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Dos formas de vivir

Predicas Cristianas

Podemos creer que Dios existe dentro de nosotros y sentir su poder, o podemos descreer por completo de todo; lo real es que tenemos libre albedrío y cada uno elige iniciar un camino de aprendizaje y práctica cristiana, o simplemente ignorarlo, pero hay que tener en cuenta que Jesús dijo:

“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” Mateo 5:14-16

Mientras Einstein decía: Hay solamente dos formas de vivir tu vida: Como si nada fuera un milagro, o como si todo lo fuera.

También podríamos semejar los cristianos con árboles, pues hay árboles con grandes raíces y con copas casi sin hojas, hay otros con copas frondosas y raíces pequeñas, y hay árboles con raíces firmes y copas llenas de hojas.

Los primeros corren el riesgo de detener su crecimiento y secarse, los segundos, aunque son vistosos, están sujetos a que una tormenta o un viento los voltee, y los últimos permiten dar sombra placentera, cobijo a los pájaros y compartir sus frutos.

Leamos la Palabra de Dios en 2 Corintios 5:11-17

“Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias. No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis con qué responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón. Porque si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros. Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

En la vida se deben establecer prioridades, tomar decisiones, y estar dispuesto a sacrificar algunas cosas; hay muchísimas cosas que, dependiendo de como somos, o que estamos dispuestos a arriesgar y sacrificar, vamos a priorizar o no.

Nos guste o no siempre hay que elegir, decidir, arriesgar, sacrificar un poco, y también priorizar ciertas cosas para vivir la vida como Dios quiere.

Obviamente no estamos obligados a tomar ese camino, de vivir la vida como Dios quiere y no como nosotros la soñamos; u otra opción seria dejar todo librado al azar y ver como nos va y ver si se cumplen nuestros sueños.

No sé ustedes, pero yo no creo que mi futuro dependa de nadie más que de Dios a pesar que mis propias acciones influyan sobre ese futuro, y desde que me di cuenta que todo dependía de Él, que mis acciones, mis pensamientos, y mis ganas de hacer algo para cambiar mi relación con Él fue cuando todo empezó a ir hacia donde yo quería.

No digo que haya sido fácil, pero sin darme por vencido ante los obstáculos que iban apareciendo, y con la ayuda del Espíritu Santo se puede lograr, pues el cambio empieza por nosotros, la clave es empezar por cambiar nosotros.

Cómo vivir la vida cristiana es una pregunta importante ya que puedo estar seguro de que Cristo me ha dado vida, pero también tengo que tener claro cómo vivir la vida en Cristo ya que esto es lo mejor para nosotros, y para esto necesitamos la Palabra de Dios completa, pues “toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” 2 Timoteo 3:16-17.

Pensemos en el hombre bienaventurado del Salmo 1:1: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos”

Es decir que no seremos bienaventurados si pasamos horas haciendo lo que el mundo hace, o anhelando lo que satisface al mundo, nadie hace ningún progreso importante en la vida espiritual en estas condiciones.

No se crece espiritualmente alimentando la mente con la inmundicia de las letras de canciones orientadas a la droga, al alcohol, o al sexo.

Es bienaventurado el hombre que “en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche” vers. 2, es decir que aquel que vive en la Palabra de Dios “será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará” vers. 3; y no hay otra clave para la vida cristiana por mucho que tu carne diga o desee tenerla.

Si las cosas no salen como las esperamos no culpemos a los demás

Veamos que podemos hacer desde mismos para que todo cambie pues estamos priorizando distintas cosas todo el tiempo. Priorizamos si queremos una vida estable, o si queremos cambiar la rutina, priorizamos si nos gusta depender de un sueldo como empleado, o tener nuestro propio emprendimiento, y así vamos viviendo y armando nuestra vida en base a nuestras decisiones y prioridades.

A algunos les van a decir: Porque tuviste suerte pudiste viajar y conocer; pero la realidad es que no tuvieron suerte, decidieron arriesgar y priorizar otras cosas, las que ellos querían, y otros priorizaron otras cosas, y no es que una sea mejor, ni la otro peor, simplemente que cada uno terminó haciendo lo que mejor le parecía, las que decidió priorizar, por las que sacrificó y puso todo el esfuerzo ayudado por Dios.

Pero debemos saber que el mundo nunca ha firmado un tratado de paz con los que se han liberado de él, sino que está continuamente ejerciendo presión sobre nosotros para meternos en su molde impío, y se pone furioso cuando alguien piensa y actúa contrariamente a sus reglas donde coloca en sus mentes que todo es lo que ves, el dinero que tienes, la ropa que tienes, la casa que tienes, y cosas materiales; mientras que Dios dice:

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” 1 Juan. 2:15-17

Lo que importa es el tesoro que tienes en el Cielo, la belleza del corazón, y que de esto el mundo no sabe nada, por lo tanto:

“…no os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta…” Romanos 12:2.

Vivir la vida cristiana no es para escapar de los conflictos, ya que cuando tienes conflictos es porque te has apartado de esa vida y vuelto a tus viejos caminos:

“porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” Gálatas 5:17

Pablo nos dice que necesitamos no estar dominados por la carne, y conscientes de las codicias de la carne porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y ahí hay conflicto.

Y cuanto más espiritual sea la actividad en que te ocupas, más fuertes serán las acciones del pecado oculto contra ella; cuando vuelves a tu casa al final de un día de trabajo y dices: Me sentaré a ver un rato la TV, seguramente no sientes nada.

Pero si dices: Leí poco la Palabra, me sentaré y leeré mi Biblia media hora, te viene el cansancio a tu mente, no te habías dado cuenta que estabas tan cansado que no puedes leer la Palabra, eso es el pecado que mora en ti.

Hablas por teléfono o ingresas al facebook, puede que estés cansado, pero tu mente está alerta, pero si decide ir a orar en cinco minutos tu mente está distraída, y tu lengua se siente tan pesada que ni la mueves, eso es el pecado que mora en ti, esa es la razón por la que no hay liberación del conflicto en la vida cristiana.

Porque nos sentimos cómodos en el mundo, o acostumbrados, nos cuesta cambiar, pero para vivir en Cristo hay que cambiar las prioridades, van a tener que dejar esas comodidades mundanas si quieren cambio verdadero, van a tener que salir de la zona de confort del mundo, y a través del cambio de vida ingresar a la zona de confort de Dios que es mucho mejor, pero todo depende de cada uno.

Seguramente más de uno busca la excusa para justificar su imposibilidad de cambiar, pero les aseguro que una vez que estén decididos, y hayan establecido sus prioridades, van a ir para adelante, y cuando estén avanzando no se detengan ante el primer obstáculo, no va a ser fácil, van a tener que arriesgar y sacrificar muchas cosas, pero la recompensa es algo que no tiene precio.

Recuerden que lo único que podemos cambiar es a nosotros mismos, nuestra forma de actuar, de ver la vida, y olvídense de querer cambiar a los demás pues esa es tarea de Dios a través del Espíritu Santo.

© Luis A. Coria. Todos los derechos reservados.

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Acerca Luis Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, estoy casado con Nora Griselda Correa y tenemos cuatro hijos; llegué a los pies de Cristo en el año 1996.

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Un comentario

  1. amèn hno que Dios bendiga su vida..hermosa palabra y claro el mensaje,bendiciones.

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