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La humillación, camino a la exaltación

Predicas Cristianas…. Predicaciones Cristianas

2 Crónicas 7:14

Introducción.

El rey Salomón oró a Dios para dedicar aquel majestuoso lugar para el servicio a Dios. El contenido de la oración de Salomón es material de estudio, pero queremos detenernos no en su oración sino en parte de la respuesta de Dios a esta oración.

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A partir del versículo 11, de este capítulo 7, se nos revela la respuesta de Dios al rey Salomón.

Primero: Habían pasado meses, quizás años, desde la oración de dedicación de Salomón (capítulo 6).

Después de todo ese tiempo, Dios le responde a Salomón y le dice: “Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio. Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar;” (2 Crónicas 7:12, 15).

A veces buscamos respuestas inmediatas a nuestras oraciones y, cuando no sucede nada, y Dios se demora en responder, nos preguntamos si Dios nos ha escuchado. Dios sí escucha, y debemos confiar en que nos responderá en el momento adecuado. [1] “Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias.” (Salmo 34:17).

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El Señor alienta a Salomón al decirle que había elegido aquel lugar por casa de sacrificio. …porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre. (2 Crónicas 7:16).

De manera que la construcción del templo no había sido en vano. Todo el gasto material, la inversión financiera, los recursos humanos, y todo el esfuerzo del pueblo que se pusieron en función de aquella edificación.

Tener la aprobación de Dios en lo que hacemos para su obra y a favor de Su iglesia y de los perdidos en el pecado, es una divisa que enriquece la vida de todo obrero cristiano, no importa el área en la que se desarrolle. Contar con el consentimiento divino en todo buen empeño a favor del reino, se convierte en un motor impulsor que nos mueve a mayores esfuerzos y a emprender nuevas y más elevadas metas en el ejercicio del liderazgo y el servicio cristiano.

Segundo. Dios no descarta la posibilidad que, por conductas inconsecuentes del pueblo de Israel, al asumir actitudes obstinadas y por practicar la idolatría, podía venir juicio sobre la nación. La lluvia podía ser suspendida, las langostas podían destruir los campos, la agricultura podía ser devastada y por ende afectar la alimentación del pueblo.

Incluso el juicio divino podía estar dirigido a tocar la salud del pueblo. Si tales circunstancias se dieran, Dios le dice a Salomón lo que deben hacer para alcanzar el perdón y volver a experimentar el favor divino sobre ellos.

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Dios le da cuatro condiciones para el perdón y la restauración: (1) humillarse y admitir los pecados, (2) orar a Dios pidiendo perdón, (3) buscar a Dios continuamente y (4) volverse de los malos hábitos. [2]

Este versículo, posiblemente más que ningún otro de la Escritura, expone los requisitos para que Israel reciba las bendiciones de Dios. Debió poseer una significación especial para sus destinatarios originales, quienes habían comprobado la veracidad de lo que Dios comunicaba a Salomón. Es el camino seguro a la restauración y avivamiento de todas las edades.

Si cumplimos las condiciones, las promesas tienen seguridad de cumplimiento. [3] Dios lleva a cabo sus propósitos soberanos en concierto con las oraciones de sus hijos (Filipenses 1.9; Santiago 5.16). [4]

I. LA HUMILLACIÓN ES EL PRIMER REQUISITO DIVINO PARA LA RESTAURACIÓN Y EL AVIVAMIENTO.

Es interesante que el primer requisito que Dios le establece a su pueblo, para que alcanzar perdón y misericordia, sea precisamente “si se humillare mi pueblo”. La versión DHH lo traduce “…y si mi pueblo, el pueblo que lleva mi nombre, se humilla…”. Si el pueblo asume una actitud humilde, sumisa y decide humillarse a sí mismo, entonces la respuesta divina no se hará esperar a favor de ellos.

En el sentido literal, la humillación es la acción y el efecto de humillar. Este verbo tiene varias acepciones en su significado literal, entre los que nos interesan por estar asociado al contexto bíblico, están:

Inclinar o doblar una parte del cuerpo, como la cabeza o la rodilla, especialmente en señal de sumisión y acatamiento.

  • Abatir el orgullo y la altivez.
  • Hacer actos de humildad.
  • Arrodillarse o hacer adoración. [5]

No caben dudas que la humillación capacita al hombre para entrar por el camino del genuino arrepentimiento.

Es el antídoto por excelencia contra el orgullo y la altivez, el egoísmo y la autosuficiencia, las cuales no deben tener lugar alguno en la vida de los cristianos. El rey David, dice en uno de sus salmos: “El SEÑOR es excelso, pero toma en cuenta a los humildes y mira de lejos a los orgullosos.” (Salmo 138:6 NVI; Cf. Isaías 57:15; 1 Pedro 5:5).

La importancia de la humildad como virtud, surge del hecho de que es parte del carácter de Dios. En el Salmo 113:5-6 se representa a Dios como incomparablemente elevado y grande, y sin embargo se humilla (se inclina) a prestar atención a las cosas que han sido creadas.

¿Quién es como el Señor nuestro Dios, que está sentado en las alturas, que se humilla para mirar lo que hay en el cielo y en la tierra?” (Salmo 113:5-6 LBLA). [6] Es bueno saber que el Dios que se humilla y se sienta en la gloria también hace que los humildes sean bendecidos (Filipenses 2:1-8).

Jesús se humilló a sí mismo para venir a ser carne y luego para ser hecho pecado al ir voluntariamente a la cruz (Filipenses 2:1-11). La experiencia de Cristo prueba que la exaltación siempre sigue a la humillación. Su vida, muerte y resurrección son la prueba eterna de que la manera de ser exaltado es humillarse ante Dios. No hay gozo o paz en el orgullo y la vanagloria. Cuando tenemos el sentir sumiso que Cristo tenía, tendremos el gozo y la paz que sólo Él puede dar. [7]

Acerca Pastor David N. Zamora

Ministro Ordenado de las Asambleas de Dios, Pastor Principal de la Iglesia Misionera, A.D.,Inc., Tampa, Florida, EUA. Siendo muy joven comienza a servir al Señor en la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios), de Las Tunas, donde se desempeña como maestro bíblico desde el año 1978. Su intensa y activa labor Pastoral en Cuba comienza en Enero de 1991. En abril de 1996 se gradúa de Bachiller en Teología y Biblia, por los Estudios Dirigidos de Superación Bíblica (EDISUB) de las Asambleas de Dios en Cuba. Obtiene su Licenciatura en Teología por medio del Instituto de Superación Ministerial de las Asambleas de Dios de América Latina (ISUM). El Pastor Zamora lleva 41 años de casado con su esposa Raquel González. De esta unión matrimonial nacieron dos hijos: Merlyn David y Otoniel Zamora, quienes se desempeñan activamente, como Ministros de Música y Predicadores del evangelio de Jesucristo. http://www.ministeriodavidzamora.com/Biografia.html

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Un comentario

  1. Haydelis Martén Camejo

    Gracias Pastor,es cierto que en un corazón donde Cristo reina la humillación es el cimiento. Continué hacia delante considero que aún le resta camino por andar en su ministerio.

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