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Varón y Hembra los Creó

Predicas Cristianas | Estudios Biblicos

Texto Biblico: Génesis 1:27; 2:18-25

INTRODUCCIÓN:

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¿Se ha preguntado por qué hay tantos colores en el universo? Porque en la sabiduría de Dios existe el elemento de la policromía. Así que cuando uno observa la creación de Dios lo primero que ve es su singular cualidad para hacer todo diferente y llenar al mundo con su multiforme diversidad. Observe cada paisaje que le rodea y se llenará de admiración al ver el “pincel de Dios” coloreando su creación. De esto se desprende nuestro entendimiento que Dios en su variedad creativa haya hecho a un hombre y a una mujer, totalmente distintos el uno del otro. Así que Dios lo hizo todo hermoso. El hombre y la mujer son hermosos porque así los creo Dios.

¿Qué pasó después de Génesis 3? Pues que el pecado echó a perder el diseño original. La degradación de la maldad llegó al extremo que los hombres comenzaron a gustarse unos con otros y lo mismo sucedió con las mujeres. De esta manera cuando el pecado entró en el Edén se comenzó un drástico cambio en la familia que Dios formó. Lo que la Corte Suprema de los Estados Unidos ha hecho, en permitir que sus cincuenta estados celebren matrimonios del mismo sexo, no es sino las consecuencias del pecado, mas no lo que Dios hizo. Las reacciones frente a esta decisión tenían que esperarse. Por supuesto estamos los que defendemos el matrimonio establecido por Dios entre un hombre y una mujer, y aquellos que ahora festejan con un “¡amén”! esta decisión de la corte con carácter de ley, levantándose el “arco iris” entre amigos, familiares y hasta hermanos en la fe. Por supuesto que esto no es normal.

Sin embargo, tenemos que decir que no somos “homofóbicos” (aversión o rechazo a los homosexuales), sino que tenemos que ver a los que practican tales cosas dentro de la necesidad de la gracia salvadora, como cualquier otro que vive en sus “delitos y pecados”. No podemos, pues, aceptar como cristianos que lo que la corte suprema ha declarado sea normal para todos. Nosotros no regimos nuestra fe y conducta por lo que nos diga una corte terrenal, sino por lo que la palabra de Dios nos ha revelado. Por lo tanto nos hará mucho bien que frente a esta decisión fijemos la única posición que un creyente debe tener, la bíblica. Entonces, ¿por qué defender el matrimonio instituido por Dios?

I. EL MATRIMONIO ES LA OBRA FINAL DE UNA MENTE MAESTRA

1. Lo mejor para el final del día v. 26, 27.

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Dios se da siempre el gusto de dejar lo mejor para el final. Los seres humanos somos al revés. El “buen vino”, según la tradición judía y de acuerdo a la experiencia de Jesús, se servía primero, pero Jesús lo tenía reservado para el final de la fiesta. Esto sucedió con su creación. Si bien es cierto que todo lo había hecho hermoso en su tiempo, faltaba lo mejor de su creación: el hombre y la mujer. Ya hemos hablado como el hombre sigue buscando su origen fuera de la palabra revelada. Su misma naturaleza corrompida y su empedernido orgullo no le permiten aceptar con humildad que detrás de tanta hermosura donde aparece el hombre y la mujer, está una mente maestra que hizo a este ser especial. ¿Para qué creo Dios al hombre y a la mujer? Para que él fuera la corona de su gloria. Vea la calificación que hace el salmista cuando preguntó “¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria?”. El sagrado texto responde diciendo: “Le coronaste de gloria y de honra… todo lo pusiste debajo de sus pies” (Salmo 8). El hombre y la mujer con los que Dios fundó primero el matrimonio y luego la familia, ha sido la cumbre de la creación divina. Esto es lo que dice Eclesiastés 7:29.

2. Los hizo a su imagen y semejanza v. 27.

La importancia de la creación del hombre a la imagen y semejanza de Dios está precedida por las palabras “hagamos al hombre”. Es claro que esta decisión involucra a un Dios que se nos revelaría en toda su majestad y su gloria. Así, pues, desde el principio, la Trinidad formó parte este diseño lo cual nos mostrará cuán importante fue para la Divinidad crear a un hombre y a una mujer. ¿En qué consiste la imagen y semejanza de Dios? La “imagen y la semejanza de Dios” no tiene que ver con el aspecto físico del hombre, ni en su intelecto; recordemos que el diablo y los ángeles también son inteligentes. Tampoco en su inmortalidad porque él hombre no la tiene como Dios. Entonces, ¿en qué consiste? La imagen y semejanza que el hombre lleva de Dios tiene que ver con las disposiciones morales de su alma, lo que se conoce como su justicia y belleza original. Esta distinción que lleva el hombre y que lo hace diferente a los animales pone, por sobre todas las cosas, el gran propósito de Dios con el matrimonio. La imagen y semejanza de Dios es el sello santo que él puso en un hombre y una mujer con el cual se distinguiría del resto de su creación.

