Hospitalarios

Mensajes Cristianos

Mensajes Cristianos Texto Bíblico:No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron Ángeles.Hebreos 13:2

Introducción:

En muchas partes de la biblia leemos acerca de la hospitalidad que los hijos de Dios manifestaron para con otros. Un ejemplo de un comportamiento de una persona de bien es el que relata Jesús en Lucas 10:25-37. Aquí podemos leer acerca del buen samaritanos que cuido de un hombre que había sido golpeado por unos ladrones.

Pasaron por su lado algunos personajes pero no le ayudaron, sino un samaritano fue el que le ayudó. Curó sus heridas y pago para que alguien le siguiera cuidando. Hay que tomar en cuenta que en ese tiempo los samaritanos y judíos no se traban. 

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Aquí Jesús nos invita a hacer lo mismo que este samaritano, ayudar a aquel que lo necesita. Pasaron a la par de este hombre necesitado otras personas que bien pudieron ayudarlo pero decidieron no hacerlo.

No podemos considerarnos buenos cristianos si cuando vemos a alguien verdaderamente necesitado y en nuestra mano está el ayudarlo volteamos a ver a otro lado. Esto no es agradable ante Dios.  Así como Dios ha tenido misericordia de nuestra vida, así quiere que seamos misericordiosos para con los demás.

Debemos hacer el bien no importa a quien lo hagamos. Aunque ese bien que hagamos no sea ni siquiera agradecido. Dios es el que nos agradecerá si esto hacemos. No esperemos el bien ni la recompensa de los demás sino de Dios. 

Al que te pida, dale (Mateo 5:42)

Jesús nos invita en el sermón del monte a poder darle al que nos está pidiendo. Si en nuestra mano está el poder ayudar ¿por qué no hacerlo? Dios es quien nos colma de favores y misericordias, aun cuando no lo merecemos, lo mismo debemos hacer nosotros con los demás. 

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Nunca debemos pagar mal por mal sino vencer, como dice su palabra, con el bien el mal. Es normal pagar a alguien así como nos ha tratado. Esto lo hace cualquiera. Pero pagar la maldad de alguien con bien, eso solo lo hace alguien que está lleno de la gracia de Dios. Si esto hacemos seremos recompensados por Dios (Proverbios 25:22).

Hagamos el bien al necesitado y no esperemos nada a cambio, sino esperar que nuestros actos lleguen a la presencia de Dios. Pues si esperamos recibir algo a cambio no lo estamos haciendo de corazón sino por la recompensa. Dios quiere que seamos bondadosos pero de corazón.

Seamos hospedadores (Tito 1:8)

El Señor nos pide ser hospitalarios con los demás. Muchas veces creemos que las cosas van bien con nuestros amigos, pero todos tenemos necesidades. Debemos estar atentos para poder conocer las necesidades de los demás.

Puede ser que nuestro amigo este pasando por un momento difícil y podemos ayudarle en lo que necesite. La situación puede ser diferente en el futuro y nosotros estar en una posición similar, Dios enviará entonces a personas que nos ayuden, así como nosotros ayudamos a los demás. Jesús lo dijo, que seamos así como queremos que sean los demás con nosotros. 

Si quiero ser tratado con amabilidad, debo yo primero tratar con amabilidad. Si quiero que los demás me traten bien, primero yo debo tratar bien a los demás. Seamos pues buenos con los demás, pongámonos en lugar de ellos y actuemos como quisiéramos que alguien actuara con nosotros en iguales condiciones. 

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Muchas veces también lo que hacemos es juzgar a los demás, como los discípulos cuando le preguntaron a Jesús por la enfermedad de uno, si él había pecado o su familia. En lugar de juzgar a mi hermano debo mejor preguntar a Dios qué quiere que hagamos. 

No sabemos a quien

Como dice Hebreos 13:2 no nos olvidemos de la hospitalidad, pues algunos hospedaron sin saberlo ángeles de Dios. Vemos el ejemplo de Abraham que sin saberlo le dio de comer a ángeles, quienes luego le bendijeron. 

También la historia de Balaam, cuando fue llamado para maldecir al pueblo de Dios. En el camino el asna no iba por el camino, sino que se desviaba. Balaam no lo sabía pero un ángel cubría el camino. Algunas veces ayudamos a desconocidos, puede que ese desconocido sea enviado por Dios pero no lo podemos ver. 

Jesús también lo dijo a sus discípulos, quién de un vaso de agua a uno de estos pequeños no perderá su recompensa. Cuando hacemos bien a alguien no lo estamos haciendo a la persona, a Dios lo estamos haciendo. Por tanto debemos hacerlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.

Si somos hospitalarios, ayudamos al necesitado, no esperamos recompensa alguna y actuamos como si a Dios lo estamos haciendo, el Señor verá desde el cielo y ciertamente nos bendecirá. No sabemos a quien estamos ayudando, quizá sea un ángel de Dios enviado para bendecir nuestra vida, no perdamos la oportunidad y seamos buenos con todas las personas.

© Julio Torres. Todos los derechos reservados.

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Acerca Julio Torres

Siervo de Jesucristo, y amante de la palabra de Dios.

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