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Un mundo secuestrado

Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Efesios 6:10-20

¿Sabían ustedes que nosotros vivimos en un mundo secuestrado? Lo más sorprendente es que la gente no se da cuenta de esto, a pesar de que es el secuestro más colosal de todos los tiempos. El gran secuestrador es Satanás y la víctima de este gran secuestro es el planeta Tierra.

Recordemos que Dios puso al ser humano en el hermoso huerto del Edén, allí en medio había dos árboles simbólicos con un enorme significado. Adán no tenía vida eterna, pero Dios le ofreció por medio del árbol de la vida.

El otro árbol era de la ciencia del bien y del mal. Dios se encargó de explicar al hombre qué sucedería si comían de aquel fruto, pero aquí entró en acción el gran secuestrador. Se acerca a Eva cuando estaba sola y le tentó a comer de aquel fruto prohibido. Eva creyó a Satanás y desechó el criterio de Dios, luego Adán hizo lo mismo. Desde entonces empezó el secuestro más grande de la historia.

No obstante, a partir de ese momento Dios dispuso que se pague el precio de rescate para liberar al ser humano. Precisamente Jesucristo pagó aquel precio con su vida. Ahora tenemos nuevo acceso al árbol de la vida (1 Corintios 15:22).

Aun así, la gente no quiere creer que ha sido engañada, no quiere reconocer que nuestro Padre celestial ya ha pagado el precio para el rescate del cautiverio en que estábamos. La Biblia menciona que aquel secuestrador será atado por mil años y que luego será echado al lago de fuego y azufre, donde permanecerá para siempre.

Este ser maligno sabe que le queda poco tiempo y ha inyectado males jamás imaginados por el hombre. Por eso dijo Jesús: “Confíen en mí, yo he vencido…” (Juan 16:33).

Si hoy pudiese volver a la vida alguno de los grandes hombres del pasado, quedaría sumamente alarmado, al ver tantos males en este mundo: inmoralidad degradante, violencia, sufrimiento, armas nucleares que amenazan con destruir la Tierra, etc.

Por otra parte, el hombre con su inteligencia ha producido maravillas tecnológicas en este tiempo. Ha sido capaz de enviar astronautas a la luna y varias naves al espacio cósmico; ha sido capaz de crear computadoras en miniatura, de enviar satélites a toda la órbita terrestre; ha sido capaz de vivir sin alimento cuarenta días, de vivir ocho minutos sin respiración debajo del agua, etc.

Sin embargo, el hombre puede vivir tan solo un segundo sin esperanza, se muestra impotente de resolver los principales problemas que agobian al ser humano y entonces ponen su esperanza en algo que no es lo correcto.

¿Se ha preguntado usted qué hubiese ocurrido si la primera pareja humana hubiese comido el fruto del árbol de la vida? ¡Cuán diferente sería este mundo!

No tendríamos los problemas actuales, nada de violencia, nada de guerra, un sistema educativo totalmente distinto, una vida comercial muy diferente. Todos aún vivirían y tendrían una salud excelente, no habría enfermos, no habría la industria del tabaco y del licor, no se necesitarían médicos, enfermeras, ni hospitales. No habría fuerzas policiales, cárceles ni prisiones. Todos estaríamos libres para producir cosas positivas, alimentarnos y vestirnos adecuadamente, sin preocuparnos por lo que vendrá mañana.

Tampoco habría las armas nucleares que hoy tenemos, no habría miseria, descontento, vidas frustradas. Solo reinaría la paz, la abundancia, la vida sería feliz, rebosante de interés y dispuestos todos para gozar y disfrutar la eternidad. Por desgracia el hombre le rechazó a Dios y lo sigue rechazando, no lo quieren escuchar, creen como Adán y Eva, que él no dice la verdad.

Consideremos Efesios 2:1, 2. Aquí se llama a Satanás, el Príncipe de la Potestad del Aire, es decir, él tiene el poder para sobrecargar el aire con sus impulsos malévolos y de esa manera transmitir a los hombres su naturaleza. Entendiéndolo mejor, nosotros no escuchamos nada porque él no transmite palabras, ni sonidos, él transmite actitudes, como: egoísmo, codicia, ira, celos, envidia, resentimiento, amargura, odio, etc.

En otras palabras, Satanás como Príncipe de la Potestad de Aire, opera en la gente sin que ésta siquiera lo sospeche, sobrecargando el aire con sus impulsos.

Así como un programa de radio puede ser transmitido y sintonizado en varias partes del mundo, así también Satanás envía sus actitudes a todos los hombres quienes sintonicen sus ondas, estarán obedeciendo lo que él quiere.

1 Pedro 5:8 dice de otra manera: “Sed sobrios y velad, porque vuestro Adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar”. Santiago 4:7 también nos advierte: “Someteos pues a Dios, resistid al diablo y él huirá de vosotros”. Debemos también obedecer el consejo del apóstol Pablo, en Efesios 6:10-20 y fortalecernos porque si Dios es con nosotros, ¿Quién contra nosotros? (2 Pedro 1:4; Apocalipsis 3:21).

Acerca Wilson Miranda

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