Deja todo y sígueme

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Texto Biblico: Lucas 14:22-33

Introducción

Jesús en su ministerio buscaba a sus discípulos. Fue así que: “andando en el camino llamó a un hombre y le dijo, sígueme, este respondió, déjame que primero vaya y entierre a mi padre, lo cual Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve y anuncia el reino de Dios. Otro le dijo: Te seguiré, Señor, pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa; Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” Lucas 9:59-62.

Que difícil se les estaba haciendo a estos hombres recibir el llamado de Jesús (sígueme). Tenían que dejarlo todo, su familia, y sus amigos. Dejar sus gustos y pasiones para seguir a Jesús, y anunciar el evangelio.

Seguir a Cristo

Vemos que seguir a Cristo no es solo tener unas pocas palabras en nuestras bocas, diciéndole como estos hombres: Te seguiré Señor. Sino que es mucho más. «Sígueme» es un compromiso eterno con Él, porque desde el día que recibimos a Cristo en nuestro corazón le estamos dando nuestras vidas para que realmente Cristo sea nuestro Señor.

La importancia de ser un discípulo de Jesús

En esta bendita palabra de Dios hablaremos de la importancia de ser un discípulo de Jesús, y si estás seguro de querer pagar el precio para serlo.

Es muy clara la Palabra de Dios cuando Jesús llama a sus discípulos y les dice: «Deja todo y sígueme«. Pero también es cierto que no todos obedecen al llamado de Dios, y conforme el corazón de cada uno es la respuesta que recibe el Señor. Por esto no fueron muchos los discípulos  de Jesús, como hoy.

No son muchos los que lo siguen y hacen su voluntad. Muchos abandonan el llamado, y otros ponen excusas. Tambien tenemos a los que ponen en primer lugar sus necesidades antes que seguir a Jesús.

Perseverar hasta el fin

Dios nos habla de perseverar hasta el fin. “Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo”. (Mateo 24:13). Porque Jesús conoce los corazones, y conoce el principio y el final que cada uno tendrá en esta vida.

Por eso Él aconsejará a través de esta palabra a los creyentes de doble ánimo. A los que dudan, a los que piensan en retroceder. A los de corazón inconstante, a los tibios. Aunque Su consejo es para todos. Es por eso que la palabra nos dice: «…ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor..». (Filipenses 2:12).

Discípulo de Cristo

Discípulo de Cristo es aquél que aprende. Es aquel que se deja enseñar e instruir. Es todo aquel que ha escuchado la palabra «sígueme». Es todo aquel que sigue las pisadas, y toma el ejemplo de su maestro. Los discípulos de Jesucristo son todos aquellos que se conforman a Su imagen y semejanza, y pueden mostrar con su testimonio y forma de vivir, que es un discípulo del Señor. En el cual, como dice la palabra: “…Ya no vivo yo, mas Cristo vive en mi…”. (Gálatas 2:20).

El versículo clave

Vemos entonces que el versículo clave es Lucas 14:33 “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo”.

Cristo nos llamó para que seamos sus seguidores, sus servidores, sus discípulos. Pero para llegar a ser un discípulo de Cristo, tenemos que pagar un costo. A sus discípulos Cristo los llamó y les dijo; «Deja todo y sígueme«.

El costo de seguir a Jesucristo

¿Cuál es el costo, para seguirlo a Él? La palabra contesta esto claramente en el vers. 33 que nos habla de renunciar. Pero, ¿qué significa renunciar? Renunciar es: Poner aparte, sacar, despedir, echar fuera, dejar, abandonar, quitarse algo de encima. De modo que es renunciar a uno mismo para que sea Cristo en cada uno.

Renunciar es darle el primer lugar en el corazón, pues Dios no busca migajas, ni sobras. Dios demanda una entrega total. Deuteronomio 6:5 “amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas”.

Las riquezas

Renunciar a todo lo que se posee, es renunciar a las riquezas que se posee en el corazón y que no permiten que Jesús sea el centro de su vida. Porque las riquezas que se poseen y gobiernan en el corazón, pueden ser: el amor al dinero.

El amor al dinero es uno de los principales males (1 Timoteo 6:10). El dinero acarrea avaricia, y cuando no se administra en la voluntad de Dios, pues tampoco se administran las bendiciones de Dios como corresponde sino que se adueñan de ellas.

Acerca Reenier Prado

Amante de la palabra de Dios y nuestro Señor Jesucristo. Mi pasión es redactar mensajes cristianos para evangelizar a las naciones.

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Un comentario

  1. leticia gutierrez o

    Muy bendecida porque estas predicas las necesito ya que yo predico por face y radio

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