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El buscador de perlas

Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Mateo 13:45-46

INTRODUCCIÓN:

Los discípulos le hicieron a Jesús una pregunta interesante: “¿Por qué les hablas por parábolas?”. Su respuesta ha puesto a pensar a unos y a otros, cuando les dijo: “Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado”. Y a esto añadió otra razón más, diciendo: “Porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden” (Mateo 13:10-17).

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Semejante respuesta pone de manifiesto que son los hijos de Dios los que tenemos el derecho de conocer “los misterios del reino”. Las parábolas de Jesús tuvieron el propósito de confrontar a un pueblo incrédulo porque si no querían saber la verdad tampoco la entendieren. Para mucha gente una parábola es algo sin sentido.

Pero para un creyente, las parábolas han sido uno de los más grandes y extraordinarios métodos de  enseñanza que Jesús nos dejó. Y por la familiaridad que ellas nos ofrecen hay un riesgo que debe ser enfrentado, eso es que al leer las parábolas las veamos tan sencillas que solo percibamos una sola enseñanza debido a la familiaridad y cotidianidad a las que Jesús hizo referencia.

Considere, por ejemplo, la parábola de la oveja perdida, el hijo pródigo, el sembrador, el buen samaritano, entre otras. Sin embargo, sin bien es cierto que las parábolas son sencillas, hay profundas verdades y misterios que deben ser revelados al creyente. De allí la necesidad de excavar en ellas los secretos que permanecen ocultos. Hay una verdad del reino de Dios en ellas. Ese fue uno de los énfasis de Jesús.

La frase distintiva de la gran mayoría de las parábolas es “…porque el reino de los cielos es semejante a…”. El asunto es que si usted quiere saber cómo es el reino de los cielos, lea e investigue las parábolas de Cristo.

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Hoy analizaremos una de ellas que nos invita a ir más allá de lo que leemos. Veamos, pues, cómo en una parábola tan corta, tenemos verdades tan grandes. A qué se asemeja el reino de Dios según esta parábola. Cuál es el su secreto. Veamos.

I. QUE DETRÁS DE ESA JOYA INVALUABLE HAY UN DUEÑO INCOMPARABLE

a. El Padre poseía la Perla desde el principio (Juan 10:30).

Este uno de los asuntos sublimes de esta parábola. Esta “perla” no se formó como las más valiosas perlas que se conozcan y las que conoceremos cuando estemos con el Señor. Una de las doctrinas más seguras y defendidas para todo verdadero creyente es la que nos habla de la Deidad de Dios, donde conviven con igualdad de sustancia, pero con una persona diferente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Nos regocijamos al decir que nuestra fe en la Trinidad es una de las doctrinas cardinales que más sostenemos y por las cuales entendemos la existencia del mundo y nuestra salvación. Jesucristo es Dios no solo es el Hijo sino que también es Dios con nosotros, como lo diría la profecía que escribió acerca de su naturaleza eterna.

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Cuando Jesús dijo “yo y el Padre uno somos” habló en el contexto de la metáfora de las ovejas a quienes él y el Padre conocen y las sostiene en sus manos. Por supuesto que los fariseos reaccionaron ante este pretensión. El Padre poseía esta “Perla” desde el principio, porque era uno igual a él. Esa Perla estuvo siempre en ser.

b. El Padre entregó la Perla por amor al mundo (Juan 3:16).

Lo que nos llama la atención en esta parábola es que esa perla fue encontrada fuera de su propietario. Fue traída a un lugar especial para ser hallada. Juan 3:16 nos revela que Dios no se quedó con la Perla de mayor precio. Por amor al mundo, Dios la entregó para que nosotros la viéramos, la contempláramos y al final tomáramos alguna decisión con ella.

Amados hermanos, la verdad del amor de Dios por un mundo que no lo merece llega a un plano incompresible. Dios no tenía necesidad de crearnos porque en la eternidad ya contaba con el amor del Hijo (la perla preciosa) y el Espíritu Santo. Él seguiría siendo Dios con o sin nosotros. Entonces, ¿para qué nos creo?

Porque quiso hacer a alguien objeto de su amor. Nos creo para amarnos. El amor de Dios ya era tan grande que él quiso crear un universo y al hombre para darle ese amor abundante. Bien sabía Dios que ese hombre hecho a su imagen y semejanza le fallaría, de allí la frase “de tal manera amó Dios al mundo”. ¿Se imagina al Padre enviando a esa Perla de alto precio por amor a nosotros?

c. El Padre espera que esa Perla sea buscada (Juan 1:11, 12).

El dueño de la Perla la puso en el “mercado” de este mundo. Bien sabía él que habría muchos mercaderes en búsqueda de esa piedra preciosa. Pero como mercaderes al fin, algunos la tomarían y otros la rechazarían.  El dueño de la Perla sabía que eso pasaría, de allí lo que nos dice Juan 1: 11, 12. El texto revela que Cristo primero vino a los suyos, eso es a su pueblo, pues la salvación viene de los judíos, pero tristemente el pasaje nos dice que “ a lo suyo vino, y lo suyos no le recibieron”.

Cómo se sentirá el dueño de la Perla al ver que aquellos quienes eran los primeros en obtener esa Perla, la despreciaron. ¿Ha visto cómo los principales líderes judíos despreciaron la hermosa Perla? Sin embargo, otros mercaderes la buscarían, y al encontrarla la harían suya, entre los que estamos nosotros. Observe lo que nos dice el texto: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hijos de Dios”. Solo puedo imaginarme el regocijo del Dueño de la Perla, pues cada vez que alguien la encuentra hay gozo en el cielo.

II. QUE ESTA PERLA PRECIOSA ENCUENTRA SU MÁS ALTO PRECIO EN LA PERSONA DEL SEÑOR JESUCRISTO

a. Es la segunda persona de la Trinidad (Isaías 9:6).

Cuando uno busca las características del altísimo valor de aquella Perla, tiene que ir a la palabra revela donde se nos habla acerca de la segunda persona de la Trinidad. Isaías dijo que Cristo posee todo el “principado”. Eso significa que nadie lo aventaja en su poder y señorío. Pero también nos dice que en su naturaleza se conjugan un nombre que primero es Admirable. Quién puede negar que aquella Perla es admirable. Pero también es Consejero.

Él posee la sabiduría desde el principio pues este mundo es un reflejo de ella. Por lo tanto, su consejo a través de la palabra dejada, es la fuente de la vida abundante y feliz. Pero aquí se nos dan otros títulos que son la cumbre de la Divinidad, al decirnos que él es: “Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz”. Con esto el profeta nos dice que esa Perla de tan alto precio es Dios mismo. Vea que lo llama Dios y Padre. Esos títulos solo son aplicables a la primera persona de la Trinidad. Amados, no puede haber una perla de mayor valor que esta. Su valor es estimado en lo que vale Dios por sí mismo. ¿Cuánto vale Dios es la pregunta?

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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