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La sensibilidad

Dice Gálatas 6:9-10 “…No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien, y mayormente a los de la familia de la fe…

Pregunta: ¿Cuándo es que podemos discernir la oportunidad de hacer bien a otros? Cuando somos sensibles.

Definición: La Sensibilidad es el valor que nos hace despertar hacia la realidad, descubriendo todo aquello que afecta en mayor o menor grado al desarrollo personal, familiar y social y espiritual.

Entiende esto que Pablo nos está diciendo: Ser sensibles, hacer bien es verdadera espiritualidad. Jesús fue el mayor ejemplo el dijo; ama a Dios primero pero luego ama a tu prójimo como a ti mismo.

Poseer una buena sensibilidad es sinónimo de poseer una rica espiritualidad.

La sensibilidad espiritual nos dirige a nuestra sensibilidad humana. El cristiano insensible es frío, indiferente, mediocre, duro y cruel en sus palabras, porque aún su conciencia está cauterizada. Su mente se vuelve estrecha, su actitud fría y calculadora. Se olvida que amar es ayudar.

Un cristiano insensible es un murmurador; casi nunca es un constructor de puentes de armonía y de paz. Dice que tiene fe pero no actúa; promete pero no cumple; habla de amor pero no da.

Hoy en día hay mucha gente en las iglesias, pero ¿Qué clases de gente son? Hay cantidad pero no hay calidad. ¿En dónde está su sensibilidad? Pablo dijo “hagamos bien, mayormente a los de la familia de la fe, pero no nos cansemos”.

La insensibilidad es el espíritu de nuestra época. Es esa indiferencia espiritual que no se identifica con la sensibilidad humana. No podemos ser sensibles por interés. La iglesia ha perdido la sensibilidad. El negar el bien es insensible; el que descuida sus valores y principios; el que endurece su corazón; el que deja de hacer lo que debe hacer. Antes de hablar de sensibilidad hay que distinguirla de la, superficialidad o debilidad “sensitivismo”. Ser sensibles no es ser sensitivo. Tu puedes ser una persona sensitiva y nunca compadecerte de alguien.

En realidad el valor de la sensibilidad es la capacidad que tenemos los seres humanos para percibir y comprender el estado de ánimo, el modo de ser y de actuar de las personas, así como la naturaleza de las circunstancias y los ambientes, para actuar correctamente en beneficio de los demás. Muchas personas dentro del reino de Dios hemos perdido la sensibilidad espiritual y humana que por tal razón no podemos expresar el corazón de Dios a la gente. El reino de Dios es un Reino de amor, de gracia, perdón, misericordia, bondad y servicio.

Ahora; para comprender la importancia de esta virtud, necesitamos recordar que en distintos momentos de nuestra vida cada uno hemos buscado afecto, comprensión y cuidados, sin encontrar a ese alguien que muestre interés por nuestras necesidades y particulares circunstancias. ¿Qué podríamos hacer si viviéramos aislados? La sensibilidad nos permite descubrir en los demás a ese “otro yo” que piensa, que siente y requiere de nuestra ayuda.

No estamos hablando de esa sensibilidad emocional que se manifiesta exageradamente con risas o llanto y tal vez “sintiendo” pena o disgusto por todo. Ser sensible va más allá de un estado de ánimo. La sensibilidad es interés, preocupación, colaboración y entrega generosa hacia los demás. Es como el padre de familia que se preocupa por la educación y formación que reciben sus hijos; el empresario que vela por el bienestar y seguridad de sus empleados; El análisis de sensibilidad es una parte importante en la presentación de nuevos proyectos financieros dentro de la empresa, sensibilidad es como el Pastor quien escucha, conforta y alienta a una oveja en los buenos y malos momentos.

¿POR QUÉ MUCHAS PERSONAS REHÚSAN SER SENSIBLES?:

La realidad es que hay personas que prefieren aparentar ser duras o insensibles, para no comprometerse e involucrarse en cosas que le califican como fuera de su competencia. La verdad es que Dios no hizo competentes a todos para enfrentar cualquier situación. Escuche bien: La indiferencia “espiritual o humana” es el peor enemigo de la sensibilidad.

