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Midiendo a los adoradores

Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir y se me dijo: Levántate y mide el templo de Dios y el altar y a los que adoran en él…” Apocalipsis 11:1 

INTRODUCCIÓN

Leyendo lo que se le manda al apóstol Juan de medir a los adoradores, y pensamos en esta palabra, Medir, nos damos cuenta que se mide para hacer una comparación con lo que se espera. Dios espera de nosotros cierta medida como adoradores. ¿Cómo podemos medir a los adoradores? ¿Cómo podemos medir que reconocemos su divinidad y sus atributos? ¿Cómo vamos a medir que somos adoradores?

HOY vamos a descubrir si somos verdaderos adoradores o no, porque Dios busca adoradores, y en su palabra él nos da la medida deseada.

Juan 4:23 – Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores busca que lo adoren.

Dios se deleita en la adoración, se alimenta de nuestra adoración, porque él es adorable, y él busca aquellos que lo reconozcan y le tributen adoración. En su palabra Dios nos revela cómo podemos medir a los adoradores, y nosotros podemos saber si tenemos lo que se necesitamos para ser verdaderos adoradores: ¿Cómo debemos adorar a Dios?

1. SERVICIO, AYUNO Y ORACIÓN A DIOS

Mateo 4:10Entonces Jesús le dijo:-Vete, Satanás, porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás y solo a él servirás”.

Aquí vemos que los adoradores no son aquellos que alzan sus ojos solamente, sino aquellos que reconocen la deidad del Señor y le dan homenaje. La adoración se va a medir con el servicio a él. La adoración es una actitud continua, no de un culto solamente. La adoración es un sentimiento de seguridad de que Dios nos eligió y nos llamó, desde antes de la fundación del Mundo. Cuando reconocemos eso, entonces servimos al Señor por gratitud, por convicción y por amor.

La adoración mantiene apartados de nosotros a los espíritus inmundos y a Satanás, porque ellos no la resisten. Lucas 2:37 y después de viuda, hasta los ochenta y cuatro años. Nunca se alejaba del templo, sirviendo noche y día con ayunos y oraciones. Al buscar en el original la palabra servicio, encontramos que viene del Griego LATREUO; y significa adorar, rendir homenaje, hacerle el trabajo a otro. Significa lo mismo que la adoración. Entonces lo que Dios mide es nuestro servicio.

Esta mujer servía de noche y de día, con ayuno y oración. Entonces la medida de nuestra adoración, de reconocerlo a él son el ayuno, la oración y nuestro servicio a Dios. ¿Estamos siendo adoradores con nuestro servicio a Dios? ¿Estamos siendo adoradores orando y ayunando a Dios??

2. ABRIENDO Y DANDO LOS TESOROS

Mateo 2:11Al entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose lo adoraron. Luego, abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

Algo que el Señor nos muestra con su nacimiento, es que él se le reveló en secreto a poca gente y ellos fueron a adorarlo. Ellos reconocieron su Señorío. Y le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra. Cuando los Reyes sabios fueron a consultar a Herodes sobre el Rey que había nacido, Herodes se turbó y los que sabían de las Escrituras, los Fariseos, aunque sabían de lo que decía la palabra sobre él, no fueron a adorarlo.

El conocer las escrituras no nos hace adoradores. ¿Cómo se mide la adoración? Reconociendo que él es Dios y que merece la adoración. Hasta que cumplió los treinta años, Jesucristo se manifestó en público a todo el mundo. Así va a ser en el Rapto, que el Señor va a venir en secreto a llevarse solamente a los adoradores. A los que abren sus tesoros y se los ofrendan. Y hasta en su segunda venida se va a revelar a todos en público, hasta entonces se va a saber quienes fueron verdaderos adoradores.

La adoración también se mide cuando estamos delante de Dios y le abrimos nuestros tesoros y se los ofrecemos. Dice la Biblia que donde esté nuestro tesoro, allí estará nuestro corazón. Mateo 6:21 porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Y los tesoros son las cosas más valiosas que tenemos, materiales e inmateriales, lo que guardamos en el corazón, pero recordemos que todo lo que tenemos Dios nos lo ha dado.

Hay sacrificios espirituales que también hay que ofrendar: frutos de labios que confiesan su nombre, cánticos de alabanza. Esto también es adorar.

Adorar es: reconocer y rendir homenaje. Muchas veces guardamos tesoros de generaciones anteriores, heredados y muy bien cuidados por su gran valor, y al ofrecerlos al Señor, en homenaje, estamos adorando. Como aquella mujer, María, que ungió al Señor Jesús con un perfume cuyo valor sobrepasaba el salario de un año, era muy costoso, pero ella adoró cuando lo ofreció al Señor. ¿Qué es lo más valioso que poseemos? ¿Estamos adorando a Dios con nuestros bienes y tesoros? ¿Estamos adorando a Dios con nuestros dones y talentos?

3. SANTIFICÁNDOSE

Mateo 8:2Y he aquí un leproso vino, y le adoraba, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme.

Era terrible en ese tiempo, tener problemas con la lepra. Se tenía que gritar cuando andaba en la calle: ¡soy inmundo, soy inmundo! Y todo mundo se alejaba de él por esa causa. Sin embargo, a pesar de ello, él adoró a Jesús. La adoración se mide en hacer lo que este hombre hizo: postrarse delante de Dios con el anhelo de ser limpio, y santo para agradarle. Para gustarle a Dios.

Dios nos mide como adoradores cuando venimos a adorar, aún con problemas en la carne, porque aún pecamos y fallamos y en el mundo nos manchamos, nos contaminamos, nos ensuciamos pero él mira nuestro anhelo de limpiarnos para agradarle. Un adorador es el que anhela limpiarse y Dios busca tales adoradores. A la iglesia se le ha concedido vestirse de lino fino, con vestiduras blancas y resplandecientes porque Jesús nos santificó con su sacrificio y es nuestra responsabilidad mantenerlas blancas, puras y limpias.

Dios sabe que todavía fallamos, pecamos y nos contaminamos con el mundo o por problemas de la carne, por eso el mide nuestro anhelo de ser limpios. Si pecó, límpiese. Si tuvo un mal pensamiento, límpiese. Adquiera el hábito de limpiarse diariamente, porque no es que andamos buscando, como antes, fallar, ni contaminarnos, ni pecar, sino que el pecado ahora nos alcanza.

El adorador se mide porque anhela ser limpio. Debemos procurar mantener las vestiduras limpias y ser santos porque nuestro Dios es Santo.

Los que no limpian sus vestiduras ahora, tendrán que lavarlas en la gran tribulación; Apocalipsis 7:13 Y respondió uno de los ancianos, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? 14 Y yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han venido de grande tribulación, y han lavado sus ropas, y las han blanqueado en la sangre del Cordero.

Pero nosotros no tenemos que esperar que eso pase, sino que seamos adoradores y limpiémonos constantemente de nuestras contaminaciones y manchas, para que seamos tenidos por dignos de irnos en el arrebatamiento de la novia del Señor Jesucristo.

Acerca José Alfredo Jiménez

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