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La salvacion

Predicas Cristianas

Llevamos quince años haciéndolo en este lugar, y cuando uno predica el evangelio es común que nos pregunten: ¿Salvo de qué tengo que ser?, y no es fácil dar una respuesta ya que debemos hablar de algo que se basa en la fe puesta en el sacrificio de Cristo, no es fácil hacer entender a una persona del mundo que todos fuimos afectados por el pecado y “la justicia de Dios (es) por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” Romanos 3:22-23, pues nacemos con el pecado, “he aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre” Salmo 51:5, y es el pecado lo que nos hace ser no salvos y lo que nos separa de Dios, manteniéndonos en el camino a la destrucción eterna.

Pero la pena justa por el pecado sólo Dios podría pagarla, entonces Dios se hizo hombre en Jesucristo, vivió entre nosotros, y se sacrificó por nosotros siendo crucificado; la muerte de Jesús en la cruz fue el pago perfecto y completo por nuestro pecado, “y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” 1 Juan 2:2, entonces, “cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” Hechos 16:31.

Leamos la Palabra de Dios en Hechos 2:38-47 “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”.

Presento este tema hoy no porque sea nuevo para muchos en la congregación, sino porque es necesario que empiece a ser de interés para todos, y ante las circunstancias que vive el mundo es un deber básico de un pastor cristiano hablarlo de modo pleno y simple.

Ha llegado el momento en que es necesario y muy importante decirles a los hombres lo que no deben hacer para ser salvos pues satanás no había introducido tantas mentiras para descarriar a los hombres como ha hecho en estos tiempos por lo que es necesaria mucha enseñanza e instrucción para mostrar lo que los pecadores no tienen que hacer si desean ser salvos.

Lo primero es que no crean que no tienen nada que corregir ya que si los hombres creen que no tienen que hacer nada, lo más probable es que nunca sean salvos, por lo que es necesario no confundirse o equivocarse en lo que hay que hacer; el deber de los pecadores se comprendería fácilmente si no fuera por las falsas doctrinas con respecto a lo que Dios requiere como condiciones para la salvación, por lo que debemos estar alerta para no ser engañado en algo de tanta importancia.

Tampoco debemos pensar que no podemos hacer lo que Dios quiere, pues si partimos de la base que no podemos, esta suposición será fatal para la salvación; como tampoco debemos partir de que tenemos tiempo y podemos dejarlo para más adelante, de manera que si tienes la intención de ser salvo o esperas serlo, debes ponerte firme como una roca para no ser engañado, pues el evadir el deber es lo que ha destruido más almas.

Casi todos los hombres tienen intención de arrepentirse y de alguna manera esperan llegar a ser santos, porque saben que deben serlo para poder ver a Dios y gozar de su presencia, pero aplazan este asunto para un futuro, y mientras tengan el poder de decidir si hacerse santos o no, aprovechan el tiempo para gozar del pecado,

Y así los pecadores van descendiendo al infierno a causa esta idea engañosa, no importa si el tiempo es cercano o lejano, el engaño es fatal, el aplazar la salvación es matar el alma, no se dan cuenta de que satanás ha puesto su espíritu sobre ellos y les lleva a donde él quiere.

Ahora, si quieres ser salvo debes resistir y alejar este espíritu, debes dejar de aplazar tu entrega prometiendo que te volverás a Dios en el futuro; suponte que tienes asuntos importantes que afectan tu vida y es posible que dentro de una hora sea demasiado tarde.

¿No te dispondrías a resolver el asunto inmediatamente?, ¿Habría alguien que deje un negocio de grandes intereses económicos para mañana, y al llegar mañana, para el día siguiente, y así indefinidamente?, ¿No sería más sensato atender el negocio ya?.

Dios ha hecho todo lo que le corresponde para tu salvación, o está dispuesto a hacerlo cuando tu actitud se lo permita hacerlo; entregó a su Hijo para que muriera por ti, ahora, ¿Que estás esperando para hacer tu parte?, porque hay cosas que tú tienes que hacer que Dios no puede hacer por ti.