Lo peor de todo es mostrar esa misma indiferencia en familia, algunos padres nunca se enteran de los conocimientos que reciben sus hijos; de los ambientes que frecuentan; las costumbres y hábitos que adquieren con los amigos; de los programas que ven en la televisión; del uso que hacen del dinero; de la información que reciben respecto a la familia, la moda, la religión, la política… todas ellas son realidades que afectan a todos por igual.

EL MEJOR EJEMPLO DE INSENSIBILIDAD ES LA INSENSIBILIDAD PERSONAL:

Ama a tu prójimo como a ti mismo. Los seres más sensibles no son siempre los seres más sensatos. Honoré de Balzac (1799-1850) Escritor francés.

La Gente es buena por naturaleza, sus actitudes son las que la condenan.

En cierta forma somos insensibles con nosotros mismos, porque mayormente no nos advertimos del rumbo que le estamos dando a nuestra vida: pensamos poco en cambiar nuestros hábitos para bien; casi nunca hacemos propósitos de mejora personal, familiar o profesional; fácilmente nos dejamos llevar por el ambiente de los amigos o del trabajo sin poner objeción alguna; trabajamos sin orden y desmedidamente; dedicamos mucho tiempo a la diversión personal. Ser sensibles con nuestros hijos no es darle diversión. Ser sensible con nuestra esposa no es sacarla a comer o llevarla de compras, ser sensible con Dios no es solamente venir a la Iglesia. Escuche bien: Dejarse llevar por lo más fácil y cómodo es la muestra más clara de insensibilidad hacia todo lo que afecta nuestra vida. Muchos dicen es que no tengo tiempo para los detalles y por eso es que no soy sensible.
No dejes que lo urgente no te de tiempo para lo importante. Es ahí donde debemos ser más sensibles, en las cosas de mas importantes y prioritarias.

La insensibilidad personal se demuestra cuando fácilmente reaccionamos frente ante las críticas, la murmuración y el desprestigio de las personas. A veces si podemos lograr ser más sensibles en la manera de hablar o en la manera que reaccionamos a un comentario creo que podríamos aprender ésta virtud de la sensibilidad. Muchos dicen: Me he arrepentido de haber hablado, pero nunca de haber guardado silencio.

Otra forma es cuando muchas veces nos limitamos a no conocer cuando nuestros familiares pasan por una difícil etapa económica o alguien tiene graves problemas de salud es una clara demostración de insensibilidad.

¿CUÁL ES EL BENEFICIO DE LA SENSIBILIDAD?:

En todas partes se habla de los problemas sociales, terrorismo, corrupción, inseguridad, vicios, etc. y es algo tan cotidiano que ya forma parte de nuestra vida, dejamos que sean otros quienes piensen, tomen decisiones y actúen para solucionarnos hasta que nos vemos afectados. Si hay algo que nos debemos cuidar es de entrar en una zona o estado emocional de familiaridad con alguien en particular, con la gente y con la cosas en nuestro alrededor, porque es esto mismo que nos roba la virtud de la sensibilidad y de percibir a la gente y las circunstancias en la manera correcta y debida.

La familiaridad nos hace capaz de perderle el respeto a las cosas o personas que merecen un trato especial o de reverencia.

La familiaridad nos hace desvalorizar las cosas que antes eran un tesoro para nosotros. No nos cansemos de hacer bien. No perdamos la sensibilidad. Hay unos beneficios tangibles.

