrección”. El descender y el ascender, es el acto de sepultar y levantar al creyente en el testimonio de su bautizo.

CONCLUSIÓN:

Si nada impide que yo sea bautizado, entonces debo detener el “carro” y pedir ser bautizado. A través de ese acto confieso que Jesucristo es el Hijo de Dios. Que lo hago el Señor de mi vida y que la vieja vida, forma parte de una historia pasada.

El texto finaliza diciendo: “Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino” (vers. 39). El bautismo es un acto de profundo gozo que nos plantea seguir un nuevo camino, pero ahora acompañado por el Señor. ¿Qué impide que usted sea bautizado? ¿Por qué ha postergado tanto tiempo esta decisión? “Levántese y bautícese”.

© Julio Ruiz. Todos los derechos reservados.
Iglesia Bautista Ambiente de Gracia, Fairfax, VA.

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Acerca Julio Ruiz

Julio Ruiz
Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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