¡Lleven con ustedes mis huesos!

Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Génesis 47:29-31; 50:24-25

Objetivo:

Dedicar tiempo al análisis de la importancia del cuerpo y su relación con el alma que en él habita, y lo que sucede con él al momento de nuestra muerte. Para nuestra investigación estaremos utilizando el caso de Jacob y el de José, su hijo.

Introducción

A. A lo largo de mi travesía sobre esta tierra me ha tocado participar directa o indirectamente en más de 200 funerales. Para algunas personas esta cantidad puede parece exagerada y para otras es algo, simplemente, común.

B. Si me preguntara cuál de estos funerales es el que más logro mantener fresco en mi mente, obviamente, mi respuesta sería una de fácil comprensión: el de mi padre. Pero, no estoy pensando en éste. Mi mente está enfocada en otro funeral.

C. En este caso, ni tan siquiera logro identificar su rostro. Si recuerdo el lugar: Ponce Memorial. No recuerdo su nombre y mucho menos la fecha. Pero, ese elemento que me obliga a mantenerlo fresco en mis recuerdos es que esa noche y ese día no había un cuerpo dentro de un ataúd.

D. Por primera vez predicaría en un velatorio y no existía un cuerpo; sólo una vasija llena de cenizas.

I. Ese Día Inicié Una Búsqueda…

A. No me pregunten de qué predique; no lo recuerdo. La razón por la que no puedo olvidar ese funeral en particular fue porque me enfrenté con una situación para la cual creía que tenía las respuestas. Pero, me equivoqué…

B. Pensaba que la cremación de un ser humano era simplemente un proceso donde se aceleraba lo que la naturaleza haría por sí sola. Eso era lo que había aceptado y eso era lo que daba por respuesta a quien me preguntaba.

1. Pero en lo más profundo de mi alma existía un cabo suelto que no lograba amarrar a la forma como interpretaba el suceso. Algo no «cuadraba», pero no sabía lo que era. No lograba identificar «esa pieza» que faltaba en mi rompecabezas.

2. La búsqueda se hacía a nivel de mi sub-consciente. Era algo a lo que no le dí atención de forma premeditada. Lo que aparecía era simplemente porque me topaba con la información en el camino y no porque iba mirando a ver que era lo que había.

C. Desde aquel día hasta hoy han pasado como unos 8 años, más ó menos.

II. Lámpara Es A Mi Pies Tu Palabra (Salmo 119:105)

A. Después de aquella noche, jamás sospeché que unos versos que he leído decenas de veces, guardaban en su interior, la respuesta a lo que en mi opinión es esa pieza del rompecabezas que faltaba.

B. Cuando aludo a la palabra de Dios me estoy refiriendo a unas porciones de la misma que resultan intrigantes en cuanto al por qué del pedido. Veamos los textos.

1. 27 «E Israel habitó en la tierra de Egipto, en Gosén; y adquirieron allí propiedades y fueron fecundos y se multiplicaron en gran manera. 28 Y Jacob vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; así que los días de Jacob, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años. 29 Cuando a Israel se le acercó el tiempo de morir, llamó a su hijo José y le dijo: Si he hallado gracia ante tus ojos, por favor, pon ahora tu mano debajo de mi muslo y trátame con misericordia y fidelidad: Por favor, no me sepultes en Egipto. 30 Cuando duerma con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el sepulcro de ellos. Y José respondió: Haré según tu palabra. 31 Y Jacob dijo: Júramelo. Y se lo juró. Entonces Israel se inclinó en adoración en la cabecera de la cama.» (Génesis 47:27-31)

2. 24 «Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir, pero Dios ciertamente os cuidará y os hará subir de esta tierra a la tierra que El prometió en juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob. 25 Luego José hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os cuidará, y llevaréis mis huesos de aquí. 26 Y murió José a la edad de ciento diez años; y lo embalsamaron y lo pusieron en un ataúd en Egipto.» (Génesis 50:24-26)

3. 19 «Y Moisés tomó consigo los huesos de José, pues éste había hecho jurar solemnemente a los hijos de Israel, diciendo: Ciertamente os visitará Dios, y entonces llevaréis de aquí mis huesos con vosotros.» (Éxodo 13:19)

C. En estas tres secciones hemos podido apreciar claramente una secuencia de eventos en las vidas de Jacob, José, su hijo y en la de Moisés como ejecutor directo de la extracción de los huesos de José al momento del éxodo.

D. En adición, si vamos un poco más al pasado notaremos que la razón del pedido de Jacob a José radica en que éste es el único de sus hijos con el poder de ejecutar su deseo. Su hijo debía llevarlo a la cueva en Macpela y allí debía sepultarlo. Tan claro está el asunto que el Faraón al escuchar a José lo concedió inmediatamente.

1. 4 «Y cuando pasaron los días de luto por él, habló José a la casa de Faraón, diciendo: Si he hallado ahora gracia ante vuestros ojos, os ruego que habléis a Faraón, diciendo: 5 »Mi padre me hizo jurar, diciendo: ‘He aquí, voy a morir; en el sepulcro que cavé para mí en la tierra de Canaán, allí me sepultarás.’ Ahora pues, te ruego que me permitas ir a sepultar a mi padre, y luego volveré. 6 Y Faraón dijo: Sube y sepulta a tu padre como él te hizo jurar. 7 Entonces José subió a sepultar a su padre, y con él subieron todos los siervos de Faraón, los ancianos de su casa y todos los ancianos de la tierra de Egipto…. 12 Sus hijos, pues, hicieron con él tal como les había mandado; 13 pues sus hijos lo llevaron a la tierra de Canaán, y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpela, frente a Mamre, la cual Abraham había comprado de Efrón hitita, junto con el campo para posesión de una sepultura. 14 Y después de sepultar a su padre, José regresó a Egipto, él y sus hermanos, y todos los que habían subido con él para sepultar a su padre.» (Génesis 50:4-7;12-14)

E. Todavía nos resta mencionar la importancia de percibir que Moisés no delega en la acción de extraer los huesos de José, específicamente antes de salir de Egipto. ¿Por qué esta acción es tan importante, al grado que Moisés mismo se encarga de ella? ¿Qué es lo que está sucediendo con los huesos de José?

