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Contando los días con sabiduría

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Salmo 90

INTRODUCCIÓN:

La llegada de un fin de año nos lleva a la obligada pregunta: ¿Qué uso le hemos dado a la vida que Dios nos dio? ¿Qué hicimos este año que honró o deshonró al Señor? ¿Cuál será el balance final de nuestras vidas al término de este lustro pasado? ¿Como llegamos al final de este año? Se nos ha dicho que el tiempo es el mejor juez que evalúa nuestras decisiones y nuestras acciones.

Esto lo decimos porque hay muchas personas que desperdician su preciosa vida en situaciones pueriles del diario vivir. Es una falta de sabiduría, de prudencia y de justicia no darle a la vida el uso que Dios espera que hagamos de ella. El presente salmo es todo un desafío que nos presenta en una manera contrastada lo temporal y lo eterno.

Es un salmo que le pertenece a Moisés, el mismo autor de los primeros cinco libros de la Biblia. Moisés conoció muy bien las edades traducidas en días y años. Él hace alusión a los días que pasamos en la tierra bajo una visión fugaz, pero también a lo que significan los días bajo la visión divina. Sobre el paso de los días y los años, John Haggai ha dicho: “El ayer es un cheque cobrado; el mañana es un pagaré. Hoy es efectivo en manos para usarlo; inviértelo”.

Moisés vivió 120 años. Su vida tuvo tres etapas. Los primeros 40 años los vivió en Egipto donde se educó con los mejores estudios de la época; eso le hizo ser poderoso en sabiduría y en palabras (Hechos 7:22).

Después pasó 40 años el desierto, pastoreando las ovejas de su suegro Jetro; eso lo hizo dócil y manso. Y sus últimos 40 años los dedicó a pastorear a una nación de unos dos millones de personas. De modo, pues, que cuando él dijo: “…Enséñanos a contar nuestros días que traigamos al corazón sabiduría…” tenía autoridad para hacer esta petición. Cuando contamos nuestros días, según la contabilidad de Moisés, encontramos una gran aprendizaje. Consideremos cuáles son.

I. CUANDO CONTAMOS LOS DÍAS CON SABÍDURIA APRENDEMOS QUE NUESTRO DIOS NUNCA CAMBIA

a. Antes de todo él es Dios (vers. 2-4).

Cuando más avanzamos en nuestra edad, más descubrimos la eternidad de Dios. Mientras el hombre descubre más galaxias, no solo se da cuenta cuán grande es Dios, sino también cuán eterno es Él. ¿Desde cuándo existe Dios? Bueno el texto nos da una idea, al decirnos: “…Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo…” Este texto confirma que no hubo un tiempo cuando Dios no haya existido ni tampoco habrá un tiempo cuando Dios no existirá.

El hombre es hijo del tiempo; Dios se mueve en la eternidad.

Él es tan eterno que la eternidad no alcanzará para conocerle. Es por eso que el salmista dice que: “…Mil años delante de tus ojos son como el día de ayer que pasó…” (vers. 4).

¿Cuántos años tiene el universo? Bueno, lo primero que decimos es que no es tan viejo como lo hace ver la ciencia. Los millones o miles de millones que le ponen a ciertos descubrimientos, no es sino el capricho de ideas y postulados, pero que no tienen asidero cierto. Pero aún si el universo fuera tan viejo, para el Señor son pocos días. Recordemos que él es el YO SOY. La verdad es que cada año que pasa nos vamos adentrando a esa eternidad. Dios es el eterno “yo soy”. En eso consiste su eternidad.

b. El Dios de cada generación (vers. 1)

Dios ha tenido cuidado de su creación “de generación a generación”. Mateo y Lucas nos hablan de esas generaciones comenzando de Adán hasta el mismo Cristo. Los expertos en otros estudios (distinto a las suposiciones científicas) ubican la edad de la tierra en unos 6.000 años. Durante todo ese tiempo las personas obedientes que les tocó vivir las distintas generaciones, supieron del cuidado de Dios.

El pueblo de Israel que duró unos 40 años en el desierto supo que Dios fue su refugio durante ese largo peregrinar, aunque ellos se revelaron una y otra vez con Dios. Cada año que cierra su siclo nos conduce a una mirada al pasado para recordarnos cómo fue la protección de nuestro Dios en las diferentes estaciones del año.

Él fue nuestro refugio cuando las cosas estuvieron más difíciles y lo ha sido cuando todo parece normal. Él fue nuestro refugio cuando no tuve un trabajo, cuando un familiar se murió, cuando una enfermedad se hizo presente y cuando vi sufrir a mis amados que viven en otras partes. No hay una generación que se haya sentido huérfana de Dios.

II. CUANDO CONTAMOS LOS DÍAS CON SABIDURÍA APRENDEMOS CUÁN BREVE LLEGA A SER LA VIDA

a. Los años entre 70 y 80 no más (vers. 10)

El plan original de Dios era que los hombres fueran eternos. Recordemos que el hombre fue hecho a imagen y semejanza divina; esto planteaba que el hombre fuera inmortal. Pero el resultado del pecado ha sido la muerte física y la espiritual. Génesis 3 nos muestra en detalle que la muerte fue la consecuencia directa del pecado contra Dios. Pero aún después de la caída el hombre mantuvo destellos del plan original divino, por cuanto las personas alcanzaron a vivir cerca de un milenio (Génesis capitulo 5).

Después del diluvio y la llegada de los patriarcas, los hombres alcanzaron a vivir 120 años. Pero después de esto, los “años de nuestra edad” son 70 u 80 años. Así que la vida simplemente es breve con todo. ¿Qué decir de los niños que mueren en edad temprana? De modo, pues, que al lado de la eternidad, nuestra existencia es apenas un granito de arena en la inmensidad del mar.

b. “…Acabamos nuestros años como un pensamiento…” (vers. 9).

En este símil pareciera que el salmista hubiese llegado a la más mínima expresión al comparar todo lo temporal en nosotros. Decir que acabamos los años como un pensamiento es decir que la vida humana, vista desde arriba solo es comparada con una milésimas del tiempo.

¿Cuánto dura un pensamiento?

Tiene que irse rápido porque hay otro que está a la puerta tratando de entrar ¡Sencillamente viene o se va! Así que a lo que llamamos “toda una vida”, hablamos del proceso que incluye nacer, crecer, envejecer y morir, antes los ojos de Dios es apenas un instante; algo insignificante como un abrir y cerrar de ojos.

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590 o escríbale a pastorjulioruiz55@gmail.com.

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2 comentarios

  1. Gracias Pastor un mensaje muy ilustrativo. Que Dios siga bendiciendo su obra, gusto enorme cada vez que nos regala su aporte.

  2. Gracias pastor para mi en lo personal me a sido de mucha bendición y como predicador me a servido como una buena guía de estudio

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