No hará las cosas que te ha mandado y revelado como condiciones de tu salvación, Dios quiere tu arrepentimiento y fe, pues “sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” Hebreos 11:6.

Muchos suponen que habrá otra oportunidad y esa es una ilusión que puede ser fatal, si como pecador ya debes diez mil talentos, ¿Crees que vas a hallar otra forma de que te sea perdonada esta deuda?, entonces “tus ojos miren lo recto, Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal” Proverbios 4:25-27.

No debe preocuparte lo que los otros piensen o digan pues es un asunto entre tu alma y Dios, “porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” Romanos 14:11-12

Tú eres quien tiene que enfrentar el juicio de Dios, y si alguien te cuestiona tu arrepentimiento puedes pregúntale si puede proteger tu alma en el día del juicio, y abogar por ti, pues los que hemos creído, “si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” 1 Juan 2:1.

No tienes por qué esperar hasta que tengas más convicción

Sabes que eres pecador, no esperes a estar más preparado pues mientras esperas te vas volviendo peor y haces más difícil tu salvación. Tampoco esperes que Dios cambie tu corazón pues debes hacerlo tú mismo, con la ayuda del Espíritu Santo, y no llores porque tus lágrimas no ponen a Dios en la obligación de perdonarte.

Por tanto, digo, si tu conciencia te redarguye de pecado no trates esconder tu culpa, o de no verla porque tienes que saber lo peor antes de conocer lo mejor, si quieres ser salvo no debes prestar atención a nada que te estorbe para serlo pues los hombres debemos hacer cualquier sacrificio necesario para asegurarnos lograr der parte del reino de los cielos.

Sabes que debes renunciar un día al pecado o vas a condenarte para siempre, como sabes también que cada nuevo pecado va aumentando la dureza de tu corazón y te será más difícil arrepentirte; cuando hayas endurecido tu cerviz como el hierro y tu corazón como el diamante, ¿Crees que tu arrepentimiento será tan fácil como ahora?, ¿Cómo puedes esperar que habrá un momento en el futuro que será más favorable para su arrepentimiento?.

Dios quiere que te apartes del pecado, pero lo miran y dicen: Señor, voy a dejar de pecar en el futuro, ya que si puedo ser salvo más adelante prefiero seguir como ahora, aunque te ofenda, pues sé que eres misericordioso, ya me arrepentiré.

Si esperas que Dios te diga: Está bien, con tal que no pierdas de vista este deber que tienes de arrepentirte en el futuro; si crees que esto va a garantizar tu salvación, te digo desde ya que estás equivocado, y no creo que puedas esperar una respuesta así.

Si quieres ser salvo debes aceptar la salvación preparada

Tienes que renunciar a tus pecados, a todos, porque muchos estarían dispuestos a ser salvos en el cielo si pudieran retener algunos de sus pecados aquí en la tierra, pero para estar en el cielo con el Señor hay que tener el corazón puro y desear vivir su vida ya en la tierra.

Si tienes intención de ser salvo no tienes que esperar que Dios haga nada, en realidad no hay nada que esperar, Dios ha hecho lo que tenía que hacer y está esperando en este momento tu arrepentimiento y tu fe para cubrirte de la gracia.

Las mentiras y promesas no te pueden salvar ya que los hombres deben ser santificados por la verdad, no busques algún método de salvación que te permita hacer lo que se te antoje o tenga margen para los placeres personales, es necesario eliminar el egoísmo.

Si está de acuerdo con el sistema de salvación que predico, si crees que este es el evangelio que necesitas, busca ahora la presencia de Dios, humíllate ante Él, arrepiéntete de la vanidad de la vida que traías y déjalo ingresar a tu corazón, pídele que te perdone y que te limpie con Su sangre, y que el Padre te reciba como el hijo pródigo pues quieres regresar a Su casa para ser salvo.

© Luis Coria. Todos los derechos reservados.

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Acerca Luis Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, estoy casado con Nora Griselda Correa y tenemos cuatro hijos; llegué a los pies de Cristo en el año 1996.

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