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Una familia sana

Predicas Cristianas

Deuteronomio 6:1-9

INTRODUCCIÓN:

Una de las palabras que estamos escuchando ahora cuando habla de malas relaciones entre padres e hijos o esposos y esposas, es la de un hogar “disfuncionales”. Y la otra que está formando parte de nuestro léxico es el de “relaciones tóxicas”.

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Ambas palabras parecen haber llegado para definir al hogar de hoy, pero no a la familia que Dios formó. Una familia “disfuncional” es aquella donde los padres no son capaces de proveer lo necesario para que los hijos crezcan sanos (tanto físico como emocionalmente) y felices. Mientras que una “relación tóxica” es aquella donde una o ambas partes sufren, más que gozan, por el hecho de estar juntos.

Por supuesto que ambos conceptos nos muestran a una familia enferma. Y mientras pensamos que esto es normal en un mundo sin Dios, nos damos cuenta que muchas de estas familias las tenemos en nuestras iglesias. Eso es una tragedia. ¿Qué ha pasado con esto?

Pues que la familia hace rato dejó de buscar su origen que es celestial y se ha complacido en llevar su vida de acuerdo con la moral de nuestra época. Moisés le predicó a Israel su último sermón antes de entrar a la tierra prometida, conocido como “shema”, que literalmente significa “Escucha”, según Deuteronomio 6:4.

Esto, además de proclamar su fe en un solo Dios, como ninguna otra nación en el mundo, lo fue para fijar en cada familia la importancia de la obediencia a los mandamientos de Su palabra. Su propósito, además de definir que tenemos un solo Dios, es mostrarnos la base para tener una familia sana.

Israel como la gran familia de Dios estaba pronto para entrar a la tierra prometida. Ellos tenían la misión ser familias sanas en medio de una sociedad enferma. Mis amados, el éxito de una iglesia tiene que ver con la clase de familia que tenga.

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I. CON PADRES QUE AMEN LA ENSEÑANZA DE LA PALABRA DE DIOS

1. El libro de texto (vers. 1)

Moisés usó tres palabras como sinónimos para referirse al mismo asunto: Mandamientos, estatutos y decretos. La repetición de una misma idea tenía el propósito de afirmar en la vida de Israel que el éxito que tendrían en la tierra prometida, no dependía tanto de las bondades de la tierra en sí, sino del lugar que ocuparía la palabra de Dios en la vida de las familias que entraban allí.

Hay dos énfasis en el texto acerca del interés y la importancia que Dios le dio a su palabra para que Israel viviera feliz en la tierra que poseería. Por un lado, Dios mandó que se enseñase su palabra, pero también que se pusiera por obra.

¿Por qué Dios insistió en esto antes de entrar en la tierra que “fluye leche y miel?”. Porque ninguna nación, como el caso de Israel, y ninguna familia irá más allá de esto. Mientras hacemos de la palabra de Dios la formación familiar no podemos sino ver que las bendiciones del cielo serán nuestras acompañantes.

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Dios sacó a la familia del Edén y ahora los convoca a la tierra prometida. La necesidad de poner por obra la palabra es el llamado más urgente que se hace hoy a toda familia para que le vaya bien nos dice la palabra.

2. La cobertura de la palabra (vers. 2)

Moisés reconoce que una de las incidencias de la palabra de Dios en la familia es para que se le tema. Vivimos en una sociedad donde no hay temor por la palabra ni tampoco por el Dios de la palabra, eso no es raro de una sociedad que le da la espalda a Dios. Pero cuando vemos esa falta de temor en los que nos llamamos hijos de Dios, el asunto es más serio.

La verdad de este texto es que la falta de temor a Dios tiene que ver con el lugar que se le da a la palabra de Dios. Las estadísticas nos revelan un cuadro sombrío en el uso que se le da a la palabra de Dios en los hogares cristianos.

Es muy raro un hogar donde no exista una Biblia, pero la Biblia no siempre encuentra un hogar donde ella le de cobertura a los que allí viven. Vea el orden que se dos da. Primero habla de “tú”. La responsabilidad de enseñar la Biblia no es de la mujer, sino del hombre.

Luego vea a quienes “tu hijo”. Antes que enseñarle al vecino, debo asegurarme de cubrir a hijo con ella. Y por otro lado se nos dice: “el hijo de su tu hijo”. O sea, mis nietos. La forma cómo nuestros hijos o hijas recibieron la palabra, deben darla a sus hijos. Esto habla de transferencia familiar.

3. Los resultados que trae su aplicación (verss. 2b, 3b)

Cuando Dios nos dice que pongamos por obra su palabra, nos asegura los resultados que produce tomar en serio su demanda. Observe que lo primero que nos dice la segunda parte del versículo dos es “para que tus días sean prolongados”.

Hoy días existen muchas maneras que se proponen para una longevidad, incluyendo los ejercicios y las buenas dietas, pero ya la Biblia nos había dado el secreto. Todo niño en la familia hay que enseñarle esto. El secreto de una larga vida tiene que ver con el apego a la palabra.

Pero observe este otro resultado: “Para que te vaya bien…”. Que hermosa promesa. Dios no quiere que nos vaya mal. Nos va mal cuando no obedecemos la palabra de Dios. Dios siempre quiso el bien para el hombre que creo.

En el caso de Israel la promesa fue que ellos vivieran bien la tierra que anticipadamente Dios la había asignado. Y, además, el otro resultado es que os “multipliquéis”. Y sin bien es cierto que esta promesa fue dada a Israel, lo es para cada familia. Nada da más gozo que ver a una familia multiplicada.

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II. CON PADRES QUE AMEN DECIDIDAMENTE A DIOS

1. Amar a Dios con el corazón (vers. 4ª)

La palabra “oye”, que se repite dos veces en este texto, es lo que se conoce como la “shema”. Era un recordatorio del gran mandamiento que es la mayor confesión de fe en el judaísmo. Literalmente significa: “¡El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno!”

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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