3. Varón y hembra los creo v. 27b.

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Estos dos seres que Dios puso al final de su creación fueron objetos de la más alta complacencia divina. Así, pues, Dios hizo al hombre y luego a la mujer para que se gustaran, se atrajeran, se enamoran, unieran sus cuerpos según sus propios órganos sexuales. En ese mismo acto creativo Dios nos dejó su diseño para que sea seguido en cada matrimonio. Vea primero como Dios hace el papel de padre, trayendo la novia al novio: “Y de la costilla que Dios sacó, hizo una mujer y la trajo al hombre” v. 22. Después que el hombre recibe a su mujer entonces él hace su declaración de amor, diciendo: “Esto es ahora hueso de mis huesos, carne de mi carne…”. Como usted puede notar, Dios no sacó a Esteban y se lo trajo a Adán, ni hizo a María y se la trajo a Eva. Dios no creo “varón y varón” o “hembra y hembra”. Nos dice el texto “varón y hembra los creo”. Empeñarse en cambiar este diseño original por leyes humanas, no cambia lo que Dios ha hecho. Lo que nos dice el Génesis del hombre y la mujer viene a confirmar lo que la ciencia no ha podido descubrir, y es que hasta ahora no hay un gen con el que el hombre o la mujer nazcan que lo conviertan en gay. Es el pecado que hace a un hombre y a una mujer homosexual. Detrás de esta conducta hay siempre una desviación sexual.

II. EL MATRIMONIO NACIÓ BAJO LA BENDICION DIVINA

1. Bendecidos por Dios v. 28a.

La primera cosa que hizo Dios al ver su “magistral creación” fue darle su bendición. Desde entonces la bendición de Dios es la que más busca cada pareja que ha decido unirse en matrimonio. Y la bendición de Dios va a ser uno de los asuntos más serios que encontramos en toda la Biblia. Desde Abraham hasta la formación de Israel, Dios les habló de la importancia de esta bendición. Pero de igual forma, nada es más devastador que una maldición que provenga de Dios. El pueblo de Dios sabía la importancia que tenía esta bendición del cielo, y lo que más anhelaban como parejas y familias era escuchar decir al sacerdote: “Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz” (Nm. 6:24-26). ¿Sabía que esta bendición acompaña Israel hasta el día de hoy? Entonces es una pareja, compuesta por un hombre y una mujer, los que reciben esta bendición. Por lo tanto, pretender que una pareja compuesta por dos hombres o dos mujeres, reciban la bendición de Dios, es el asunto más contradictorio. Ni una iglesia ni un pastor podrán ser canales de esa bendición. Dios no puede avalar lo que él mismo no ha hecho. La bendición es para el santo matrimonio.

2. Bendecidos para multiplicarse v. 28b.

Aquí nos encontramos con el otro gran propósito del matrimonio. ¿Se ha dado cuenta por qué Dios creó a los ángeles de una vez mientras que al hombre le dijo “fructificad y multiplicaos?”. La razón era obvia, Dios creó al hombre y a la mujer para que a través de ellos se poblara la tierra. Dios creó un género masculino y otro femenino para que a partir de allí comenzara la raza humana. En la mente de Dios estuvieron la llegada de los hermosos bebés que alegrarían la familia. Dios sabía de la llegada de Caín y Abel al hogar de Adán y Eva. Era un plan de Dios que esta primera pareja crecieran en número. Como puede verse, esta multiplicación solo puede ser válida entre un hombre y una mujer, no entre un hombre y un hombre o entre una mujer y una mujer. “Matrimonio” es una palabra formada de la raíz matr- de mater, matris (madre). Por lo tanto, el “matrimonio” es el derecho que tiene una mujer de ser la madre legítima de sus hijos concebidos a través de una relación con un hombre. Así de simple. Las parejas homosexuales no pueden tener hijos, por eso es que los adoptan. Por lo tanto, ellos no pueden decir que conforman un “matrimonio” porque los hombres no tienen matriz. Dios bendijo al hombre y a la mujer para que tuvieran sus propios hijos. Es la única bendición que imparte a causa de sus propios hijos.