1) La sensibilidad nos hace ser más previsores y participativos, porque no es correcto contemplar el mal creyendo que somos inmunes.
2) La sensibilidad nos hace despertar hacia la realidad,
3) La sensibilidad nos hace descubrir todo aquello que afecta en mayor o menor grado al desarrollo personal, familiar y social.
4) La sensibilidad nos hace sentir que podemos hacer frente a todo tipo de inconvenientes, con la seguridad de hacer el bien poniendo todas nuestras capacidades al servicio de los demás.
5) La sensibilidad nos llena de expectaciones. Ella nos hace volver a soñar, volver a creer en el amor, en las relaciones afectadas, en las nuevas oportunidades y en nuestro potencial.
6) La sensibilidad nos abre un camino de esperanza y de destino.
7) La sensibilidad nos lleva a reconciliar a otros con Dios.
La insensibilidad es el antiprincípio de la sensibilidad. Pero recuperemos la sensibilidad en el ejemplo que nos dio de esto el Centurión Romano en Mateo 8:5-10. Este hombre era un Centurión del poderoso ejército del Imperio Romano.

Este hombre era un Centurión del poderoso ejército del Imperio Romano. Cuando uno estudia la sensibilidad de este Centurión, llegamos a la conclusión de que no podemos condenar a todos los seres humanos por la conducta generalizada de la mayoría.

Este Centurión echa por tierra el “sofisma” de la observación incompleta que es esa manera equivocada de razonar y juzgar. Casi todos tratamos de condenar a todo un conglomerado: Que “todos los políticos son unos corruptos”, que “todos los abogados son unos sinvergüenzas”, que “todos los pastores son unos pícaros o estafadores”, que “todos los árabes son unos terroristas” y que “todos los hombres son iguales”, que “todos los que predican gracia, están en libertinaje”, eso es una observación incompleta, injusta y prejuzgada.

El ejemplo de sensibilidad del Centurión nos enseña que un individuo puede proceder diferente del resto de los demás. Observa la sensibilidad social que tenía este Centurión Romano, Mateo 8:6 dice que Su criado esta postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. ¿Qué hace un jefe insensible con un empleado así? Despide a su siervo enfermo y lo reemplaza por un joven más fuerte. ¿Qué hacen las empresas hoy en día? Te despiden.

Ahora nota que el Centurión poseía un corazón lleno de sensibilidad social. En su época, un esclavo equivalía a un animal, pero este hombre no miró a su prójimo como un animal de carga, sino como un ser humano a quien podía ayudar en su necesidad, Lucas 7:2 dice que el Centurión “amaba mucho” a su siervo”.

El poder de la sensibilidad es el amor. Si se pierde el amor, se pierde la sensibilidad. Fíjate que este Centurión no sólo poseía sensibilidad social hacia un hombre, sino también hacia una nación y hacia un culto, Lucas 7:5 dice que amaba a la nación de Israel y les edificó una sinagoga. ¡Imagínate! Un romano amando a un esclavo de menos posición social que la de él; amando a una sinagoga que no era su culto, y amando a un pueblo judío que no era su pueblo. ¡Esto es sensibilidad espiritual y humana!.

Cuando el Señor Jesús le dijo al Centurión en Mateo 8:8: “Yo iré y le sanaré”, este respondió: “Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará”, ¿Qué estaba demostrando con esto? Sensibilidad espiritual.

La sensibilidad espiritual de un hombre se conoce en los términos “soy indigno” y “sé propició a mí”. Observa que cuando Jesús oyó de la sensibilidad espiritual del Centurión, dijo “No he hallado en Israel tanta fe”, y cuando oyó del Publicano “sé propició a mí”, dijo que éste había salido del templo justificado.

¡Te das cuenta! La sensibilidad espiritual tiene que ver con un reconocimiento de hechos. Hay que sensibilizar la mente, las emociones y la voluntad que comportan el alma de uno. Dios nunca despreciará “al corazón contrito y humillado”.

¿Cómo puedo comenzar a sensibilizar mi corazón?

a vosotros mismos si estáis en la Pablo dice en 2 Corintios 13:5 “Examinaos fe…”. Examínate para ver si estás en la fe; si estás en el amor; si estas en la gracia; si estás haciendo el bien; y si estás en la iglesia. Déjate de reunir y comenzarás a perder sensibilidad espiritual.

