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Jesús viene a transformar

Predicas Cristianas

El Señor se goza cuando ve vidas transformadas al someterse al poder del Espíritu Santo; se goza al ver como esas vidas que se han abierto para Él ingrese arrollando todo lo carnal, todo lo mundano; se goza al ver cómo se van limpiando de la suciedad que el pecado había depositado dentro de ellos, para ir transformándose en vasos de honra para nuestro Dios.

Solo un verdadero cristiano sabe lo que se siente al haber disfrutado del poder transformador de Jesús, pudiendo comprender “que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios” 1 Corintios 1:27-28, y que bajo el poder de Dios, lo desechado por el mundo es transformado por el Señor en herramienta dignas para su servicio.

El mundo cree en el nacimiento de Jesús como un buen momento comercial pues en navidad las ventas aumentan, pero no cree en el poder transformador de Jesús, y es lógico pues “el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” 1 Corintios 2:14

Y muchos dentro de las congregaciones tampoco creen que Jesús vino a transformarles pues no consideran la posibilidad de que sean ellos mismos quienes le impide actuar a ese poder.

Leamos La Palabra de Dios en Juan 2:1-11

“Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere. Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros. Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; más tú has reservado el buen vino hasta ahora. Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él”.

Este es el momento donde comienza el ministerio terrenal del Señor, y es manifestando el poder de lo sobrenatural frente a la realidad material.

Jesús presentaba en esta transformación la simbología de la tarea que llevaría a cabo en el mundo, que estando preso de la incredulidad pudiera ser salvo y no le pase como al pueblo que Dios rescató de Egipto para llevarles a la tierra prometida, y que “vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad” Hebreos 3:19.

La transformación es la base sobre la cual opera el poder de Dios para llevar adelante los milagros que hicieron que el mundo, e incluso sus propios discípulos, creer; fue necesaria la transformación del agua en vino, como fue necesaria la transformación del cuerpo del Señor antes de ser glorificado para que esos mismos discípulos creyeran en lo que estaban viendo cuando:

“finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado” Marcos 16:14.

El Señor viene a transformar nuestras vidas, y es lo que debería suceder cuando llegamos a su camino ya que allí se cumple la promesa:

“Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las naciones” Ezequiel 36:25-30

Pero en la libertad de cada uno está el permitir que esa transformación se lleve a cabo en plenitud, de manera que podamos primeramente alcanzar la salvación, pero también una vida próspera y sin necesidades donde se marque la presencia del Señor.

Cuantos hay en el mundo, y en las congregaciones, que no han permitido que el poder de Dios actúe sobre ellos, que siguen prisioneros de los vicios y siguen en una situación de escasez económica; estos deberían pensar en someterse al poder transformador de Jesús, ese poder que así como transformó el agua en vino puede transformar el vino, el cigarrillo, el juego, y todos los vicios o adicciones en pan, en el dinero que les falta para llevar adelante el bienestar de su familia.

Así como transformó el agua en vino, también puede transformar las discusiones y peleas que son fruto de las borracheras, en provechosas conversaciones o estudios de la Palabra que dé como fruto un crecimiento del amor matrimonial y madurez espiritual.

El Señor puede mostrar su gloria transformando las adicciones en experiencias a transmitir para que otros no caigan en esas mismas redes que el enemigo presenta como muy agradables o como la única salida de los problemas.

Debiéramos pensar en lo podrían adquirir con el dinero que malgastan en los vicios que les aprisionan, dinero que le privan en bendiciones para su propia vida y la de su familia; deberían pensar en cuánto están perdiendo del amor de su familia y de la felicidad que podrían compartir a causa de sus vicios, sabiendo que todo se puede revertir con la simple acción de permitir que Jesús transforme su vida.

Cuantos andan gastando su dinero en remedios, siendo que “recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” Mateo 4:23, y ahora se mueve en medio de su pueblo sanando a los enfermos que permiten que su poder les transforme la vida en santidad, y el dinero de los remedios en bienestar para él y su familia; solamente es necesario creer, ya que “al que cree todo le es posible” Marcos 9:23, y permitir que el poder de Jesús transforme su vida.

Cuantos hay que malgastan su dinero buscando la solución de sus problemas en curanderos, hechiceros, parasicólogos y todo tipo de engañadores que se levantan para vivir de los incautos; tiran su dinero por no buscar la solución en el que vino a transformar las vidas, en “aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” Efesios 3:20, permitiendo que sea Él quien les muestre la verdad, “porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” 1 Timoteo 2:3-4; y conocer la verdad es conocer a Jesús y seguir su perfecta voluntad sabiendo que lo que Él disponga será siempre lo mejor para nuestra vida.

El Señor nos habla en su Palabra a fin de marcar su voluntad para cada uno de nosotros, diciéndonos: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” 3 Juan 1:2, donde la prosperidad de nuestra alma la obtendremos sometiéndonos al poder y soberanía de Dios para que nuestra vida sea transformada totalmente conforme a su voluntad, “pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad. No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad” verss. 3-4.

El Señor nace en nuestra vida para transformarnos y para eso es necesario que la Palabra ocupe todos los rincones de nuestro ser; muchos hemos permitido que el poder transformador de Jesús obre en nuestro interior y nos convierta verdaderamente en nuevas criaturas, pues “si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” 2 Corintios 5:17

Otros, a pesar de que les ha llegado Palabra y la enseñanza “no oyeron ni inclinaron su oído para convertirse de su maldad, para dejar de ofrecer incienso a dioses ajenos” Jeremías 44:5, siguen sufriendo en sus propias prisiones.

Pero ha llegado la navidad, el tiempo en que aquellos que han llegado al camino del Señor se sometan al poder transformador de Jesús; el Señor quiere hacer un milagro en tu vida para que puedas creer.

Para que dejes de dudar si es que realmente puede hacer algo por ti, y para esto es necesario que abras ahora tu corazón, que obedezcas como lo hicieron en la boda de Caná cuando “su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere”, y ver el poder de Dios actuando sobre cada uno de nosotros.

Jesús está ahora contigo, está esperando que le presentes tus vicios, tus adicciones, tus enfermedades, tus problemas; ahora quiere ingresar a tu vida para transformarla, déjalo, déjalo actuar, haz todo lo que te diga.

Obedece su voz y su Palabra y verás cómo tu vida llena de problemas se transforma en una vida de felicidad junto a tu familia pudiendo decir como el salmista: “Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre” Salmo 30:11-12.

© Luis Alberto Coria. Todos los derechos reservados.

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Acerca Luis Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, estoy casado con Nora Griselda Correa y tenemos cuatro hijos; llegué a los pies de Cristo en el año 1996.

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