IV. HERMANOS DE CONFIANZA
Se dice que el hombre a quien Pablo elogia en 2 Corintios 8:22, era Tiquico, uno de sus más cercanos colaboradores. En la salutación final a los Efesios, Pablo hace una especial mención de Tíquico diciéndoles que él les hará saber de sus asuntos de la obra y lo que Pablo hace.
Pablo confía plenamente en su discípulo que no dirá otra cosa con la que podía difamar o hablar mal de su compañero, sobre todo cuando otros ya estaban hablando mal de los falsos apóstoles. Mis hermanos qué fácil sería usar el nombre de Pablo para exaltación personal. No era cualquier cosa lo que este hombre sabía de su maestro.
Bien pudo Tíquico enorgullecerse por ser el más distinguido representante del más grande de los apóstoles. Cuántas personas no les hubiera gustado levantar su propia gloria de alguien tan cercano al hombre de quien tantos quisieran conocer.
Pero Pablo sabía de la integridad de aquel hombre. Él descansaba en su discípulo con toda confianza. Bien sabía Pablo que Tiquico no iba a usar su posición para sacar ventaja sobre él, para exaltarse, por cuanto él era digno de confianza. La verdad es que hay iglesias que enfrentan serios conflictos porque hay hermanos que no siempre muestran una vida de plena confianza.
V. HERMANOS QUE CONSUELAN
Tíquico también fue enviado a los hermanos de Colosas para consolarlos. Esto es lo que dice el texto: “…y conforte vuestros corazones…”; también en Efesios se nos dice: “y que consuele vuestros corazones. Pablo le dice a su discípulo que además de llevar la carta, de hablar de sus asuntos, que se siente con ellos para darle una palabra de consuelo.
Pablo envía a Tíquico y no a otro a iglesia porque conocía que él podía dar una palabra de consuelo. Nada es más edificante para alguien que al llegar a la iglesia, cargado con un gran desánimo, encuentre a un “Tíquico” que le de una palabra de aliento, que lo levante de modo que salga de la iglesia fortalecido.
Es cierto que nosotros los pastores nos esforzamos siempre por traer una palabra de consuelo, un consejo oportuno o una palabra que anime a la iglesia, pero también es cierto que hay hermanos con una gracia especial, cuyas palabras son bálsamo para que el que necesita aliento, aceite para suavizar la herida y vino para alegrar al caído.
Por cierto, usted no necesita una maestría para consolar. Entonces, que seamos consoladores en lugar de “desanimadores”. Que usted no sea un instrumento del diablo para desanimar, sino que se una al Consolador divino para consolar.
CONCLUSIÓN:
¿Sabe usted lo que significa el nombre “Tíquico”? Su nombre significa “afortunado y feliz”. También significa “hijo de la fortuna”. Y si alguien hizo honor a su nombre fue este discípulo. No en vano Pablo lo llama “amado hermano”, “fiel ministro”, “consiervo del Señor” y también dice que él es alguien que “conforta los corazones”.
Bien podemos decir que Tíquico es un hermano sencillo, sin mucho ruido, pero candidato para cinco estrellas. Los hermanos “Tíquicos” son amados, eso significa que son tan especiales y distinguidos entre nosotros. Son hermanos fieles en todo lo que hacen y lo que dicen. No cambian con las circunstancias. Son fieles al Señor de la obra y con la obra del Señor.
Además, son hermanos servidores. Interesante que Pablo llama a Tíquico “consiervo en el Señor”. Era alguien igual a Pablo en el servicio. Ambos eran servidores. ¡Qué distinción más grande ser siervo del Señor, el que llegó a ser el más grande de los siervos! Y finalmente esos hermanos están prestos para animar a otros. Son hermanos consoladores. Su bondad está en sus rostros y de esa manera actúan. ¿Es usted un hermano “Tíquico?”. ¿Posee algunas de estas cualidades? ¿Se identifica con él?
© Pastor Julio Ruiz. Todos los derechos reservados
Iglesia Bautista
Ambiente de Gracia
Virginia, EE. UU
Gracias muy edificante lo que menciona es una realidad la falta de fidelidad y compromisos no solo asía Dios sino también a la iglesia o ministerio según corresponda muchas .