Palabra de autoridad

Sabe el sistema que somos los encargados de llevar una buena o mala noticia al pueblo y que si somos los voceros de la enfermedad más no de la salud entonces el pueblo enfermará más.

Un médico que habla más de muerte y no de la salud entonces su mente no puede dar sanidad ,porque no la cree a menos que haya algo que sea visible y poder creer según El en ese antídoto.

Por ejemplo, no es lo mismo el sistema inmunitario del que reside en el basurero que el de un ejecutivo que pasa en una oficina limpia.

El primero tendrá más fortaleza inmune y el segundo, el indigente puede comer cualquier comida, el ejecutivo no podrá comer de lo que come el indigente.

Así mismo, cuando alguien viene de un país de 1er mundo y nunca se ha expuesto a una comida de un país de tercer mundo entonces sus intestinos responden con diarrea, y al hacer frecuentes este tipo de alimentos parte de su vida entonces ya no tendrá dicho mal.

Más no así lo contrario, el de tercer mundo va a uno de 1er mundo y puede disfrutar de todo lo que le pongan por delante sin sufrir daño alguno, sencillamente porque el sistema inmunológico le protege.

Un médico puede decidir si realizar o no realizar Abortos, puede decidir si ejercer o no la Eutanasia, sabe y conoce sobre las drogas adictivas y puede decidir si usarlas o no para su consumo personal y autodesfigurarse, sabe si aprovecharse o no de su condición de autoridad sobre las personas.

Todo esto traerá repercusión en la vida del médico por supuesto tanto física como espiritual.

Un médico por lo general tiene larga vida física terrenal, pero siempre gozaba de una confianza sobre lo que hacía, ahora el miedo se ha apoderado de un buen grupo y los hace pensar diferente y protegerse tanto que están ahora más expuestos si se quitan ese gran ropaje, porque su sistema inmunitario ha decaído tanto que solo pueden estar con trajes especiales o espaciales.

Nunca un traje ha garantizado la vida de dichos colegas, pues aún usándolo han fallecido y otros han sobrevivido y muchos que no lo utilizan han vivido también y otros han fallecido. Pero el factor miedo y confianza debe ser puesto en juego.

La confianza en si mismo es un error, no debemos ser sabios en nuestra propia opinión, sino en Jesús quien nos dice que no hagamos acepción de personas.

Pero hablemos claros: un resultado de un examen de covid si genera acepción y más en este tiempo a aquellos que le temen tanto a la enfermedad y no palpan al enfermo con sus manos sino con guantes, sabiendo que la enfermedad no penetra la palma de las manos, ya que el fluir del médico al enfermo está en las manos y ese toque es una bendición al enfermo.

Hay que estar en dicha situación y saber lo que estoy describiendo en estas líneas que me quedo corto en hacerlo y explicarlo.

Un científico que está la mayoría de su vida tras de cuatro paredes y hace descubrimientos prácticamente a puertas cerradas, no puede saber lo que un médico clínico desarrolla a puertas cerradas, pues un campo complementa al otro, pero no significa que todo lo que el científico que pasa sólo en investigación sin platicar con enfermos le diga al médico clínico que haga todo lo que el descubra, esto será una verdad al 100 % pues el médico clínico puede aprender que la práctica le enseña aún detalles que los libros no explicaron o dijeron, e incluso los milagros que un médico puede ver y ser humilde de describir si es que no se avergüenza de decirlo, eso no lo podrá nunca el científico en sus puertas cerradas saber, pues no interactúa con otro ser humano enfermo en una práctica diaria.

Así que el Médico debe continuar poniendo en práctica su voz de autoridad en contra de las enfermedades de una manera sabía y correcta y no dejarse manipular en contra de aquellos a quienes tiene que curar con tan solo en muchas veces una palabra de consuelo y un: “No se preocupe “, “todo estará bien” o “haremos todo lo posible y que Ud. pueda recuperarse con la ayuda de Jesús nuestro Señor». “La cirugía será un éxito con la ayuda de Jesús». Eso implica una doble porción que el médico debe poner y ayudar más allá de lo que otros hacen.

La buena voluntad y el amor al hacer las cosas producen milagros en las personas, pero esos detalles pasan desapercibidos por todos los demás espectadores, más no para el enfermo que ha acatado la voz de autoridad del médico y sabe que Dios le usará para la recuperación de su mal.

Médico, no olvides, que la autoridad que tiene sobre las enfermedades te ha sido dada de arriba y no es procedente de ti, para que no te jactes o enorgullezcas ante Dios, pues sin Él, ninguna autoridad tendríamos sobre las enfermedades.

© Dr. Mauricio Loredo. Todos los derechos reservados.

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Acerca Dr. Mauricio Loredo

Me convertí a Cristo en mi cuarto año de medicina. Decidí en ese año darle mi carrera al Señor todopoderoso. Soy otorrinolaringologo por la Gracia De Dios, y servimos con mi familia activamente en la actualidad en la iglesia Local Betania.

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