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Animo para mujeres de Dios

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Mensajes Cristianos Predica de Hoy: Animo para mujeres de Dios

I. Dios nos creó con un propósito

La primera verdad que debemos tener presente como mujeres cristianas es que fuimos creadas por Dios con un propósito específico. No somos accidentes ni casualidades, sino que fuimos diseñadas por el Creador del universo para cumplir un propósito divino.

En Génesis 1:26-28, leemos cómo Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, y los bendijo con la capacidad de multiplicarse y llenar la tierra. Como mujeres, debemos recordar que fuimos creadas para ser colaboradoras del hombre en la tarea de gobernar y administrar la creación de Dios.

Además, en Efesios 2:10, se nos dice que somos hechura de Dios, creadas en Cristo Jesús para hacer buenas obras que Dios preparó de antemano para que las hiciéramos. Esto significa que tenemos un propósito específico en la vida y que Dios tiene un plan perfecto para nosotros.

II. Dios nos ama incondicionalmente

Otra verdad importante que debemos recordar como mujeres cristianas es que Dios nos ama incondicionalmente. No importa cuáles hayan sido nuestras decisiones, errores o fracasos, Dios sigue amándonos con un amor eterno y fiel.

En Jeremías 31:3, Dios dice: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia“. Y en Romanos 8:38-39, se nos asegura que nada nos puede separar del amor de Dios en Cristo Jesús nuestro Señor.

Es importante que recordemos esta verdad en los momentos en que nos sentimos solas, desanimadas o derrotadas. No importa cuántas veces hayamos fallado o cuántos obstáculos tengamos que enfrentar, Dios siempre estará allí para amarnos, protegernos y guiarnos por el camino correcto.

III. Como mujeres cristianas debemos confiar en la provisión de Dios

Como mujeres cristianas, debemos aprender a confiar en la provisión de Dios para nuestras vidas. Esto significa que debemos confiar en que Dios proveerá todo lo que necesitamos para vivir de acuerdo a su voluntad y para cumplir su propósito en nuestras vidas.

En Mateo 6:31-33, Jesús nos dice que no debemos preocuparnos por lo que comeremos, beberemos o vestiremos, porque nuestro Padre celestial sabe que necesitamos todas estas cosas. En lugar de preocuparnos, debemos buscar primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas nos serán añadidas.

Además, en Filipenses 4:19, se nos asegura que Dios suplirá todas nuestras necesidades según sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Debemos confiar en que Dios sabe lo que necesitamos y que nos proveerá todo lo que necesitemos en su tiempo perfecto.

IV. Debemos ser mujeres de fe y valentía

La fe y la valentía son dos características que debemos cultivar como mujeres cristianas. La fe nos permite creer en las promesas de Dios y confiar en que él cumplirá todo lo que ha dicho. La valentía, por su parte, nos permite enfrentar los desafíos y las dificultades con determinación y coraje, sabiendo que Dios está con nosotros y nos fortalecerá en todo momento.

En Hebreos 11:1, se nos dice que la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. Y en Filipenses 4:13, se nos asegura que podemos hacer todas las cosas en Cristo que nos fortalece. Debemos cultivar nuestra fe en Dios y creer que él tiene el control de todas las cosas.

En cuanto a la valentía, en Josué 1:9, Dios le dice a Josué que sea fuerte y valiente, porque él estará con él dondequiera que vaya. Debemos recordar que Dios está con nosotros en todo momento y que podemos enfrentar cualquier desafío con valentía y determinación, sabiendo que él nos fortalecerá y nos guiará en el camino correcto.

V. Debemos ser mujeres de oración y comunión con Dios

La oración y la comunión con Dios son esenciales en la vida de una mujer cristiana. Debemos cultivar un hábito de oración diario y buscar la presencia de Dios en todo momento.

En Filipenses 4:6-7, se nos dice que no debemos preocuparnos por nada, sino que en todo, por oración y súplica, con acción de gracias, presentemos nuestras peticiones delante de Dios. Y en Juan 15:5, Jesús nos dice que sin él no podemos hacer nada, pero que si permanecemos en él y él en nosotros, daremos mucho fruto.

La oración y la comunión con Dios nos permiten fortalecer nuestra relación con él y escuchar su voz en nuestras vidas. Debemos hacer tiempo para estar a solas con Dios y permitirle hablar a nuestro corazón y guiarnos en el camino que debemos seguir.

VI. Debemos ser mujeres que aman y sirven a los demás

Como mujeres cristianas, debemos ser mujeres que aman y sirven a los demás. En Juan 13:34-35, Jesús nos dice que debemos amarnos los unos a los otros como él nos ha amado, para que el mundo sepa que somos sus discípulos.

Además, en Mateo 25:35-40, Jesús nos habla de la importancia de servir a los demás, especialmente a aquellos que están necesitados. Debemos buscar oportunidades para ayudar a los demás y ser un reflejo del amor de Dios en el mundo.

VII. Debemos ser mujeres que perdonan

Finalmente, como mujeres cristianas, debemos ser mujeres que perdonan. El perdón es una de las características más importantes del cristiano, ya que es a través del perdón que podemos experimentar la liberación y la paz que solo Dios puede darnos.

En Mateo 6:14-15, Jesús nos dice que si perdonamos a los demás, también seremos perdonados por Dios. Y en Efesios 4:32, se nos insta a ser bondadosos y compasivos unos con otros, perdonándonos mutuamente, así como Dios en Cristo nos perdonó.

Debemos aprender a perdonar de corazón, no solo por obligación o para evitar conflictos, sino porque entendemos que el perdón es un acto de amor y de libertad. Perdonar no significa olvidar lo que nos han hecho, sino liberarnos del dolor y la amargura que esa situación nos ha causado.

En Colosenses 3:13, se nos dice que debemos perdonarnos los unos a los otros, así como Cristo nos ha perdonado. Y en Lucas 6:37, Jesús nos dice que no juzguemos y no condenemos, y que perdonemos para que también nosotros seamos perdonados.

El perdón nos permite sanar nuestras heridas y avanzar en nuestro camino con la confianza de que Dios está con nosotros en todo momento. Debemos aprender a perdonar como Dios nos perdona a nosotros y dejar en sus manos todas las situaciones que nos causan dolor y sufrimiento.

Conclusión

Como mujeres cristianas, debemos cultivar nuestra relación con Dios a través de la lectura de la Biblia, la oración y la comunión con él. Debemos ser mujeres de fe y valentía, amar y servir a los demás, y aprender a perdonar de corazón. Recordemos siempre que Dios está con nosotras y nos fortalecerá en todo momento. Confiemos en él y permitámosle guiar nuestros pasos en el camino que ha preparado para nosotras.

© Hilda Hernádez. Todos los derechos reservados.

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