III. EL MATRIMONIO ES EL MISTERIO REVELADO EN CRISTO

1. Revelado en la unión de Cristo con su iglesia (G. 2:24).

Cuando Dios creó al hombre y a la mujer sentenció que ellos deberían vivir separados de sus padres, para fusionarse en una sola carne y una intimidad exclusiva. El concepto de la iglesia apunta a la idea de separación (ekklesía) o “los llamados fuera”. Es la comunidad de creyentes que han sido llamados por Dios para separarse del mundo y venir a conformar una unidad intima con Jesucristo. De esta manera podemos ver que la misma creación del hombre y la mujer traía consigo una futura revelación en un cumplimiento mayor. Así, pues, Eva era la representación de la iglesia, mientras que Adán era un tipo de Cristo. En Génesis 2 vemos una mujer, y Efesios 5 presenta también una mujer. Entonces, si Eva representa a la iglesia, estamos en el más grande misterio del matrimonio y solo esto puede explicarse en una relación de un hombre con una mujer. El nuevo concepto del matrimonio no podía estar más lejos de todo lo que ha sido el plan de Dios que trasciende el tiempo y se levanta hasta la misma eternidad. La unión del hombre con su mujer sería a la postre la unión de Cristo con su iglesia. En una relación del mismo sexo esta profecía sería impensable.

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2. Revelado en el amor de Cristo por su iglesia v. 23.

El otro misterio del matrimonio tiene que ver con el amor de Cristo por su iglesia. La iglesia primeramente es la Novia de Cristo. Veamos la tipología de la creación de la mujer. La Biblia nos dice “varón y hembra los creó”. ¿Por qué fue así? Porque Dios tenía un plan aún más grande y sublime. Y aun cuando el hombre trate de cambiar el diseño original, justificando matrimonios entre los mismos sexos, el plan de Dios seguirá su curso. Veámoslo de esta manera. El texto bíblico nos dice que Dios sacó a Eva de la costilla de Adán y se la presentó. Cuando esto sucedió, Adán dijo: “esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne”. La tipología que se esconde acá es que así como Dios sacó a Eva de la costilla de Adán, también la iglesia salió del costado de Jesús. Cuando al esposo se le plantea la demanda de amar a su esposa, la comparación que hace es con el amor con Cristo amó a la iglesia: “ Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella…” (Ef. 5:25). Así que el concepto del matrimonio, donde se une un hombre y una mujer, es la figura gloriosa que Dios usa para hablarnos del amor de Cristo por su iglesia.

3. Revelado en las Bodas del Cordero (Apc. 19:7).

Hemos dicho que en el plan original, Dios quiso que la raza humana proviniera del varón y la hembra. La distorsión que ha hecho el hombre como parte de los pecados que ya eran notorios en Sodoma y Gomorra, por el cual vino el juicio divino, no cambiará jamás el “diseño matrimonial”. Así, pues, la figura del “varón y hembra”, tipificando a Cristo y a su iglesia, iba más allá de aquel acto creativo. En la mente de Dios estaba su Hijo y el matrimonio que tendría con su Novia ataviada. Apocalipsis 19 nos muestra ese matrimonio final. Vea esto. Un día ya no habrá más matrimonio terrenal. Cuando Cristo levante a su iglesia y viva con ella para siempre, la figura del matrimonio terrenal le habrá dado lugar al matrimonio celestial. Por lo que sabemos, el único matrimonio que se dará en el cielo es el de Cristo y su iglesia. Las llamadas Bodas del Cordero es el acto final con el que Dios completará el llamado “misterio del matrimonio”. Esto solo es posible dentro de una figura masculina (Cristo) y una figura femenina (la iglesia). He aquí la más grande revelación del misterio que encierra el matrimonio. Esto es lo que Dios aprueba y bendice. Amén.

CONCLUSIÓN:

Hace años atrás los bautistas del sur se enfrentaron lo que hoy tiene rango de ley: el matrimonio entre personas de un mismo sexo. En aquel entonces agregaron un nuevo artículo para defender a la familia en su “Fe y Mensaje Bautista”, diciendo: “Dios ha ordenado la familia como la institución fundamental de la sociedad humana. Está compuesta por personas relacionadas unas con otras por matrimonio, sangre o adopción.

El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer en un pacto de compromiso por toda la vida. Es el don único de Dios para revelar la unión entre Cristo y Su iglesia y para proveer para el hombre y la mujer en el matrimonio un medio de compañerismo íntimo, el canal para la expresión sexual de acuerdo a los patrones bíblicos, y los medios para la procreación de la raza humana” (pag. 21, 22).

Nuestra oración es que Dios bendiga el sagrado matrimonio instituido por él y que tenga misericordia de todos aquellos que practican lo que es contrario al diseño original de Dios.

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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