El Centurión poseía sensibilidad social, sensibilidad espiritual y finalmente tenía sensibilidad a la obediencia, porque Mateo 8:9 nos dice que era un hombre bajo autoridad. Un hombre que está bajo autoridad; está bajo órdenes, bajo obediencia.

¿Quiénes son los que no tiene sensibilidad? Aquellos que no están bajo órdenes, bajo disciplinas, bajo autoridades, bajo la dirección de un padre de familia o un pastor de iglesia.

El Centurión estaba bajo las órdenes del emperador romano, y él a su vez tenía bajo sus órdenes a soldados. El Centurión al ser obediente tenía toda la autoridad moral para ser obedecido. El Centurión nos da una tremenda lección de sometimiento a la autoridad.

El reino de Dios funciona bajo el mismo principio. Cuando se quebranta el principio de autoridad, reina la insensibilidad y viene el caos. Pero el amor que es el poder de la sensibilidad espiritual y humana te libera de la indiferencia a las necesidades de la iglesia, de la familia, y de la sociedad.

Donde hay más sensibilidad, allí es más fuerte el martirio. Leonardo Da Vinci (1452-1519) Pintor, escultor e inventor italiano La sensibilidad es Pensar en los demás.

Recibí una llamada telefónica de un muy buen amigo. Me alegró mucho su llamada. Lo primero que me preguntó fue: ¿Cómo estás? Y sin saber por qué, le contesté: “Muy solo”. “-¿Quieres que hablemos?”, me dijo. Le respondí que sí y me dijo: “¿Quieres que vaya a tu casa?”. Y respondí que sí. Colgó el teléfono y en menos de quince minutos él ya estaba llamando a mi puerta. Yo hablé durante horas de todo, de mi trabajo, de mi familia, de mi novia, de mis deudas, y él, atento siempre, me escuchó. Se nos hizo de día, yo estaba totalmente cansado mentalmente, me había hecho mucho bien su compañía y sobre todo que me escuchara, que me apoyara y me hiciera ver mis errores. Me sentía muy a gusto y cuando él notó que yo ya me encontraba mejor, me dijo: “Bueno, me voy, tengo que ir a trabajar”. Yo me sorprendí y le dije: “¿Por qué no me habías dicho que tenias que ir a trabajar?. Mira la hora que es, no has dormido nada, te quité tu tiempo toda la noche”. Él sonrió y me dijo: “No hay problema, para eso estamos los amigos”. Yo me sentía cada vez más feliz y orgulloso de tener un amigo así. Le acompañé a la puerta de mi casa… y cuando él iba hacia su coche le pregunté: “Y a todo esto, ¿por qué llamaste anoche tan tarde?”. Él se volvió y me dijo en voz baja: “Es que te quería dar una noticia…”. Y le pregunté: “¿Cuál es?” Y me dijo: “Fui al médico ayer y me dijo que estoy muy enfermo. Tengo cáncer.” Yo me quedé mudo…; él me sonrió y me dijo: “Ya hablaremos de eso. Que tengas un buen día.” Se dio la vuelta y se fue. Pasó un buen rato hasta que asimilé la situación y me pregunté una y otra vez por qué cuando él me preguntó cómo estaba me olvidé de él y sólo hablé de mí. ¿Cómo tuvo fuerza para sonreírme, darme ánimos, decirme todo lo que me dijo, estando él en esa situación…? Esto es increíble. Desde entonces mi vida ha cambiado. Suelo ser menos dramático con mis problemas. Ahora aprovecho más el tiempo con la gente que quiero. Les deseo que tengan un buen día, y les digo: “El que no vive para servir…, no sirve para vivir..

“. La vida es como una escalera, si miras hacia arriba siempre serás el último de la fila, pero si miras hacia abajo verás que hay mucha gente que quisiera estar en tu lugar. Detente a escuchar y a ayudar a tus amigos te necesitan.

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