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El efecto de la productividad

Predicas Cristianas… Predicaciones Cristianas

Texto: Eclesiastés 9:10

Introducción:

Una de las cosas más importantes para Dios son la gente, y lo segundo más importante para Dios, es el servicio con excelencia, hay muchas personas que se quejan por lo que no tienen, y no saben aprovechar lo que ya se les ha dado, la Palabra nos enseña que debemos adquirir conocimiento y sabiduría para hacer nuestro trabajo con dedicación.

1. La igualdad de oportunidades no existe

Muchas veces nos preguntamos cómo podemos saber cuál es la voluntad de Dios, pero lo más importante es esforzarnos y hacer nuestra labor con excelencia, goza el trabajo que haces, a veces no tienes una palabra angelical que te ofrezca instrucciones, pero debes hacer lo que a tu mano viene y hacerlo bien para el Señor.

Toma tus decisiones según la inteligencia y sabiduría que Dios te ha dado, esa es la mejor forma de saber cuál es Su voluntad, no siempre necesitamos que Dios nos hable, ya que la respuesta está en utilizar lo que nos ha dado y pensar según lo que Él ha puesto en nosotros.

(Eclesiastés 9:11) continúa: Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos.

En este verso Salomón explica que no todos tienen el mismo talento o el mismo llamado, tal vez no seas ligero ni elocuente, fuerte o sabio, quizá no tengas la oportunidad que otros tienen, pero seguramente, tienes tus oportunidades, la vida se trata de descubrirlas y aprovecharlas, la gente se queja por lo que no tiene, y no aprovecha lo que sí se le ha dado.

Hay quienes dicen: Si yo hubiera tenido la oportunidad de aquel…

Pero no fue así y de nada sirve lamentarse, así que lo mejor es enfocarse en la posibilidad que tienes ¿Cuántos reconocen que han desperdiciado alguna oportunidad en su vida? ¡Claro que sí!, todos podemos identificar más de una, porque se nos han presentado de diversas formas, ya que somos diferentes.

Desde el principio, Dios no fue igual con Caín y Abel a quien dio un trato especial porque fue obediente, a veces queremos iguales oportunidades, pero no queremos asumir las mismas responsabilidades, por eso, debemos encontrar nuestra posibilidad en nuestro entorno personal, en cierta ocasión, fui a un lugar donde vendían panchos Coquito y empecé a calcular cuánto se ganaba con ese negocio.

Seguramente la persona que preparaba los panchos no se lamentaba por no ir a la universidad, sino que aprovechó la oportunidad que tuvo de emprender un negocio, las oportunidades le llegan a todos, pero cuando codicias las de otros, no ves las tuyas porque permites que tu corazón se llene de envidia, cuando jugaba futbol aproveché la oportunidad que me dieron, no me lamenté por ser mal jugador, hice lo que podía, me esforcé por aprovechar la oportunidad en ese momento.

Siendo estudiante, del instituto bíblico tomé la oportunidad de predicar en el aire libre porque eso era lo que tenía al alcance, sabía que me llamaban a predicar porque el pastor invitado no llegaba, pero yo aprovechaba la ocasión porque sabía que esa era la oportunidad que tenía, algunas personas pueden decir: Él mejor jugador de baloncesto mide dos metros, tiene 5% de grasa corporal, es moreno, ¡así quién no juega bien!

Pero pregúntale a ese jugador cómo era antes de ser aceptado en el equipo, seguramente te contaría que fue rechazado la primera vez que intentó ingresar, pero se preparó, entrenó duro y regresó para ser aceptado, ¿sabe cuál es la enseñanza?

No te lamentes por las oportunidades que otros tienen y pide perdón por las que tú has desperdiciado.

Prométele a Dios que no dejarás pasar otra oportunidad, aprovecha que tienes un trabajo y hazlo bien para gloria de nuestro Padre, el éxito no es de los fuertes ni de los elocuentes, sino de quien toma y aprovecha su oportunidad, enfócate en tu realidad y vívela para el Señor, y por sobre todas las cosas se feliz con lo que haces, disfrutando de tu tiempo y de cada oportunidad que se te presente.

2. Los talentos y la productividad (Mateo 25:14-29)

Hay gente que se la pasa estudiando a Dios ¿Crees que Dios se complace de la gente que lo estudia?, ¿usted cree que Él los recompensa?

Aprender de Él solamente los convierte a las personas en estudiantes, pero no garantiza eso conocer el concepto de justicia de Dios, saber sobre el Señor no sirve de nada si no se pone en práctica dicho conocimiento, en esta parábola de los talentos el amo llamó a sus trabajadores para pedirles cuentas.

He escuchado que muchos se quejan de no sentir a Dios y no descubren que las habilidades que nos ha regalado son una expresión de Su presencia, que no lo veamos, no significa que seamos irresponsables con lo que nos dio, algunos viven pidiendo al Señor que venga pronto, pero otros quieren que tarde un poco más porque no están preparados para entregar cuentas.

Lo mejor es vivir convencidos de que entregaremos cuentas en cualquier momento, el ser humano nace con dos temores, el primero es no ser alimentado y el segundo es no ser cuidado, pero algunos ¡le tienen miedo a todo!

Enfócate en combatir solamente los miedos que te alejan del éxito, por ejemplo, yo le tengo miedo a las alturas, pero eso no determina mi éxito porque no pretendo ser aviador aunque me hubiese gustado ¿Cuál es el miedo que te detiene? ¿Dónde lo aprendiste? ¿Cuántas oportunidades has desperdiciado por tus temores?

3. Tienes que rendir al 100×100

Uno de los hombres sobre el que habla la parábola enterró su talento por miedo, así que el señor se lo quitó y mandó que se lo dieran al que tenía diez, esto es difícil de comprender, pero es como el caso de un empresario que le dará dinero al empleado más productivo, no al que ya le ha hecho perder inversiones.

Él señor del que habla la parábola repartió un total de ocho talentos, según la capacidad de cada siervo, por lo tanto, significa que no todos trabajan igual, veamos que al primer siervo le dio el 62.5% de los bienes.

Acerca Daniel Tomas

Mi nombre es Daniel Tomas y hace más de 35 años sirvo al Señor. He asumido el compromiso de serle fiel cada día de mi vida y de sembrar mi corazón y ministerio en Su presencia y así llevar mucho fruto. Junto con toda mi familia en enero del año 1994 vinimos a Bariloche a servir en la Iglesia Catedral Familiar, de la Unión de las Asambleas de Dios, ministerio el cual amamos y donde Dios nos trajo para así alcanzar Su sueño, que es ver a esta ciudad y pueblos aledaños rendidos a los pies de Jesús.

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Un comentario

  1. Guau muy buen mensaje, creo q impacto mi vida y me será de ayuda para mi desarrolo ministerial.
    Dios te bendiga siervo de Jesucritso y te siga revelando palabra para tus consiervos. Gracias.

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