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El recordatorio del alma

Predicas Cristianas

Salmo 103:1-17

INTRODUCCIÓN:

¿Se le olvida con frecuencia algunas cosas? Bueno, cuidado con eso. El olvido pudiera tener variadas razones, pero el que más preocupa es el que tiene que ver con el “Alemán”. ¿De quién estamos hablando? De Mr. Alzheimer. La enfermedad de Alzheimer es reconocida en este tiempo como una de las más tristes y de las más penosas. Y si bien es cierto que no es como el cáncer que destruye los órganos vitales, lo es el sentido que destruye la memoria; y perder la memoria es perder todos los “archivos” de cada año de la vida.

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¿Sabe usted lo hermoso que es oír a un anciano hablar de sus experiencias pasadas y contarlas con esa capacidad ilustrativa a pesar de los años? Pero ¿puede usted imaginarse a un hombre o mujer que después de los 60 años se le haya olvidado todo? Pues esto es lo que hace esta enfermedad.

El Alzheimer se ha definido como un tipo de demencia, es decir, una enfermedad que consiste en la perdida de la función cerebral. Y lo más terrible es que se va produciendo de una forma gradual y va empeorando con el tiempo, afectando a la memoria, el pensamiento y el comportamiento.

Olvidar, pues, es algo terrible, y la memoria da cuenta de eso. Sin embargo, hay un llamado en el presente salmo a no olvidar todo lo que tiene que ver con la obra de Dios. Y cuando el salmista pide esto, no le dice a la memoria, sino su alma. Hay cosas que un alma agradecida de recordar. Veamos cuáles son.

I. EL ALMA DEBE RECORDAR BENDECIR EL NOMBRE DE DIOS

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1. Hay que bendecirlo por su gran amor (vers. 7).

¿Cómo se describe el amor infinito e inescrutable de Dios a los humanos? ¿Cómo entender la magnitud del mensaje que encontramos en este extraordinario salmo acerca del santo nombre Dios revelado a través de su amor? Lo mismo que describirle una rosa a una persona ciega. Lo mismo que describirle el Coro de Aleluya de Handle a una persona que ha sido sorda. Lo mismo que describirle la emoción de subir la montaña de alguien que camina.

Hay gente que piensa que el Dios del Antiguo Testamento no es el mismo que el del Nuevo Testamento. Sin embargo, el hecho que el salmista escogiera a Moisés como referente, ilustra de una manera especial porqué su nombre es santo y se manifiesta en su gran amor.

No encontramos en la Biblia una historia tan sin igual que describa el carácter de Dios hacia su pueblo como lo hizo con Israel a través de su siervo Moisés. Si bien es cierto que Dios escogió a Israel para ser su pueblo especial, en no pocas ocasiones él mismo quiso destruirlo, pero la intercesión de Moisés hizo posible que Dios no prosiguiera. Dios amó a Israel (Osea 11:1, 4) y Dios nos ama a todos (Juan 3:16)

2. Hay que bendecirlo por su gran misericordia (vers. 17).

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Una pregunta que siempre surge en todo esto es cómo puede un ser humano bendecir el nombre de Dios que es santo. El asunto es que cuando bendecimos a alguien la idea es que a través de ese acto queremos lo mejor para él. La bendición es como una protección y participación de una promesa. Pero ¿cómo podemos hacer esto por Dios?

Bueno, con esto lo que buscamos es expresar nuestra gratitud en alabanza y admiración. El salmista nos da una lista tan grande y detallada de todas las cosas que despierta el nombre santo de Dios que nos invita a bendecirlo, y una de esas maneras es reconocer cuán grande inescrutables e infinitas son sus misericordias. Cuando hablamos de este atributo divino, encontramos que es el único que se describe “desde la eternidad hasta la eternidad”.

Amados, tenemos demasiadas razones para bendecir a Dios por sus misericordias. Uno de los textos tan amados por todos nosotros es sin duda aquel que nos dice dos cosas sobre sus misericordias o su fidelidad. Por ellas, ni hemos sido consumidos, y ellas son nuevas cada mañana (Lamentaciones 3:22-23). Grande es su fidelidad.

II. EL ALMA DEBE RECORDAR LOS BENEFICIOS DE DIOS

1. A través de la liberación (vers. 3).

Los beneficios del cielo para quien es hoy un hijo de Dios simplemente es algo imponderable. En estos versículos el pronombre “Él”, para referirse al Señor, se repite seis veces en el pasaje. Es para que no nos quede duda de quién es el que nos da la libertad y porqué nuestra alma debe bendecirlo. En el plano espiritual, Dios elimina la barrera que nos separa de él al cancelar la deuda de nuestros pecados para que podamos disfrutar de una relación amorosa con él.

En esta liberación del que hemos sido objetos, nuestro bondadoso Dios quita nuestros pecados como si nunca hubieran existido. Y vea que el texto no dice algunos pecados que él me ha perdonado, sino “todas nuestras iniquidades”. Cualquier palabra que defina al pecado es fea, pero la iniquidad es la cumbre de todas.

Ella involucra todos los actos de nuestra mente donde nos regocijamos con el pecado, todos los actos de nuestro corazón donde deseamos el pecado, y todos los actos de nuestra voluntad donde cedemos a sus ofertas engañosas. Y en esta liberación se nos hable de ser rescatados del hoyo y sanar las dolencias. Esto es la trilogía de nuestra liberación. Cómo no bendecirlo.

2. A través de la provisión (verss. 4b, 5).

Dios te quiere hacer bien y llenar con sus bendiciones. Las coronas se colocan a los triunfadores. El apóstol Juan proclama que nuestra fe vence al mundo (1 Juan 5:4). Por lo tanto, somos un pueblo de vencedores, y a ese pueblo Dios ha coronado de favores y misericordias. A los reyes de la tierra se les pone una corona llena de diamantes, oro fino y perlas de las más lujosas.

A los vencedores de las disciplinas deportivas se les corona con medallas de oro, con trofeos de plata y con grandes reconocimientos, propios de vencedores. Pero qué bendición se le concede a un hijo de Dios. Él es coronado todos los días con «favores y misericordias» divinas. Y esos favores son vistos en la manera cómo él sacia de bien la boca.

La tendencia humana, y es lo que uno pudiera ver en este texto, es que el saciar nuestra boca lo es solo con la comida, pero nos acordamos de que cuando Jesús fue tentado por el diablo, éste le propuso convertir las piedras en pan, y él respondió que no solo de pan vive el hombre. Este concepto de satisfacción más bien habla de contentamiento, pues “nada falta a los que le temen”. Su palabra es nuestro deleite.

III. EL ALMA DEBE RECORDAR LA SIMPATÍA DE DIOS

1. Vista en su inagotable paciencia (vers. 9)

Este texto es confortante. Sabido es que el único ser que guarda el enojo es el hombre. Usted no ve esto en los ángeles, no lo ve en los animales porque su actuación es por instinto y si matan a otros lo hacen por necesidad. Hay hombres que viven con un enojo permanente. El recuerdo de una mala acción y la falta de perdón los mantiene preso en la cárcel de su propia alma. Que bueno es saber que nuestro Dios no guarda rencor como lo hace el ser humano.

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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