1. Y Moisés tomó consigo los huesos de José, pues éste había hecho jurar solemnemente a los hijos de Israel, diciendo: Ciertamente os visitará Dios, y entonces llevaréis de aquí mis huesos con vosotros.» (Éxodo 13:19)

F. ¿Notaron el énfasis en la parte inicial del verso: «Y Moisés tomó consigo los huesos de José…»?

1. «…Simeon of Kitron said: The sea saw it, and fled (Ps.114:3)- for the sake of [him of whom it is written], and he fled, and got him out.» (Midrash Rabbah, Vol. II. page. 812.4)

G. Se atribuye esta acción a los huesos de José; y es esta una de las razones por las que Moisés no delega a nadie; El toma «consigo los huesos de José.»

1. Veamos el contenido del verso citado en la literatura rabínica. Ya sabemos que nos referimos a Salmo 114:1-3.

a. 1 «Cuando Israel salió de Egipto, la casa de Jacob de entre un pueblo de lengua extraña, 2 Judá vino a ser su santuario, Israel, su dominio.3 Lo miró el mar, y huyó; el Jordán se volvió atrás…»

III. Qué Sucedió Con Los Huesos de José

A. No sé si a usted todo esto que hemos escuchado o leído le ha provocado más preguntas que respuestas, pero lo cierto es, que no estamos acostumbrados a este tipo de análisis.

B. Por lo tanto, debemos preguntarnos o auto-evaluarnos en cuanto a nuestra actitud psico-emocional mientras vamos avanzando sobre este territorio, tan y tan interesante.

C. Nunca debemos olvidar que el efecto de una lectura se mide de forma más eficaz cuando logramos percibir cambios a nivel emocional. ¿Qué tipo de pensamientos, sentimientos y emociones está generando lo que escucho?

D. El relato de las cosas, que los rabinos hace miles de años interpretaron, nos obliga a continuar nuestra búsqueda porque al no haber sido testigos oculares del evento estamos condenados a vivir solamente con lo que escribieron aquellas personas que fueron partícipes del momento histórico.

IV. Es Como Si José Mismo Estuviera Allí

A. Bueno, ahora si vamos a abandonar la superficie. Ahora, vamos a dejar atrás lo que se puede percibir con cierto grado de facilidad. Lo primero que vamos a hacer es trabajar con la palabra hebrea utilizada para referirse a los huesos, en este caso, los de José.

B. La palabra para huesos es, étsem, (Strong)

C. Pero, la experiencias de la vida nos enseñan que quien busca encuentra y esto es verdad siempre y cuando busque sin rendirse hasta encontrar. De lo contrario, son simples palabras para quien todavía no ha vivido la experiencia a la que aludimos.

D. Lo interesante de esta palabra es una que esta muy cerca. Es más, diríamos que demasiado cerca como para que no la tomemos en consideración. Es tan importante, que es ella la que nos permite comprender porqué Moisés llevó los huesos de José consigo mismo.

E. Al escribirse esta palabra tiene las mismas consonantes, solo varían las vocales. Veamos cuál es y comparémoslas.

1. Primero, la primera: étsem;. Según usada en el relato de Génesis debe leerse como atzamot. Ahora la segunda: atzmuto. Si usted consulta el Diccionario Bíblico Hebreo-Español, página 583-584, percibirá de forma impactante que la misma palabra también significa «fuerza o poder.»

«Su esencia, su fuerza, su poder.» [la de José]

V. ¿De Qué Estamos Hablando?

A. ¿Qué sabía Moisés y aquel pueblo con relación al alma y su envoltura, entiéndase el cuerpo? Obviamente, los huesos son utilizados como una expresión metonímica para referirse a través de ellos a todo el cuerpo que se sostiene a través de su armazón.

B. Conforme el pensamiento o interpretación hebrea los huesos, o sea el cuerpo, conservan la esencia del poder del alma que en ellos habitó. ¡Uff, ahora sí que el asunto se torna un tenso!

C. Estas dos palabras tienen entre sí una íntima e inquebrantable relación.

Conclusión:

A. Unos ocho, quizá diez años han pasado de aquel funeral sin cuerpo. Casi una década ha pasado para poder estar listo para comprender lo que en aquel momento eran sólo un conjunto de preguntas sin respuestas.

B. Ahora, finalmente, podía recibir y comprender la información donde los huesos, en representación del cuerpo donde habitó y/o habita nuestra alma, tienen entre sí una relación que trasciende la muerte.

C. Todavía quedan otras preguntas flotando en mi mente, pero Ha Shem, El Eterno, las responderá cuando este listo para comprenderlas. Por ahora, en lo que respecta a mi persona, no veo para la cremación un argumento bíblico que la pueda sostener como una opción a la que un cristiano debe acercarse.

D. Aunque todavía puedan quedar preguntas sin respuestas, entiendo que, ha quedado claro que la relación entre el alma y la vasija que la contiene va más allá de la tumba.

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