La prosperidad de Dios

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Texto Biblico: Juan 10:10

Introducción

La prosperidad es un tema controversial hoy en día. Digo esto porque existen muchos estafadores, ladrones, y francamente falsos profetas, que tuercen la palabra de Dios para robarle el dinero a las personas con falsas promesas, y falsas doctrinas (el evangelio de la prosperidad). Es por esa razón que el tema de la prosperidad es algo que los no creyentes usan para atacar a los cristianos. Así que es importante conocer qué es la prosperidad y qué piensa Dios de ella.

En tiempos modernos la búsqueda de riqueza parece ser el fin supremo de la vida. Pero prosperidad no significa solo abundancia de bienes materiales. Prosperidad es tener paz y felicidad en cualquier circunstancia. Es también tener salud y poseer la salvación.

I. Dios da la prosperidad

La biblia dice que no podemos recibir nada sino viene del cielo (Juan 3:27). Dios da la prosperidad y es Su deseo que seamos prósperos en todas las cosas; esto es algo que queda bien reflejado en 3 Juan 1:2. Hermanos, por más que busquemos la prosperidad, si Dios no nos las concede, los esfuerzos que hagamos para conseguir prosperidad serán sin fruto. Recordemos que Él es el dueño del oro y la plata (Hageo 2:8).

a. Prosperidad es éxito

La prosperidad es alcanzar el éxito en las cosas que iniciemos. Cuando iniciamos, digamos un proyecto, demás esta decir que deseamos que se cumplan nuestras proyecciones, y cumplir con su propósito. Si esto no sucede, entonces hemos fracasado en el proyecto, y decimos que no hemos alcanzado el éxito. 

Dios puede darnos éxitos en cualquier emprendimiento, siempre y cuando este está alineado con la voluntad de Dios (1 Juan 5:14). Por más bueno, loable o maravilloso que parezca un proyecto, si es contrario a la voluntad de Dios y Sus valores, nuestro esfuerzo será en vano. Pues Dios no apoya nada que vaya en contra de Su palabra.

Hay personas que proyecto tras proyecto, cumplen con cada uno de ellos y alcanzan el éxito. Y es por la bendición de Dios que una persona puede alcanzar el éxito.

b. Prosperidad es salud

Dios es nuestro sanador. En la biblia se menciona muchas veces como Él nos da vida, nos levanta, nos dá fortaleza. Dios nos rejuvenece como las águilas (Isaías 40:31). Nos sana de nuestras dolencias (Salmos 103:3), y nos puede mantener con energía. Hay personas que piensan que al tener muchas posesiones, pueden ser enteramente felices. Pero una pequeña enfermedad puede acabar con esa felicidad (Lucas 12:13-21). 

Dios es quien nos da la salud, a Él podemos acudir cuando estamos enfermos, y de Él recibimos sanidad. No hay otro Dios en quien podamos encontrar sanidad, sólo en Él debemos confiar.

c. Tener lo que necesitamos

La biblia dice que Dios nos dará lo que nos haga falta (Filipenses 4:19). Si estamos necesitados debemos acudir a Dios, quien como un padre a su hijo, concede las peticiones de su corazón. Repito, siempre y cuando esas peticiones están alineadas a la palabra de Dios.

Dios tiene un propósito especial para cada uno de nosotros. Él nos dará eso que necesitemos para alcanzar ese propósito. El Señor nos cuida, y desde la necesidad más pequeña, Él está dispuesto a cubrirla para nosotros. Jesús indicó a sus discípulos que Dios sabe de qué cosas tenemos necesidad y que no debemos afanarnos por ellas (Mateo 6:31-34). Dios es quien provee lo que necesitemos.

d. Prosperidad espiritual

Pero el elemento más importante de la prosperidad no es la riqueza o la salud, sino la prosperidad espiritual. Pues las riquezas se acaban o la salud se debilita, pero nuestro espíritu debe arder en fe. Nuestra fe en Dios debe ser siempre constante y nunca debilitarse. Más bien debe ser fortalecida día tras día. Debemos pedir constantemente a Dios que aumente nuestra fe para creer en Él en todas las cosas.

Nuestra alma necesita un salvador, y Su nombre es Jesús. De estar muertos en delitos y pecados, si confesamos a Jesús como nuestro salvador, hemos pasado a la vida. Y desde que le entregamos nuestro corazón aprendemos a caminar con nuestro Señor. Y nuestra fe crece al ver Sus obras y maravillas.

Al final de nuestros días en la tierra, no importará mucho si tenemos riquezas y éxito en la vida. Lo que importará es si guardamos nuestra fe, y nos espera la corona de justicia al lado de nuestro Salvador por la eternidad. Las riquezas Dios las da, la salud Dios la da, el éxito Dios lo da y la salvación Dios nos la da. Todo es dado por Dios y a Él solo debemos adorar.

II. El creyente y la prosperidad

Hemos visto que la prosperidad abarca varios aspectos, y no solamente el dinero como tantos falsos profetas y estafadores promueven. Dios es el dador de la prosperidad, así que no te dejes engañar por falsas doctrinas y huecas filosofías inventadas por el hombre (Colosenses 2:8).

Pero existe algo que muchos cristianos no logran entender. Muchos no logran entender que en ocasiones, Dios limita las bendiciones a Sus hijos con un propósito. Y es exactamente por eso que tantos caen enredados en la trampa de la doctrina de la prosperidad. Pero Dios es un Dios de propósitos (Proverbios 19:21 NTV).

a. El propósito de Dios es gloriarse

Acerca Pastor Hernández

José R. Hernández; educación cristiana: Maestría en Teología. El Pastor Hernández y su esposa son ciudadanos de los Estados Unidos de América.

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